viernes, 24 de marzo de 2017

Urgencias

Últimamente,intento ser lo más constante posible. Es cierto que a veces hago post como el de hoy,pero espero que no por eso, dejéis de leerme. 😅

Como podéis leer en el título, hoy he acabado en urgencias (otra vez). Siendo madre,intentas no ser hipocondríaca. De hecho, a no ser que vea al cachorrito raro , no suelo llevarlo. Ya que los bebés, se ponen malos muchas veces. Sin embargo, desde ayer, me vomitaba bastante. El cambio de leche no le hizo nada, los gases y retortijones siguieron y ayer empezó a vomitar y a tener diarreas. Por lo que esta mañana,he decidido llevármelo a su pediatra. Y lo primero que ha hecho, ha sido decirme que me fuese al hospital ,porque el niño podría tener una gastroenteritis o reflujo. Vamos, cosa mala para un bebé. Debi decir que no me ha dado ni siquiera un papel para ir a urgencias. Cosa que me ha extrañado bastante,pero bueno... Al llegar, tenía unas décimas de fuebre. Nada significativo y al parecer era porque lo hemos tapado mucho. Pero es que hoy aquí ha hecho un frío tremendo para él. Además ,después te metes en el hospital y el aire acondicionado te mete una hostia caliente que te deja tonto.

Después de una prueba de orina y una de leche, la pediatra ha concluído en que tenía reflujo. Y yo me pregunto: ¿se tarda tanto en diagnosticar algo tan evidente? Es decir,el niño no soporta la leche,la vomita, se retuerce de dolor y se estira. Y no para de llorar. Eso ea que algo le pasa, ¿o no? Pues anda que no les ha costado. Al final, ninguna solución. Simplemente que volviese a su leche habitual, ya que no es alérgico (una buena noticia al menos...) y que lo acostase boca arriba semi-inclinado. Vamos, nada que no haya estado haciendo ya. Una mañana perdida entre llantos y nervios,que se me ha hecho eterna. Así que como comprendereis,hoy la cosa,ha ido de bebé. 😜 A ver si mañana el cachorrito está mejor y puedo escribir algo decente.



Muaksss

jueves, 23 de marzo de 2017

Trabajo Cap.1

¡Hola cariñotes! ¿Cómo estáis?

Yo hecha polvo. Si vieseis mi casa... ¡Da miedo! Me voy a poner como Berta de LQSA, ¡OBRAS, OBRAS! *Y saldré corriendo en modo histérica*. Sé que va a quedar todo muy bonito, pero pfff... Como las odio.

Hoy voy a empezar una nueva historia. No sé que saldrá, pero espero que algo que os guste. ¡Vamos allá!


TRABAJO

Capítulo 1


Estaba lloviendo. Quedaba mal decirlo, pero eran los días que más le gustaban, porque siempre había más trabajo en urgencias. Tania había llegado, se había puesto su bata y había ido a la sala de descanso a por un café. Y como siempre, ahí estaba él, el tipo que más odiaba sobre la faz de la tierra: Pedro. Era el hombre más sexy y golfo de todo el hospital. Y ella lo odiaba por ello. Era como ella, pero en hombre. Había cierta competencia entre ellos, ya que se habían acostado en alguna ocasión y aunque eran puro fuego juntos, se negaban a admitir que se complementaban. Por lo que se habían comenzado a odiar de un momento a otro. Además, ambos eran dos genios en el trabajo y eso también les hacía competir por ser los mejores.

- ¿Qué se te ha perdido por aquí, gatita? ¿No tienes algún paciente al que tirarte ahora? - Dijo Pedro mirándola con burla.

- Tú eres gilipollas, ¿o te caíste de un bonsai? - Enarcó la ceja y se puso a hacerse su café, intentando ignorarle tras soltarle la pullita.

- Venga, no te pongas así. - Se acercó por detrás y la agarró de la cintura, pasándole la nariz por el cuello. - En el fondo te mueres de ganas por que sea yo el que te toque. Admítelo.

- ¿Qué te has tomado? ¿Vicodina? ¿Tranquis? Vienes tú muy subido hoy, ¿no? - Dijo sin apartarse. Porque en el fondo, le encantaba aquella situación. La tensión sexual era tal, que el resto del personal, no soportaba verlos juntos.

- ¿Quieres comprobarlo? - Le acercó el paquete al trasero y rió. Pero ella debía hacerse respetar, tenía que hacerlo. Por lo que se giró e hizo que su guantazo sonase por toda la sala.- ¿Pero qué coño...?  ¿Se puede saber que te pasa? - Bufó.

- No toques lo que no sabes apreciar, imbécil. A la próxima, cojo un bisturí y te dejo estéril. ¿Lo pillas? - lo miró, cogió su café y salió de la sala, sintiéndose todopoderosa.

Esa noche, urgencias se llenó, como ella había previsto. Se puso las botas con los heridos. Y de vez en cuanto, cruzaba alguna mirada con Pedro, que tenía toda la mejilla roja. Todos sabían porque, pero nadie era capaz de decir nada. Esos dos siempre estaban igual, pero pronto las cosas iban a cambiar...

Después de casi cuarenta y ocho horas sin dormir, todos se marcharon a casa. Sabiendo que dos días después, cuando volviesen al trabajo, iba a entrar una persona nueva. No sabían ni de donde, si era hombre o mujer o si tenía tres piernas. No sabían nada. Las mujeres querían un nuevo doctor sexy, ya que Pedro en el fondo, aunque se había acostado con todas, solo tenía ojos para Tania. Y los hombres querían una nueva doctora sexy, porque Tania ya se había aburrido de ellos. La incógnita los volvía a todos locos.


Continuará...

miércoles, 22 de marzo de 2017

Ser padres

Ser padres es:




- Pasar el día preocupados por cualquier cosa.
- Amar incondicionalmente a un ser diminuto que te da la vida.
- Ir a urgencias cada dos por tres,aunque sean tonterías.
- No pegar ojo, por miedo a todos esos cuentos que te dicen en el hospital.
- Recordar tu infancia.
- Hablar como si fueses tonto al bebé.
- Querer sin más.

Ser padres,es lo más bonito del mundo,pero también lo más cansado que hay.
Por eso el post de hoy. Porque a veces el cansancio me puede y el cerebro no me va. Porque ser padres no es fácil, aunque compensa el bebé y sus sonrisas te compensa hasta las noches sin dormir.
Y por eso, hoy no voy a escribir más que estas líneas. Había pensado empezar una historia,pero el cerebro no me va como toca ahora mismo. Solo tengo una cosa en mente: ¡DORMIR! 😂

Y recordad: Todo empieza con la primera ecografía. ¡Adiós a dormir durante meses! 🎉


¡Yo me voy a intentarlo! Oyasumi!

martes, 21 de marzo de 2017

RETO CON FRASES #11

¿Qué tal cariñitos?

Yo hoy he tenido que ir a urgencias. El nene se ha puesto peor de los gases y esta mañana he salido corriendo. Al final, la pediatra ha dicho que tenemos que darle una leche hidrolizada para ver si es alérgico a las proteínas de la leche de vaca y/o intolerante a la lactosa. Así que he pasado un día de perros, ya que esa leche está malísima (la he probado y casi vomito). No entiendo como con tanto avance, no hacen algo para el sabor de esa leche. Desde luego... En fin, ¡vamos a por el reto! Por cierto, ya he solucionado el problema de las respuestas del Tag de ayer. ^_^


El reto de hoy solo va a tener UNA frase:

- Entró en el quirófano, no sabía si saldría de allí.


¿Qué os parece? ¡Espero vuestras historias!


Recordad nombrar al blog ;) Y no olvidéis dejar el link de vuestro reto en los comentarios para que os añada y me pase a leeros. ¡MUAKS!


PARTICIPANTES: 







lunes, 20 de marzo de 2017

Book Tag: ¿Quién es más probable?

¡Holaaaaa! ¿Qué tal?

Yo últimamente estoy liadísima y no sé como consigo sacar tiempo ni para escribir. ¡Soy una máquina! Disculpad si no me he pasado por vuestros blogs, pero prometo que mañana sin falta hago la ronda de todo. Intentaré hacer algo hoy, pero si no puedo, ¡lo prometo! ¡Mañana sin falta! ¡Palabra de scout! Hoy voy a hacer un tag que he respondido con otra blogger: Diana Collins . No dejéis de pasar a echar un vistazo por su blog. En fin, voy a tope, así que os pongo el tag. Espero que os divierta.





BOOK TAG: ¿QUIÉN ES MÁS PROBABLE? 



1. ¿Quién es más probable que deje un libro sin terminar? 

Diana: Ninguna xD la verdad es que no creo que seamos capaces de dejar un libro sin terminar aun si el libro es malo cx,

Mia: Jamás dejaría un libro sin terminar a no ser que sea realmente soporífero, frustrante o completamente sin sentido.


2. ¿Quién es más probable que se disfrace de un personaje? 

Diana: Mia, pues yo no soy mucho de disfraces cx, 

Mia: ¡YO! 👻

3. ¿Quién es más probable que se enamore del chico malo de la historia? 


Diana: Mia, yo pienso que es capaz de eso xD,

Mia: Por supuesto, yo. ¿Quién es Damon si no? ¿Un angelito? 😆


4. ¿Quién es más probable que haga spoilers por maldad?


Diana: Ninguna, así como a mi no me gusta es spoilear, a ella tampoco cx

Mia: Bueno, yo en alguna ocasión he hecho spoilers, pero es que yo soy más mala que un dolor de muelas. Además, si algo no me gusta tengo que criticarlo dando datos.

5. ¿Quién es más probable que se salte capítulos?

Diana: Ninguna, creemos que todo libro tiene su orden.

