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miércoles, 22 de noviembre de 2017
Dolor
¡Hola amores! ¿Cómo estáis? Yo sin parar. Pero siempre sacando mi ratito para aquí. Os dejo un micro que he tenido en la cabeza todo el día.
¡FELIZ SEMANA!
DOLOR
El dolor la abrasaba. El cuchillo la había atravesado sin piedad. No quería mirar, no quería ver como la sangre iba saliendo a borbotones de su abdomen. Estaba muriendo. Se arrastró como pudo hacia la cocina, dejando el rastro. Agarró una botella de whisky y empezó a beber. Poco a poco el dolor se calmaba. El sueño la llamaba con un dulce canto.
jueves, 2 de noviembre de 2017
Miradas
Yo estoy super liada. No paramos nunca. El nene me tiene... Absorbida. Mañana vamos a hacerle una sesión de fotos. Ya que no le hicimos ninguna de recién nacido. Si, ya sé que tengo mil fotos en el móvil, pero, no es lo mismo. 😆
Aquí os dejo un mini relato.
MIRADAS
Y ahí estaba ella, acercándose lentamente. La música sonaba y los ojos de él, estaban completamente vidriosos. Estaba a punto de llorar, lo sabía. Su vestido arrastraba la larga cola, dejaba sus brazos desnudos, a la vista de todos los invitados. Su mirada brillaba. Estaba resplandeciente, su sonrisa dejaba ver su perfecta dentadura: Blanca, limpia, sincera. Ya llegaba, ahí estaba, frente al él. Solo faltaban dos palabras para estar juntos toda la eternidad.
FIN
viernes, 27 de octubre de 2017
Látigo
¡Hola chic@s! ¿Cómo estáis?
Como apenas tengo tiempo, y ahora solo escribo una vez por semana, me parece fatal no escribir algo interesante. Así que ahí os dejo un pequeño relato que espero que os guste. La inspiración va volviendo, lo cual no está mal. Jejeje
LÁTIGO
Tenía prohibido gritar.
Tenía prohibido quejarse.
Tenía prohibido mirarle a los ojos.
Tenía prohibido suspirar.
Por eso cuando el