Mia: Ninguna, estoy segura de que los lee todos.

6. ¿Quién es más probable que llore con un libro?

Diana: Ambas cx

Mia: Ella, yo no soy mucho de llorar.

7. ¿Quién es más probable que en caso de encontrarse con su amor literario le robe un beso?


Diana: Yo digo que Mia, así como es de relaja y aventada, yo en mi caso no creo que sea capaz cx

Mia: ☝ La menda lerenda.

8. ¿Quién es más probable que se quede dormida leyendo un libro?

Diana: Ninguna, si fuera por nosotras nos desvelaríamos toda la noche por un libro cx,

Mia: No creo que ninguna pudiese. Si nos enganchamos, nos enganchamos y hay que acabarlo. Y sino... ¡Hasta que el cuerpo aguante!

9. ¿Quién es más probable que haga un drama de un libro?

Diana: Ambas, y mas si es uno que nos deja 
😧




Mia: Según el libro. Me tiene que enamorar mucho para montar un drama. Así que creo que ella.

10. ¿Quién es más probable que lea fanfics de su libro favorito?

Diana:  Mia, pues la verdad es que yo nunca he leído fanfics de otros libros, 

Mia: Yo ,ya que ella no lee fan-fics muajajaj ¡Soy una friki!

11. ¿Quién es más probable que termine un libro antes?


Diana: ¡Yo! La mayoría de las veces soy de lecturas rápidas cx,

Mia: Sin duda, yo. Da igual si es largo o corto. Yo los devoro en pocas horas, aunque sean tochos del tipo Harry Potter. Puedo pegarme el día entero leyendo. (Aunque ahora ya sabéis que con el peque va a ser que no tengo mucho tiempo).

12. ¿Quién es más probable que solo lea el primer libro de una saga/trilogía? 


Diana: Mia, porque si el primer libro no me gusta tengo la esperanza de que en la segunda parte sea mejor cx
espero tus respuestas cx

Mia: Suelo terminar las sagas, por lo que ninguna. 



¿Qué os han parecido las respuestas? ¿Os ha gustado? Si queréis hacerlo, ya sabéis, estaré encantada de leeros. 💋



domingo, 19 de marzo de 2017

¡Feliz día del padre!

¡Felicidades a todos esos papis que se hacen cargo de sus hijos! Y a esas mamis que ejercen de padre y madre todo el año.

Como comprenderéis,hoy es el primer año que celebramos el día del padre con nuestro peque. Y yo hoy he pasado un día de perros con las obras. Hemos tenido que arreglar y quitar trastos,así que estoy hecha polvo. Y ahora voy a aprovechar un poco con mi marido y mi niño. ¡Mañana será otro día y escribiré!

¡Qué paséis un día increíble! 😘

sábado, 18 de marzo de 2017

52 retos de escritura: Día 24

¡Sábado! ¡Qué rápido pasa la semana!, ¿no?Aunque seguro que ahora que en mi casa empiezan las obras el lunes, se me harán eternas. Pero valdrá la pena, ya que vamos a hacer muchas cosas para mejorar la casa y así poder olvidarnos durante muchos años de esos pequeños arreglos o grandes arreglos que una casa suele necesitar. Así que es un gusto poder hacerlo de golpe ahora. Porque nunca se sabe cuando van a venir tiempos regulares y más vale hacerlo cuando se puede. ¿Verdad? Bueno, hoy he querido hacer un reto, porque creo que ya era hora después de tantos días. Además, que mi cerebro anda preparando nuevas historias y tengo que centrarme un poco. Pero me cuesta, ya que no tengo tanto tiempo libre como antes. En fin, vamos a ello. Voy a hacer un micro-relato, ya que no se especifíca cuan largo tiene que ser. 


24. Con el último objeto que veas o utilices a lo largo del día, inventa una historia. En mi caso, el último objeto es el móvil. Porque si fuese alguien, sería mi niño, así que, usaré el móvil que ya tengo un pequeño micro pensado.


La llamada


Cogió el móvil, eran las doce de la noche, sabía que no iba a ser una buena noticia. Tenía miedo de atender la llamada. Sin embargo, debía cogerla. Tenía que saberlo. Y lo hizo... Después de escuchar lo que tenían que decirle, rompió a llorar. Lo que más temía, había ocurrido. Estaba muerto.



FIN


viernes, 17 de marzo de 2017

Destino Cap.9 FINAL

¡Feliz viernes! ¿Cómo estáis? ¿Cómo se os presenta el finde?
Yo mañana tengo mil cosas que hacer y el domingo comida del día del padre. Al ser el primer año que podemos celebrarlo, va a ser muy especial. Así que ya os contaré que tal. Jejeje Estoy algo cansada, porque hoy el nene ha estado guerrillero. Así que por eso últimamente, no me enrollo tanto como antes. Pero todo se acabará volviendo como antes o al menos, más calmado. Poco a poco y con tiempo. Vamos a lo realmente importante: ¡Capiii!

Capítulos anteriores:

Destino Cap.1
Destino Cap.2
Destino Cap.3
Destino Cap.4
Destino Cap.5
Destino Cap.6
Destino Cap.7
Destino Cap.8


DESTINO


Capítulo 9



La madre de Joe, se había dado cuenta de que pasaba algo entre esos dos. Era evidente. Y sin embargo, Elena estaba al lado de Eric. ¿En qué pensaban esos dos?

De pronto, cuando Eric iba a hacer el anuncio que solía hacer en las fiestas, que era presentar a su acompañante como su novia para fingir que era especial. Aunque lo hacía con todas y la gente ya lo sabía, pasó algo inesperado para él. Joe se acercó a Elena, tal y como habían planeado. Y justo cuando Eric anunció que Elena era su pareja. Elena le hizo el mayor desplante que se le podía hacer al ego de aquel hombre. Le dio la mano a Joe y se dieron un beso que subió la temperatura hasta del champán. Eric no cabía en si de rabia. Se había puesto del color de vino, mientras la gente cuchicheaba y en cierto modo, se reían de él. Fue un golpe tremendo para él. Las mujeres a las que en algún momento había cortejado solo para acostarse con ellas, estaban por ahí, ya que eran habituales de ese tipo de fiestas, y todas se estaban riendo. Incluso los hombres.

- ¿No te lo había dicho? - Dijo Elena mirándole con burla. - Estoy con Joe. Pensé que te había quedado claro que no eras mi tipo. Y menos cuando me drogaste para intentar acostarte conmigo. Que bajo caes para tener un polvo. - Mientras decía eso, Joe la tenía bien sujeta por la cintura. Y se sentía orgulloso de ella.

- ¡Yo no he hecho tal cosa! -Dijo rabioso.

- Ya lo creo que lo haces. Por eso, aquí ya no eres bienvenido. Te agradecería que te marchases de aquí. Y no hace falta que vuelvas a ninguna fiesta de nuestro círculo. No estás invitado. -Dijo Joe apretando los dientes e intentando evitar partirle la cara. Lo hacía por ella, porque si no, probablemente los dientes de aquel idiota estarían desparramados por el suelo.

Elena realmente, había dejado de mirar a Eric hacía rato. No podía dejar de mirar a Joe, estaba admirándole, su entereza a pesar de querer matar a Eric, estaba apretándola contra él con una fuerza sobrehumana. Y el beso la había dejado atontada. Para ella, no había nadie más. Y la madre de Joe se había dado cuenta de que necesitaban ese pequeño empujón y ella no iba a quedarse de brazos cruzados. Tenía que decir algo.

- ¿Y de eso hace cuánto? Estoy tan contenta de que al fin te hayas decidido hijo. Se te ve tan enamorado. ¿Cómo te declaraste? Ya era hora, tanto sufrir por ella y no decirle nada. Hacéis una pareja encantadora. - Dijo sin cortarse y haciendo que Elena se quedase boquiabierta y Joe con un ataque de nervios y de vergüenza.

- ¡MAMÁ!

- ¿Sufrir por mi? - Dijo tan bajo que los que habían puesto la oreja, no podían escuchar.

- Hablaremos en casa... - Murmuró.

- Miradlos.- Dijo en voz alta Kathy.- ¿No son adorables? Mis nietos van a ser los más guapos del mundo.

- Lo siento, mi madre está loca. ¿Quieres que nos vayamos? - Dijo muerto de vergüenza.

- Creo que si... - Elena no podía creerse lo que había dicho la madre de Joe.

¿Era verdad que sufría por no decirle nada? ¿Es que acaso ese hombre era tonto? Desde luego, había cosas que Elena no entendía de los hombres. Y mucho menos, de ese hombre precisamente. Tenían que hablar largo y tendido, pero en ese momento al menos, sabía que Joe sentía algo por ella.

Al llegar a casa, tras una despedida algo incómoda de la fiesta, ambos no hablaron en el coche, pero Elena no podía dejar de mirarlo. Era como un imán. Aun podía sentir los labios calientes de su beso. Las palabras de su madre resonando en su cabeza. ¿Cuánta verdad había en sus palabras? Necesitaba que Joe le dijese que no era mentira. Porque a pesar de todo lo que Joe hacía a veces, ella se había enamorado tanto como él. Eran tal para cual y no tenían ni idea. Demasiada terquedad por ambas partes. Se quitaron la ropa y se pusieron cómodos y quedaron en hablar en el salón. Sin embargo, en cuanto Joe la volvió a ver con la bata del demonio, se volvió loco. Las palabras sobraban, sus cuerpos hablaban.

Después de una buena sesión de sexo, ambos se miraron a los ojos y salieron de sus bocas, las mismas palabras:

- Te quiero. -Dijeron al unísono.

No sabían lo que el futuro les iba a deparar, pero sabían que a partir de ese momento, nada los podría separar.



FIN


¿Qué os ha parecido? Espero que os haya gustado y la hayáis disfrutado. ¡Veremos con que aparezco mañana! Porque el final ha sido inesperado hasta para mi. Pensaba que haría más capítulos, pero he visto que ya estaba terminada. Al menos a mi modo de ver. ¿Quién sabe si en alguna ocasión Elena y Joe puedan volver con una historia futura? ¡No lo descarto!


¡Un besote!

jueves, 16 de marzo de 2017

Destino Cap.8

¿Qué tal pichones? ^_^

Yo hoy he pasado un día de locos. Para arriba y para abajo. NON STOP!
El nene por suerte está muchísimo mejor. Es una pasada el cambio que ha pegado. Así que ahora yo también estoy mucho mejor. Se nota la diferencia cuando los bebés están bien o no. Eso si, el cansancio de no parar, por mucho que el nene esté bien, también se nota. Me noto el cuerpo más pesado y aparte duermo poco. Pero estoy por aquí, así que vamos a por el capítulo de hoy.  Espero que os guste.


Destino Cap.1
Destino Cap.2
Destino Cap.3
Destino Cap.4
Destino Cap.5
Destino Cap.6
Destino Cap.7


DESTINO


Capítulo 8


- Si, venganza. ¿Te apetece  o no? -Dijo mirándole.

- Oye, no es por nada... Pero, ¿tú crees que puedo concentrarme en una venganza si te presentas aquí así vestida? No soy de piedra.

- ¿Qué? - Se miró, no se había dado cuenta de que iba así, ya que solía estar así en su habitación. - ¡Ah! Perdón. - Se cerró la bata. - No suelo salir cuando sigues despierto... Se me había olvidado. -Se puso roja de los pies a la cabeza.

A Joe le resultaba terriblemente adorable. Era simplemente perfecta. A pesar de no llegar al metro sesenta y ser un retaquito al lado de él. Su instinto le decía que debía protegerla, pero a la vez, quería tirarla en la cama y hacerla gritar como nunca. Intentó apartar esos pensamientos de la cabeza, pero no podía.

- Hablemos de la venganza. - Dio unos golpecitos a su cama y ella se acercó y le contó el plan.

- Es buena idea. Lo dejarías en ridículo y yo me vengaría también sin partirle la cara. - Le apartó un mechón de la cara y saltaron las chispas. No pudo contenerse y la besó.

- ¿Qué haces? - Lo miró , pero ya estaba caliente como una moto.

De pronto, sus cuerpos hablaron por ellos. La bata desapareció del cuerpo de Elena y Joe se la comía con la mirada. Besó hasta el último recoveco de su piel. Le absorbió hasta el alma. Sus labios rozaban cada poro de su piel, mientras ella le tocaba y gemía. La penetró sin más. No podía esperar. La había calentado al máximo y él necesitaba estar dentro de ella, tanto como ella lo necesitaba a él. Y él consiguió lo que quería. Ella gritó su nombre. No una vez, si no muchas. Entre jadeos, besos, caricias y miradas, llegaron al clímax. Cayeron exhaustos tras casi dos horas como conejos. Elena estaba destrozada y Joe tan satisfecho que se sentía el rey del mundo.

Diez minutos más tarde, Elena dormía plácidamente a su lado. Estaba agotada. Joe se encendió un puro y se fue al balcón, desde el cual no podía dejar de observarla. La luna la iluminaba como si fuese de porcelana. No sabía si había sido un error haberse acostado con ella, pero no lo había podido evitar. Estaba enamorado y su cuerpo lo había traicionado. Había jurado respetarla, pero no había podido. Y ella se le había entregado sin reservas, sin condiciones.

No sabía que pasaría cuando Elena se despertase. Esperaba que no se arrepintiese, porque él no lo hacía. A pesar de todo lo que había pensado, ahora estaba dispuesto a luchar por ella. Iba a sorprenderla. La mañana siguiente, no fue nada incómoda. Al contrario, parecía que no había pasado nada. Elena intentaba llevarlo de una forma normal, para no romper el buen rollo que de pronto tenían. Sin embargo, la tensión estaba ahí. Y cada roce, cada mirada, cada vez eran más intensos. Pero no daban el paso a las palabras que realmente querían decirse.

Una semana más tarde, se iba a celebrar una fiesta en casa de la madre de Joe. Esa mujer era realmente encantadora y Elena estaba encantada de ir. Además, su venganza debía hacerse. Se había hecho la loca con Eric, le había contestado a los mensajes como si no pasase nada. Además, los amigos de Eric, pensaban que estaban juntos. Iba a ser muy divertido...

Eric fue a recogerla, tal y como habían quedado. Elena estaba incómoda y Joe no quería que fuese con él a solas, pero también sabía que durante el trayecto hacia casa de su madre, no iba a pasarle nada. Porque si le pasaba algo, alguien iba a morir. Lo tenía claro. Le tenía muchas ganas a Eric desde que hizo con Elena, lo mismo que con todas. Le había advertido sobre ella, pero lo había ignorado porque él solo pensaba con el cerebro de abajo. Y eso lo reventaba. Él había sido muy mujeriego y lo aceptaba. Pero jamás había tenido que drogar a una mujer para acostarse con ella.

Al llegar a la casa, Elena se bajó del coche y buscó a Joe con la mirada y sonrió. Agarró del brazo a Eric, que la presentaba orgulloso como su preciosa acompañante. Hasta que Eric quedó bien, luego Elena, fue directa a por Joe. Iban a dejarlo en ridículo. Y al vez, alguien iba a ayudarles a dar ese paso que tanto necesitaban. Unos ojos avispados, habían visto todos los gestos que se hacían entre ellos y esas miradas furtivas que se echaban cuando el otro no miraba.


Continuará

miércoles, 15 de marzo de 2017

Destino Cap.7

¡Ya es miércoles! Y hoy toca capi, ¿os apetece?

Bueno, como no podéis contestar ahora mismo, me lo tomaré como un si. 😂  Bueno, hoy mi día ha sido bastante normalito. Seguimos con lío en casa y el lunes empiezan las obras grandes, así que voy a estar de polvo hasta las narices, pero es lo que hay. Por lo demás, el nene está bastante mejor y por fin puedo descansar un poco más. ^_^ Así que vamos por buen camino.

Destino Cap.1
Destino Cap.2
Destino Cap.3
Destino Cap.4
Destino Cap.5
Destino Cap.6



DESTINO


Capítulo 7


Elena se despertó en los brazos de Joe. Había dormido de un tirón y se sentía más descansada que en mucho tiempo. Joe olía a whisky y puro, y en efecto. Mientras ella había estado durmiendo, había hecho magia y se había servido una copa y fumado un puro sin tan siquiera despertarla. Ese hombre realmente era alucinante. Le miró durante un momento y se levantó a hacer café. Joe dormía, o al menos eso creía ella. Se fue a la cocina a preparar el desayuno y al volver, Joe la estaba mirando de una manera diferente.

- Pensaba que habías huido. - Dijo con la voz ronca.

- ¿Huir? ¿Yo? ¿Porqué? ¿Porqué tienes un amigo psicópata al que pretendo matar? Tú me avisaste. No es culpa tuya. - Le pasó la taza de café y de pronto al rozar las manos, se ruborizó.

- Debí alejarte de él como pudiese. ¿Cómo te encuentras? - Joe notó el gesto, pero intentó evitar sonreír. No era el momento de asustarla con una sonrisa que no venía a cuento para ella.

- No podías. Soy demasiado cabezota y tú demasiado idiota. -Dijo sin más. Se sentó en el sofá, algo alejada de él.- Gracias por no dejarme sola anoche.

- No me las tienes que dar. Lo hice con mucho gusto. Y en cierto modo, te lo debía.

- ¿Tú crees? - Enarcó la ceja. ¿Acaso lo había hecho como un pago por lo que había pasado? ¿Ese beso no había significado nada?

Elena intentó apartar aquel pensamiento de su cabeza. Si la había besado era por algo. No iba a darle un beso estando dormida solo por pena. ¿O si? Malditas hormonas. Tenía la regla y eso siempre la volvía loca y la hacía pensar cosas que no eran.

Joe la miraba como si mirase un cuadro. Le observaba el cuerpo entero y eso la incomodó en cierto modo. ¿Porqué no le decía nada? Era frustrante. Se tomaron el café en silencio, pero había una tensión sexual en el ambiente, que se podía cortar con un cuchillo. Aunque ninguno era capaz de decir nada. A pesar de que Joe siempre se había considerado un hombre de actos, estaba paralizado ante la idea de lanzarse a Elena. No quería cagarla y claro, Elena esperaba algo, pero veía que él no hacía nada. Era un desastre.

Ese día, Elena intentó descansar, pero vigiló que Joe no saliese de casa , porque no quería que cometiese una locura. Aunque estaba más calmado, si en algún momento se hablaba de lo que había pasado con Eric, se ponía hecho una furia y quería ir a matarlo. Pero Elena no iba a dejar que cometiese tal acto imprudente. Iba a devolvérsela, dejándolo en ridículo delante de la gente que los había visto juntos. Y no había nadie mejor que Joe para hacerlo. Ahora tocaba, convencer a Joe de que se uniese a su plan de venganza. La vergüenza era lo peor que podía pasarle a Eric, ¿dejarlo por su mejor amigo? Eso era un insulto a su orgullo y a su vida de lujos y buena imagen.

- ¿Te apetece unirte a mi venganza? - Dijo Elena apoyada en el marco de la puerta de la habitación de Joe, con tan solo una bata y en bragas y sujetador.

- ¿Venganza? - No podía apartar la mirada de ella. era tan pequeña, tan graciosa y tan sexy...




Continuará...

martes, 14 de marzo de 2017

RETO CON FRASES #10

¡Seguimos con el reto! ¡Wiii! ¿Preparados para el de hoy?

Hoy os traigo varias frases. Podéis elegir UNA O DOS, vosotros decidís. ^_^

¿Aun no habéis hecho los anteriores y os apetece ver de que van? Pues dadle click aquí: RETO CON FRASES


Ahí van las frases de hoy:


1. Esperó y esperó, pero de esa puerta solitaria del aeropuerto, no salió nadie.
2. Cogió su mochila y fue a emprender el viaje en busca de su amor perdido.
3. Recogieron las últimas cajas, ya no quedaba nada.
4. Hacía ver que se sentía feliz, pero en el fondo, estaba destrozada.
5. Le había dicho que la quería, pero todo había sido una apuesta.
6. No podía hacerlo, no soportaba tener que tomar esa decisión.

¿Y bien? ¿Qué os parece? ¡Espero que os apuntéis!


Recordad nombrar al blog ;) Y no olvidéis dejar el link de vuestro reto en los comentarios para que os añada y me pase a leeros. ¡MUAKS!


PARTICIPANTES: 


Valores - Saku Sekai (Sakuya Aikawa)
Incertidumbre - Yessy Kan (Manifestkan)






lunes, 13 de marzo de 2017

52 retos de escritura: Día 23

¿Pensabais que me había olvidado del reto? ¡NO!

Aquí vuelvo a la carga. Obviamente, la historia de Destino, va a seguir. Simplemente hoy me apetece hacer un break, porque si. 👀   He pasado un día de perros con el nene, por lo que quiero algo rápido y que no pueda estropear con mi sueño. ¡Vamos a por ello!


23. Comienza un relato con "Nada, no le queda nada."


Nervios


- Nada, no le queda nada. Estará al caer. - Dijo intentando calmarlo. - Estoy seguro de que ya está aquí cerca.

- ¿Y si no aparece? ¿Y si se arrepiente de haberme dicho que si? - Se frotó las manos nervioso, mientras su amigo le ponía la mano en el hombro.

- No seas ridículo. Claro que va a venir. Está enamorada de ti y vais a tener niños, perros y una casa de esas de película. -Dijo bromeando.- Seréis la típica pareja perfecta.

- No bromees... -Bufó nervioso. - Como no venga ya, me voy a buscarla. - Su pie comenzaba a moverse solo y se le estaba secando la boca.

Pero de pronto, la puerta de la iglesia se abrió y ahí estaba ella. Vestida de blanco, resplandeciente, preciosa... Su sueño hecho mujer.



FIN


¿Os ha gustado? No es gran cosa, pero creo que he sabido expresar en pocas líneas esos nervios tan malos jejeje


domingo, 12 de marzo de 2017

Destino Cap.6

¡Hola! ¿Qué tal?

Yo algo mejor. Ayer tuve que hacer un post rápido con el móvil, y eso me cabrea. Pero bueno, es lo que hay. Hay días mejores y días peores. Sin embargo, hoy estoy algo mejor. He aprovechado a descansar lo que he podido. Aunque sigo muerta de sueño, para que mentiros. Aun así, hoy toca al menos hacer un capi, así que no me voy a dormir hasta que no escriba. Y luego, igual caigo muerta en la cama. ¡Soy un zombie! Jajaja 😈  Bueno, hoy no haré ronda, solo escribiré, pero mañana prometo ponerme al día. ❤

¡A por ello!

Destino Cap.1
Destino Cap.2
Destino Cap.3
Destino Cap.4
Destino Cap.5


DESTINO


Capítulo 6


Elena llevaba unos días algo rara. Y Joe lo había notado. En el poco tiempo que se conocía, Joe parecía haberse aprendido todos sus gestos. Sabía sin que hablase, su estado de ánimo. Elena era cambiante, pero a la vez tierna y dulce. Una noche, Joe llegó de la oficina cansado, ya que él trabajaba también, aunque a veces no lo pareciese. Era el sucesor de su padre, un empresario mundialmente famoso. Y se encontró a Elena, durmiendo en el sofá con una cara que le enterneció. Estaba preciosa, aun con su cara cansada de tanto trabajar. Se acercó para llevarla a la cama y se dio cuenta de algo que no le gustó nada. Estaba ardiendo.

- Ey, nena... -Dijo suavemente. - ¿Te encuentras mal?

- ¿J-Joe? -Lo miró con los ojos entreabiertos.- Me duele la cabeza... -Dijo en voz baja.

- Vamos al médico. -Dijo sin darle tiempo a replicar, cogiéndola en brazos tras ponerle su chaqueta.

Elena no estaba para discutir. Se sentía débil. Llevaba días sintiéndose así, pero no podía pedir la baja en el trabajo o la despedirían. Y no se lo podía permitir. Necesitaba el trabajo. Se dejó llevar por Joe. Estaba calentito y ella debido a la fiebre, estaba temblando y realmente, no tenía ni fuerzas para caminar.

Al llegar al hospital, los médicos le dieron un diagnóstico que Joe no esperaba que volviese a ocurrir: tenía droga en su sistema.  Eric lo había vuelto a hacer. Joe había avisado a Elena, y ella no le había creído, pero debía haberla avisado de que a veces Eric, jugaba con cosas que no debía. Aparte, Elena estaba desnutrida y con cansancio acumulado. Los médicos no se explicaban como seguía despierta. Necesitaba reposo absoluto y Joe se lo iba a dar. No sin antes, partirle la cara a Eric. A ella le costaba creer que la hubiese drogado, pero cuando vio la mirada sincera de Joe, se dio cuenta de que no mentía.

- No te vayas... -Lo agarró de la manga al llegar a casa.- No me dejes sola.

Esas palabras, fueron clave para que Joe no se moviese de su lado y cometiese una locura. Además, Elena iba a poner a Eric en su sitio en cuanto lo viese. No podía denunciarle, puesto que nadie la iba a creer, pero iba a vengarse. De eso Joe, podía estar seguro.

Esa misma noche, Elena estaba bien tapada en el sofá, con un plato enorme de comida al lado y un Joe preocupado que no paraba de preguntarle si necesitaba algo. En ese momento, hubiese sido capaz hasta de donarle un riñón si le hubiese hecho falta. No sabía cuan grande era el amor que sentía por esa chica, hasta ese momento. El momento en el que había sabido que Eric había intentado por todos los medios llevársela a la cama, pero por suerte, sin resultados. Elena se lo había confesado. No se había acostado con él, y eso que Eric era un buen encantador de serpientes, pero ella era fuerte y no era como las demás. Cualquier otra con poca fuerza de voluntad y con ganas de tener dinero y regalos caros, habría caído en sus garras sin pensarlo.

Elena observaba los movimientos de Joe, lo estaba estudiando. Veía preocupación real por ella, pero... ¿Porqué? Lo había estado tratando de forma indiferente. Y sin embargo, él parecía que podría matar por ella. Se sentía algo confusa. Se suponía que esto no iba a pasar, pero lo parecía. ¿Joe se estaba enamorando de ella? ¿Eran imaginaciones suyas?

Se quedó dormida, sin darse cuenta de que Joe, la estaba abrazando. Y cuando la vio dormida, le robó un beso... Un beso que la despertó, pero ella fue incapaz de abrir los ojos por el shock. E intentó volver a dormirse. Estaba en sus brazos, pero no quería moverse. se hizo la dormida y al final acabó cayendo.  El día siguiente iba a ser muy extraño... Sobretodo, porque no tenía ni idea de como hacer que Joe no se diese cuenta de que algo había cambiado...



Continuará

sábado, 11 de marzo de 2017

Día regular

Hola cariñines,

¿Qué tal? Pues yo con el nene malito. Si no es una cosa, otra. Por lo que no voy a enrollarme,por si se despierta. No quiero quedarme a medias. Que paséis buen finde! Mañana intentaré escribir en condiciones. No quiero hacer un churro. Además tengo a una amiga ingresada y a saber si va a parir, por lo que estamos todos de los nervios. Mañana será otro día.

Un beso!

viernes, 10 de marzo de 2017

Destino Cap.5

¡Feliz viernes! ¿Se nota que estoy un poco más animada?

¡He echado la siesta y el niño me ha dormido 5 horas! WIIIII 🎉  Vamos, que estoy algo más descansada. No diré que estoy super bien, pero dormir hace muchísimo. Y la verdad, estoy algo mejor de ánimo. Que llevaba unos días con cierto malhumor y con algo de malestar por no dormir. Pero bien. ¿Vosotros qué tal? ¿Os está gustando la historia? Espero que si. Me voy a poner a por el quinto capi. ^_^ A ver como sigue la historia. ¡No lo sé ni yo! Es lo que tiene escribir al momento.

Destino Cap.1
Destino Cap.2
Destino Cap.3
Destino Cap.4


DESTINO


Capítulo 5:


Al día siguiente, tras la fiesta. Elena se despertó con una resaca tremenda. No tenía resaca desde que murieron sus padres y se cogió una borrachera casi hasta llegar al coma etílico. Se fue a la cocina arrastrando los pies. Estaba muerta de sueño y la cabeza le iba a estallar. Y para colmo, Joe estaba con un humor de perros. Se lo notó nada más entrar a la cocina.

- Buenos días... -Dijo bajito.- ¿Estás enfadado? ¿Porqué? ¿Ayer hice alguna tontería?

- ¿Tontería? -La miró enfadado. - Pues si. Te avisé que Eric no era trigo limpio y aun así, parecías una lapa con él. ¿Te parece normal?

- No me lo puedo creer... ¿Me estás regañando? ¿Tú? ¿El golfo número uno? ¿En serio? -Lo miró atónita y con cierto mosqueo.- ¿De qué vas? Que yo sepa, todavía soy libre de hacer lo que me de la gana. No eres mi padre. - Cogió su café y arrastró la silla para sentarse con muy mala baba. - Si te molesta, te aguantas. -Dijo tajante.

- ¿Qué? - Joe se quedó perplejo. Nadie, absolutamente nadie, excepto su madre, se atrevía a hablarle así. Y esa mujer, acababa de ponerlo en su sitio en dos segundos.

- No eres mi padre. No intentes controlar mi vida. Y mucho menos, cuando fuiste tú el que dejó las cosas claras desde el principio. Según tú, me elegiste porque soy una mojigata y no querrías nada conmigo, ¿no? -Farfulló empezando a indignarse y a estar algo dolida.

- Yo no dije eso... -Dijo en voz baja y sintiéndose culpable. Aparte de sintiéndose como un idiota por haberle dicho eso. Ya que se estaba dando cuenta, de que sentía más por esa mujer, que por ninguna otra en toda su vida. En un mes, le había cambiado completamente la vida.

- No, claro. -Lo fulminó. -No me digas lo que tengo que hacer o te meto el café con un embudo hasta que explotes. -Se terminó el café, se tomó un analgésico y se fue a su habitación echando humo.

Joe se lo merecía. Él lo sabía perfectamente. Le había dicho a Elena, lo que ninguna mujer quería escuchar de ningún hombre: Que no querría acostarse con ella por mojigata. ¿A qué mujer no le dolería eso aunque el hombre no le gustase? Era amor propio. Y él se había dado cuenta al principio de que Elena lo miraba de forma diferente. Le daba rabia haberlo dicho, porque ahora para recular, iba a costarle muchísimo. El problema, es que ahora no sabía como conquistar a una mujer dolida. Porque con Elena, los regalos no iban a funcionar. Y mucho menos las típicas flores que les regalaba a sus amantes, cuando estaban enfadadas. Elena era diferente. Y ahora iba a tener que hacer algo para que se le pasase el enfado. Aparte de pensar en sus celos y en la forma de solucionarlos.

¿Iba a arriesgarse con ella? ¿Realmente valía la pena hacerlo? ¿Y si le hacía daño? Esas preguntas lo mortificaban. Estaba enamorándose de una mujer que ahora mismo, era probable que lo odiase. Y para colmo, había visto que le gustaba su mejor amigo. Tenía un gran problema. También debía intentar cambiar su forma de vida, a todo lo que estaba acostumbrado. Joe sabía que ella era un todo o un nada. O se arriesgaba o no, pero no podía dejarla a medias, porque la iba a volver loca. Y para colmo, su madre lo sabía. Se había metido en un lío sentimental sin darse cuenta.

Elena estaba en su habitación echando humo. ¿Cómo se atrevía aquel hombre a decirle lo que podía o no podía hacer? ¡Era el colmo! Encima que la había rechazado sutilmente desde el principio, ahora se atrevía a decirle que no podía salir con su mejor amigo. La sacaba de quicio ese comportamiento tan paternal. Porque para ella, era eso, un comportamiento paternal hacia ella, no había sentimientos de amor. Estaba frustrada, por lo que iba a tomar una decisión. O intentar conquistarle o empezar a salir con su mejor amigo. Ya que había notado el interés de Eric desde el principio, pero claro, se había tomado la advertencia de Joe muy en serio. Salir con Eric, era jugársela, pero enamorarse de Joe, era algo aun peor, porque aunque sabía que le hacía gracia, él no estaba enamorado de ella. La convivencia podía convertirse en un infierno si esa tensión seguía así. Para ella era una tensión sexual por su parte, pero por él, simple paternalismo.

Una semana más tarde, las cosas iban cambiando. Joe parecía otra persona. Intentaba no enfadarla cuando llegaba a casa, pero ella apenas le hablaba. Él lo intentaba y ella lo ignoraba. Estaban en un punto en el que ninguno de los dos coincidía. Y para darle la puntilla a la situación, Elena había salido con Eric a cenar dos veces... Joe intentaba no subirse por las paredes, pero cada vez estaba más enamorado de Elena. Cuando más pensaba en ella, más la quería para él. Era una situación incómoda, que él había creado...



Continuará

jueves, 9 de marzo de 2017

Destino Cap.4

¡Se va acercando el finde! ¿Qué planes tenéis?

Yo tengo el plan de quedarme en casa e ir haciendo cosas. Porque con lo de la terraza, lo tenemos todo hecho un desastre y da miedo. No soporto ver la casa así, pero claro, limpias y a los diez minutos, vuelve a estar todo igual. Es frustrante. Además, hoy no he podido hacer absolutamente nada, porque el niño no ha parado de llorar. Parece increíble, pero creo que ya le están saliendo los dientes, ya que no deja de morder y de chuparse la manita. Este va a ser precoz como su mami. JOJOJO 😏

Ale, vamos a por lo que de verdad os interesa. ¡Toca capítulo! ¿Aun no habéis leído los anteriores? pues aquí os los dejo:

Destino Cap.1
Destino Cap.2
Destino Cap.3


DESTINO


Capítulo 4:


La madre de Joe, miraba a Elena con los ojos brillantes. Esa mujer, aunque parecía un amor, daba un poco de miedo. Era como si urdiese un plan.

- ¿Gracias? ¿Porqué? Si no he hecho nada. -La miró sin comprender.

- Mi hijo ha cambiado mucho en este último mes. Lo veo diferente. Y es desde que tú estás en su vida. Nunca había visto a mi hijo tratar a una mujer de forma tan cariñosa. Y menos delante mía.

- Ah... Bueno, dice que tiene que verme como una hermana. Quiere demostrarle que es un buen hombre. Y yo sé que en el fondo lo es. Solo se hace el duro. -Dijo Elena completamente convencida y con un tono tan tierno, que la madre sonrió.

- Se nota que os lleváis muy bien. Me alegro mucho de que estés en su vida. -Dijo de una forma un tanto extraña. - Espero que estés en su vida para siempre...

Después de esa conversación extraña, Elena y Kathy se pusieron a hablar de temas banales. Hasta que Joe apareció junto a otro hombre. Algo más bajito que él, pero igual de grande. Tenía cara de pilló y lo presentó como Eric, su mejor amigo.

Eric le echó el ojo a Elena al instante. Y Elena, sabiendo que no podía fijarse en Joe, vio que aquel hombre le gustaba. Al menos, físicamente. Joe se dio cuenta y no le gustó un pelo, pero no podía decir nada. Tan solo advertirla de lo golfo que era su amigo. Aunque cuando a su amigo se le metía algo entre ceja y ceja, lo conseguía. Y había notado en la mirada de Eric, que quería a Elena. Lo cual lo frustraba. Kathy se había dado cuenta de la tensión que se había creado en cuanto Joe había visto como Eric ligaba con Elena. Su hijo estaba empezando a sentir algo por aquella muchacha. Y ella iba a ayudarle a que no fuese un idiota con ella y echase a perder la oportunidad de ser feliz.

Mientras tanto, Elena y Eric charlaban animadamente y Joe y su madre estaban en otro lado, pero Joe miraba de reojo todo el tiempo a Elena. La escuchaba reírse y en cierto modo, la estaba viendo coquetear. Cerró el puño con cierta rabia, pero mientras hablaba con su madre, estaba totalmente despistado. No le estaba haciendo caso.

- Es guapa, ¿verdad? - Dijo su madre.

- ¿Eh? No sé de que hablas. -Dijo seco. - No debería coquetear con Eric. Es tonta.

- Pero seguro que tú tampoco le has dicho nada, ¿a qué no? Esa chica te gusta. ¿Porqué no intentas conquistarla? - Dejó caer.

- Porque no quiero hacerle daño. ¿Acaso me has presionado a que alquile la habitación, para que encuentre mujer? -Enarcó la ceja.- ¿Mamá?...

- Yo no he hecho tal cosa. Sería absurdo, porque para eso, te emparejaría con alguna chica que conociese y supiese que es buena para ti. Sin embargo, parece que tú solito la has encontrado. Ahora falta que no seas idiota y la cagues como hiciste con Paulette.

- No hace falta que me lo recuerdes... -Bufó. - Pero te recuerdo, que yo no quería a esa mujer. Me gustaba para otras cosas. Pero no tenía madera de mujer. De todas formas, yo no merezco a una mujer como Elena. Es demasiado para mi.

- ¿Cómo puedo tener un hijo tan idiota? ¿Acaso crees que no mereces ser feliz? ¿Qué tienes que estar con esa vida de golfo el resto de tu existencia? A veces te pareces demasiado a tu padre. Tuve que ponerlo en vereda antes de que se casase conmigo.

- No quiero escucharlo, mamá. Ella no es para mi. Pero tampoco es para Eric. No dejaré que le haga daño. Aunque tampoco se lo voy a hacer yo.

- IDIOTA. -Dijo dándole una colleja. -Espero que no seas así siempre y te des cuenta de que esa chica te ha cambiado. Y se nota que te gusta. -Dijo tajante. - No intentes engañar a tu madre con tus excusas. No haces nada porque eres un cobarde.

- Déjame hacer las cosas a mi manera. Es mi vida. - Dijo serio.

Después de esa fiesta, Elena llegó aun más cansada a casa. Había bebido mucho, había bailado con Eric y había visto la cara de perro que se le había quedado a Joe, al verla bailar con él. Y en cierto modo, le encantó. Le había molestado y eso significaba algo. Sin embargo, no le había dicho nada. ¿De verdad iba a dejarla salir con su mejor amigo? Eric los había acompañado hasta la casa. Elena estaba bastante bebida y aunque Joe la habría llevado encantado, Eric quiso cogerla en brazos, como todo un caballero. Se le adelantó, lo cual sembró cierta rabia en Joe. Elena era SU compañera de piso. Y SU amiga. Tras la charla con su madre y tras verla tan abierta con la gente y en especial con Eric, estaba muy frustrado. Y eso les iba a traer muchos problemas, ya que él no quería estar con ella, pero tampoco quería que estuviese con otros. Y mucho menos, con su amigo. Era celoso y acababa de darse cuenta...


Continuará

miércoles, 8 de marzo de 2017

Destino Cap.3

¡Feliz día de la mujer!

¿Qué tal vuestro día? El mío muy movidito. Hemos ido a comprar plantas y flores para el jardín. Por lo que vamos a tener un lugar tranquilo y colorido para esta primavera. ¡Por fin! Bendito síndrome del nido. Jajaja

Voy a por el tercer capítulo, que por lo que veo, está gustando. Y sabéis que eso me encanta y me motiva más. Así que vamos a por ello.

Capítulos anteriores:

Destino Cap.1
Destino Cap.2


¡Sigue leyendo!


DESTINO


Capítulo 3:


Después de una comida muy entretenida, Joe se llevó a Elena a tomar un café a otro sitio. En la comida apenas habían hablado. Después de esa conversación, donde Elena había sentido entre rechazo y alegría, la cosa se había quedado un poco fría. Sin embargo, volvió a animarse y comenzaron a hablar.

- ¿Y cómo murieron tus padres? Recuerdo que en la entrevista me dijiste que estabas sola... ¿Y a qué te dedicas? No me lo has dicho.

- Mis padres murieron en un accidente de avión hace unos años. - Recordó con tristeza.- Y soy ayudante de recepción en un hotel de cuatro estrellas. Me saqué la carrera de dirección de empresas y hablo seis idiomas.

- Muy interesante. -La miró con curiosidad.- Pareces muy inteligente, pero sin embargo, tienes un trabajo de mierda. ¿Porqué? -No lo dijo con mala intención, pero Elena arqueó la ceja. - No me mires así. Tienes una carrera e idiomas, podrías aspirar a algo mucho mejor. Estás desaprovechada.

- Eres demasiado sincero, para conocerme tan poco. Pero... -Suspiró.- Supongo que tienes razón. Pero como no soy hija de... O amiga de.. Los trabajos son difíciles de conseguir. Estamos en crisis, ¿recuerdas? - Sorbió su café con hielo y miró hacia el mar.

- Ya. -Se quedó pensativo y no hablaron nada más. Simplemente, disfrutaron de la mutua compañía.

Horas más tarde y tras breves charlas sin importancia, volvieron a casa. Y algo había cambiado. Habían creado una conexión especial, Elena ahora lo veía con otros ojos. Ya no le daba miedo o la asustaba lo grande que era. Su mirada era tierna y cariñosa, era el típico hombre que cualquier mujer querría: Un protector. Y eso hizo que sintiese algo que no comprendía, pero dejó pasar esas emociones. A fin de cuentas, él no estaba interesado en ella. Solo quería una compañera de piso, por lo que iban a ser buenos amigos.

Un mes más tarde, la convivencia era completamente diferente al principio. La vergüenza se había quedado guardada en un cajón, Joe traía a sus ligues a casa, Elena pasaba la mitad del día fuera de casa y cuando ambos coincidían, se divertían juntos charlando. Joe era realmente un caballero con ella. Y ella cada vez, estaba más pillada por él.

Joe la miraba de una forma diferente, no como miraba a las mujeres que llevaba a casa. Y en cierto modo, eso le dolía, porque no se sentía sexy. Una noche, Elena volvió cansadísima a casa y Joe le pidió un favor...

- Elena, por favor, te necesito. Dime que esta noche puedes acompañarme a una fiesta.

- ¿A una fiesta? ¿Ahora? - Miró el reloj. Estaba realmente cansada y Joe lo sabía, pero era una emergencia para quitarse a su madre de encima.

- Mi madre quiere conocerte o vendrá ella aquí. Es su cumpleaños. -Suspiró.- Me ha dicho que o te llevaba o ella vendría aquí para conocerte. Le he hablado tan bien de ti, que ahora te considera la chica ideal.

- ¿Es coña, no? ¿Me has visto? Parezco un cadáver andante. No, por favor... Dile que estoy enferma.

- Elena, por favor. - Le puso una cara de súplica tan mona, que cedió.

- Está bien ,deja que me de una ducha. -Suspiró. - Que sepas que ahora mismo te odio. Y me debes una cena. -Lo señaló con el dedo a modo de regañina.

- Hecho. - Le lanzó un beso y le guiñó el ojo.- Yo también voy a ducharme. EN media hora tienes que estar lista. Es una fiesta bastante normal, un vestido e irás perfecta.

- Gracias por el dato. -Enarcó la ceja y le lanzó una zapatilla. - No me trates como a una niña, idiota. -Se metió en su habitación, pero pudo atisbar una pequeña sonrisa de Joe antes de cerrar la puerta. Eran tal para cual.

Media hora más tarde, tal y como Joe le había pedido, Elena salió de su habitación. Joe intentaba verla como a una hermana pequeña, pero viendo a esa chica, tan natural, tan ella... Era imposible. Llevaba un vestido negro, ajustado, palabra de honor y unos tacones sencillos, junto a una chaqueta a juego. Aunque él prefería verla desnuda, en su cama. Sin embargo, esa idea debía desaparecer de su cabeza. Ella era buena, intocable. No iba a romperle el corazón a una mujer como ella. Además, solo tenía veintiséis años y él ya era un hombre de cuarenta. Él había vivido demasiado y ella aun tenía muchas experiencias por vivir. Él era un loco de las fiestas y las mujeres. Ella era tranquila y una mujer para toda la vida. Debía encontrar a alguien que nunca le hiciese daño. Aun así, no podía evitar pensar, que si él fuese mejor persona, querría una mujer como ella. La querría a ella.

Al llegar a la fiesta, todo el mundo se giró a mirarles. Elena iba del brazo de Joe para no matarse con los tacones, ya que la fiesta era en una terraza y habían pasado por una zona con pequeñas piedras en el suelo. Era raro ver a Joe con una mujer, pero sobretodo, en casa de su madre. Por lo que la gente comenzó a cuchichear, hasta que una mujer de unos sesenta años, se acercó a ellos.

- Al fin la has traído. Hola Elena, soy Kathy. La madre del mastodonte. - Le sonrió y Elena supo inmediatamente, que esa mujer iba a caerle de maravilla.

- Es un placer conocerla. -Sonrió.

- Mamá, no la agobies, que acabamos de llegar. -Le dio un beso en la mejilla de forma cariñosa a su madre y Elena vio que ese hombre, en realidad no se conocía a si mismo. Era cariñoso, aunque intentase parecer el tipo duro y golfo que todos veían.

- No seas tan quejica, hijo. A veces pareces un viejo remugón. -Le dio un pequeño golpe en el brazo. - ¿Me dejas hablar con ella un rato?

-  ¿Conmigo?

- ¡Mamá! ¿Qué tienes que decirle que yo no pueda escuchar? -Dijo entrando en pánico.

- Cosas de mujeres. Vete a saludar a tu padre antes de que venga con una de esas copas venenosas que le gusta tanto hacer.

- Si, mamá. Elena, si la vieja te da mucho la lata, grita y vendré a por ti. - Dijo poniéndole la mano en la cabeza en modo cariñoso, un modo, que su madre jamás había visto.

- No te preocupes, creo que nos vamos a llevar bien. - Sonrió.- Anda, ve con tu padre. Yo me quedo aquí.

Elena estaba nerviosa, no sabía que querría Kathy. Además, no la conocía de nada, pero le daba buenas vibraciones. Intentó calmarse y la siguió.

- Bien, Elena. Hablemos. -Hizo ademán para que se sentase a su lado. - Creo que te tengo que dar las gracias...



Continuará.

martes, 7 de marzo de 2017

RETO CON FRASES #9

Las semanas pasan muy rápido, ¿verdad?
O seré yo que como el niño crece tan rápido, me vuelan. 😂 Hoy he estado con una de las mamis de mi grupo de whatssap. Y la verdad, nos hemos puesto moradas en el Foster's Hollywood. ¡Así no hay quién controle el peso! 😱 Pero ha sido divertido. Hemos paseado un rato para bajar la comida, así que bien. Bueno, como ya leéis en el título, toca reto. Y esta semana será igual que la anterior. Una sola frase para que me deis una historia. Os lo pongo demasiado fácil, ¿eh? 😏

Y la frase de la semana es:


- Su cambió fue radical, ya no era la misma persona.


¿Qué os parece? Espero que os inspire. ^_^ Yo hoy estoy molida, así que me voy a dormir en cuanto el nene se tome el bibe. ¡Qué cansancio! 


Recordad nombrar al blog ;) Y no olvidéis dejar el link de vuestro reto en los comentarios para que os añada y me pase a leeros. ¡MUAKS!


PARTICIPANTES: 

Perdida - Kath Hartfiel (Solo me pasa a mi) 






lunes, 6 de marzo de 2017

Destino Cap.2

¡Lunes! Malditos lunes... Jajajaja

¿Qué tal el finde? Yo ya sabéis como, un non stop. El nene empieza a dormir mejor, pero aun así, el cuerpo no descansa.

Así que así estoy. Hecha un rastrojo. Pobre de mi. 😆  Últimamente, no salgo mucho de casa, ya que entre los arreglos de la casa y tal... No hay manera de encontrar un hueco, más que para salir a hacer la compra y poco más. Supongo que cuando todo esto termine, iré recuperando mis hábitos. Porque hace mucho que no subo post de compras. Y eso que he comprado mucho, pero ya ni recuerdo todo lo que he comprado. 😂  Hacerle fotos a todo, ahora me resultaría frustrante. Porque vamos, he comprado de todo: Una vaporeta, una raqueta mata-mosquitos (los electrocuta... Es genial. ¡Ni un mosquito este verano!), ropa para el niño, lámparas para la terraza, colonias, la silk epil, unas colchonetas que se inflan moviéndolas por el aire (una cosa muy rara, lo sé), una cama nueva (creo que eso os lo comenté), un vaporizador de aromas, unas gárgolas para decorar la entrada, un jacuzzi inflable para el que vamos a hacer una tarima en la terraza, linternas, sábanas, cojines, una batería externa para el móvil (super útil).

También he comprado algo de ropa para mi, ya que ahora todo me va grande y a medida que vaya adelgazando ya podré ponerme mi ropa, pero ahora solo tenía la pre-mamá y me va tremendamente grande. Y bueno... Como veis, muchas cosas en dos meses. Se ve que el síndrome del nido nos ha pegado ahora. Pero ahora que la economía está algo decente, es mejor aprovechar cuando hay, porque si luego no hay, te quedas con todo por hacer y a falta de cosas. Vamos, que estamos dejando la casa, como nueva. No os penséis que todo esto ha costado mucho, que Amazon tiene muy buenos precios y vamos pillando ofertas. ¡Soy la reina de los chollos!

Creo que por hoy, ya os he contado bastante. Pero bueno, poco a poco os iré enseñando cosas que vaya comprando, que ya hace demasiado. 👀  Ahora vamos a lo interesante. El segundo capítulo de Destino.

Capítulos anteriores:

Destino Cap.1



DESTINO

Capítulo 2:


La primera semana, Elena apenas vio a Joe. Apenas estaba en casa, pero la casa siempre estaba impoluta. Ella se sentía mal ,porque pensaba que era él quien limpiaba. Pobre ilusa. El domingo de esa misma semana , Elena saltó del susto. Una mujer mayor, de unos sesenta años, bajita, rechoncha y con cara amable, había preparado un desayuno que hacía quedar mal a cualquier chef de categoría.

- Soy la señora Pupple. - Sonrió.- Al fin la conozco, señorita.

- Llámame Elena, por favor. -Dijo sonriendo. -Así que tú eres la artífice de que mi habitación parezca sacada de una revista y no una leonera... Lo siento, con la mudanza no he tenido tiempo de hacer nada. -Dijo apenada.

- No te preocupes. -Sonrió. - Joe ya me dijo que no paras nunca por aquí. Tenía ganas de conocerte. Eres una chica interesante.

- ¿Interesante? - Rió.- Gracias. Aunque acabas de conocerme.

- No sabes lo mucho que se conoce a alguien por su habitación.

Elena se sentó en la barra de la cocina y se sirvió un café. Lo que no esperaba es que Joe saliese en calzoncillos, con cara de sueño y con el pelo revuelto. Realmente ese hombre, era impresionante.

- ¡Ah, perdón...! Pensaba que no estarías despierta. Solo vengo por un zumo.

- No te preocupes, no me importa. -Apartó la mirada algo ruborizada, aunque él no lo notó.

- ¿Qué te he dicho de ir en pelotas por la casa cuando hay mujeres delante? - Dijo la señora Pupple a modo de bronca, pero cariñosamente.

- Es domingo. Hoy no hay reglas, ¿recuerdas? - Dijo él, dándole un beso en la mejilla. - ¿Te vas a chivar a mamá?

- Sabes que no. -Dijo riendo. - Me gusta esta chica. - Le susurró en el oído, mientras Elena intentaba no escuchar y leía el periódico.

- ¿Lo quieres? - Dijo al ver que Joe la miraba y miraba el periódico.- Yo estoy a punto de terminar.

- He pensado que hoy podríamos salir a conocernos mejor. A fin de cuentas, llevas una semana y pico viviendo aquí, pero apenas hemos hablado.

- Tienes razón. -Se quedó pensativa por un momento.- Está bien, ¿vamos a comer al McDonals? Mi presupuesto no da para más.

- Tranquila, yo invito. Anda, ve a darte una ducha. Pareces sacada de una peli de terror. -Dijo riendo, aunque en el fondo, se estaba dando cuenta de que esa chica era demasiado guapa y se escondía bajo ropa fea y se hacía recogidos bastante normales.

- ¿Eh? - Se levantó corriendo y al mirarse al espejo, tenía el maquillaje corrido y unos pelos con los que incluso la niña del exorcista se habría asustado. - ¡Mierda! - Se fue corriendo a su habitación.

Unas horas más tarde, Elena salió de su habitación completamente diferente. Muy diferente a como Joe la había conocido. Cuando llegó a la cita para intentar alquilar la habitación, fue con un traje con pantalón bastante informal, una coleta y su enorme sonrisa. Sin embargo, ahora Joe, veía a la mujer explosiva a la cual le había alquilado la habitación. Imponente, preciosa y demasiado sexy. Los pantalones que imitaban al cuero, le marcaban las curvas. El body negro se le ceñía al cuerpo y los tacones que llevaba, eran para parar el tráfico. El pelo liso, la chaqueta de cuero... Y su increíble mirada gris, hacían que Joe no pudiese apartar los ojos de ella. Sin embargo, se había hecho la promesa de ser un hombre más tranquilo. Había sido un picaflor durante mucho tiempo. Y si, esa chica era realmente explosiva a la vez que inteligente y trabajadora. Pero no se merecía a un hombre como él, por lo que desechó la idea de inmediato. Elena encontraría a un hombre a su altura que solo tuviese ojos para ella y que no la usase para solo un rato.

- Estás muy guapa. ¿Nos vamos?

- Claro. Tú también estás genial. Pareces un motero y todo. ¿Tienes moto? ¿O eres el típico con un ferrari que va chuleando con las mujeres?

- Tengo moto. - Rió ante la espontaneidad de ella. - Eres divertida. ¿Quieres que vayamos en moto?

- La verdad es que si. ¿Podemos? - Se le iluminó la mirada y Joe sintió pena por no haber conocido a una mujer así antes de tener semejante reputación.

- Entonces, hecho.

Se fueron al garaje a por la moto y después de muchos "¡Oh,dios! ¡ME ENCANTA!" , se pusieron rumbo a un restaurante cerca de la playa. Hacía frío, pero apenas había gente y se notaba que era invierno. Pero la tranquilidad a Elena le gustaba. Aunque al ver los precios, palideció. Era un sitio que ella no podría permitirse más que en Navidad y de forma excepcional. Comieron, rieron, estaban muy a gusto. Sin embargo, Elena notó que Joe ocultaba muchas cosas. Era un buen hombre, pero no parecía ser el típico hombre que sentaba la cabeza y tenía hijos. Y seguía sin entender porqué quería una compañera de piso con todo lo que tenía. Por lo que ni corta, ni perezosa, le preguntó.

- ¿Porqué? Pues... La casa es grande y me quería demostrar a mi mismo, que puedo convivir con una mujer sin acostarme con ella. Que puedo respetar.

- ¿Eh? - Se quedó con la boca abierta. - ¿Es en serio?

- Completamente. Mi madre cree que no sé vivir con mujeres y que las trato mal. Pero yo creo que no soy así. Me gustan las mujeres, es cierto. Pero yo creo que puedo vivir con una mujer sin meterme entre sus piernas. Además, tú misma en la entrevista, dijiste que no querías relaciones, ni tampoco tenías relaciones esporádicas. Por lo que me pareciste la candidata ideal.

- Ya veo... Así que me elegiste porque soy una mojigata... - Dijo con cierto tono de disgusto, aunque en el fondo ,estaba contenta. Ese hombre iba a procurar respetarla, pero también le daba pena, porque le encantaba. Físicamente, era perfecto. E intelectualmente, parecía un hombre demasiado inteligente como para que alguien pudiese tomarle el pelo.

Eran la pareja perfecta de convivencia.



Continuará...


domingo, 5 de marzo de 2017

Destino Cap.1

¡Hola, hola amores!

Como veis, hoy no voy a hacer reto, porque hoy me apetece escribir algo nuevo y a mi bola. Así que voy a contaros un poquito mi vida (como siempre, aunque últimamente lo he estado haciendo menos) y luego paso a ponerme a escribir. Que me ha pegado el venazo y ya sabéis que cuando me pongo... Tengo que escribir.

Pues bien, hoy ha sido un domingo cualquiera. Entre las obras de la terraza y el jardín, me he pasado el día con el niño, porque mi marido estaba fuera ayudando y eso. No paramos quietos. El nene por suerte está algo mejor. Aun tiene muchos gases, pero va mejorando. El día dos, que cumplió dos meses, lo llevamos a revisión. No sé si ya lo he dicho... Estoy en la parra. Pero por si acaso, pues lo digo. Ya pesa 4,760 kg y mide 53.5 cm. Es una pasada lo rápido que crece. Parece que fue ayer que me estaba muriendo en la UCI y él era un renacuajo de 2.235 kg y ahora ya es un gordi sanote. Vamos, que más contenta no puedo estar. Bueno, si, cuando se ponga bueno, estaré más aun. En fin, voy a ponerme con la historia, que tengo ganas de ver que me sale. 😝  Voy a usar a un hombre que muchos y muchas ya conoceréis, pero es que me encanta: Joe Manganiello. La chica, será a mi gusto ,aunque tendrá un nombre que ya he usado en distintas ocasiones: Elena.




DESTINO

Capítulo 1:


Elena estaba nerviosa. Era la primera vez que iba a compartir piso con alguien y la verdad, aquel hombre, la imponía mucho. Joe era alto, casi dos metros, moreno, de ojos oscuros con tonos verdosos y muy musculoso. Daba un poco de miedo verle, pero parecía agradable. Sobretodo, porque ella no llegaba al metro sesenta y era más bien menuda.  El alquiler no era mucho y para colmo, lo tenía todo al lado. El trabajo, las tiendas, los supermercados... Aun no podía creerse que hubiese encontrado semejante chollo. Era un ático precioso, de dos dormitorios, de más de doscientos metros cuadrados y muy moderno. Con una terraza enorme con piscina. Y para dar el punto final, tenía unas vistas impresionantes hacia el mar. Mallorca era increíble vista desde ahí arriba.

- Buenos días. -Dijo saludando al portero y entrando con una maleta y una caja.

- Buenos días, señorita. ¿A qué piso va? -La miró de forma rara. A fin de cuentas, era una extraña y ese sitio era todo un lujo.

- Voy al ático, me mudo aquí. -Dijo sonriendo e intentando calmar el ceño fruncido de aquel hombre.

- No me han notificado nada. Iré a comprobarlo. Por favor, no se mueva.

- Tengo la llave. - Sacó la llave de su bolsillo, molesta por la desconfianza. - Va a ser mi casa, pero si tiene que comprobarlo, se lo diré a mi compañero de piso. Seguro que no le hace gracia.

- ¿El señor Manganiello con una compañera de piso? - Enarcó la ceja sin dar crédito a lo que estaba escuchando. - Tengo que comprobarlo. - Se fue murmurando algo que Elena escuchó.- Todas hacen lo mismo, se piensan que pueden colarse en mis narices... - Gruñía mientras cogía el teléfono, pero de pronto, la cara le cambió y al colgar parecía otra persona. - Señorita, puede subir. ¿Necesita ayuda? - Dijo cambiando el tono a uno demasiado amable.

- No ,gracias. Espero que no se haya metido en ningún lío por mi culpa. En unos veinte minutos llegará un camión con mis cosas. ¿Podría avisarme? Yo bajaré a ocuparme de todo. - Dijo intentando contener la risa nerviosa. ¿Pero con quién demonios se había metido? ¿Con un mafioso?

- No se preocupe, yo me ocuparé de recibirles y enviarles arriba. Es mi trabajo. - Dijo mientras la acompañaba al ascensor.

- Espero que la próxima vez que me vea, no me prohíba la entrada. -Murmuró subiendo al ascensor y viendo la cara de susto que se le quedaba al pobre hombre. - Era una broma...

Pulsó los botones del ascensor y al llegar, metió el código que le había dado Joe, ese sitio era realmente impresionante. Las puertas del ascensor se abrieron y ahí estaba aquel hombre. Mirándola con una sonrisa bastante extraña, pero con una mirada cálida.

- Bienvenida a tu nuevo hogar. - Dijo ayudándola con la caja. - ¿Porqué el portero no te ha ayudado? -Frunció el ceño.

- Le he dicho que no hacía falta... - Lo miró y sonrió, realmente pensaba que se había metido en la boca del lobo. - Pero gracias. -Joe metió la caja en la habitación de Elena. - ¿Tienes más cajas abajo? ¿O solo has traído esto?

- El camión llegará en un rato con el resto de mis cosas. En mi coche apenas caben. - Se encogió de hombros. - ¿Has hecho café? ¿Me invitas a uno?

- Estás en tu casa. Ya te dije que todo lo que hay aquí, puedes usarlo, no tienes que pedir permiso para tomarte un café. Mientras no entres en mi habitación a cotillear, soy un hombre muy tranquilo. Me gusta que respeten mi espacio. Y mi habitación es el único sitio donde puedo estar a mis anchas. Además, suelo ir desnudo por estar acompañado a veces y dudo que te haga gracia entrar a mi habitación y encontrarme con alguien...

- No, claro. -Se sonrojó. No esperaba tal muestra de sinceridad, cuando apenas le conocía. Pero al menos, ahora sabía que era un mujeriego. - Pues... Iré a ponerme un café. Aun no he desayunado y creo que me voy a quedar dormida si no tomo un chute de cafeína.

- Estás en tu casa. -Dijo siguiéndola. - ¿Quieres comer algo? ¿Es que no has dormido, niña?

- No me llames niña... Que seas un viejo, no significa que yo no sea una mujer hecha y derecha. -Dijo fingiendo indignación y poniendo un puchero que a Joe le resultó adorable. Esa fue la forma en la que rompieron el hielo.

- ¿Viejo? ¿Yo? ¿Pero me has visto? Si estoy muy bueno. Más de un chaval querría estar como yo.

- Claro, claro... Un hombre oso. -Se mofó sirviéndose el café.

- Creo que nos vamos a llevar bien. -Dijo riendo ante la respuesta de Elena.

Cuando se tomó el café, inmediatamente comenzaron a subir cajas. Aunque había pedido que no lo hicieran, al final el portero hizo caso omiso y le ahorró el trabajo. La verdad, resultaba muy cómodo que te hiciesen el trabajo pesado, ya que estaba muy cansada. Al día siguiente debía madrugar para ir a trabajar y no tenía muchas ganas de quedarse destrozada por la mudanza. Aun así, tenía que empezar a sacar cajas y montar su habitación. Le dejaron la cama lista, porque el resto de mobiliario, estaba nuevo y Joe le había dicho que no hacía falta que trajese más cosas. Elena lo agradeció, porque sus muebles eran bastante viejos. Tan solo había vivido en un piso tras la muerte de sus padres y con el dinero que ganaba, no le daba para comprar muebles nuevos. Había comprado cosas bastante viejas, pero útiles a fin de cuentas. Se tiró en la cama y se quedó pensando en porqué un hombre como Joe, que al parecer manejaba dinero y no necesitaba compañera de piso, había decidido alquilar una habitación...



Continuará...

sábado, 4 de marzo de 2017

52 retos de escritura: Día 22

¿Qué tal?

Yo hoy no he parado. Entre compras, cosas en casa y el niño, no paro quieta. 😛  Me he comprado unos sprays de L'oreal que son chulísimos. Uno lila, uno azul y uno gris. Tengo unas ganas locas de probarlos. Más que nada porque a veces necesito hacerme mis propios mimitos. Y ya sabéis que con estas cosas me vuelvo loca. He probado uno en las puntas, pero como se va con el lavado, pues ya no lo tengo. Pero en cuanto pueda ponérmelo por todo, me haré fotos para que veáis lo chulos que son.

Vamos al lío.

22. Escribe una historia de terror, cuyo contexto se enmarque en un manicomio.


CERRADO

Entraron en el manicomio. Hacía años que estaba cerrado, pero iban a volver a abrirlo a pesar de lo que se decía. Se comentaba que se escuchaban voces, las cosas se movían solas, pero ellos querían entrar. Querían verlo antes de que lo reformaran. Comprobar que las historias eran ciertas.

- Lauren, esto no me gusta... ¿Porqué hemos tenido que venir de noche? ¿Acaso los fantasmas no salen de día?

- No creo que sean fantasmas, Kyle. Creo que son espíritus malvados. ¿Acaso no conoces bien la historia de este sitio? - Dijo entrando con la linterna y la cámara. - Se dice que torturaban a la gente. Y muchos desaparecían sin más. Jamás volvieron a encontrarlos.

- No me gusta esto... -Murmuró nervioso. No deberíamos estar aquí.

- No me digas que tienes miedo... - Rió y entró.

- Pues si, no te lo tomes a risa. Esto es serio. - Se tocó la cruz que llevaba al cuello y entró tras ella.

Todo estaba oscuro, había camillas en medio de los pasillos, pero lo que más le chocó a Kyle fue que vio lo que siempre salía en las películas de miedo. Y eso lo había acojonado aun más: Una silla solitaria al final del pasillo. Una silla de ruedas. Le daba repelús y miró a Lauren nervioso. Estaba deseando salir corriendo, pero su novia parecía encantada.

- ¡Mira Kyle! ¡Hay un montón de archivos! - Gritó emocionada. - Me extraña que la policía o los que lo abandonaron no se lo llevasen. ¿A ti no?

De pronto se escuchó un ruido y Kyle brincó.

- Lauren, vámonos de aquí. - Miró la silla de ruedas y vio que no estaba en el mismo sitio. Sin embargo, estaba quieta.

- Serán ratas, Kyle. No seas miedica. Esto es muy interesante. Creo que somos los primeros en entrar aquí. Si no, no estaría esto. ¿No crees?

- ¿No se te ha ocurrido que tal vez no hayan conseguido salir? -Dijo nervioso. - Yo me voy. Tú haz lo que quieras.

Salió de detrás de mostrador en el que estaban mirando los archivos y de pronto la silla pasó por delante de sus narices. Como si alguien la hubiese empujado. Sin embargo, ahí no había nadie...

- ¿Quién hay ahí? No tiene gracia. -Dijo Lauren molesta. -Desde luego, odio a la gente que tiene la gracia en el culo.

- Lauren.. -Kyle de pronto se quedó petrificado.

Ella gritó y vio el cuerpo de Kyle echando sangre por los ojos y una mano atravesándole el pecho. Una mano que no parecía humana.

Intentó correr, pero fue inútil. Estaba paralizada. Los papeles que tenía en la mano se le cayeron de la impresión. Y casi sin darse cuenta, la mano la atravesó también a ella. Lo último que vio, fue la cara de su asesino. Algo de otro mundo...



FIN


Me encanta el terror, aunque eso ya lo sabéis. Pero las historias de manicomio son tan típicas, que no sé si me habrá quedado muy bien. Espero que al menos disfrutéis la lectura.


¡Un besoooo!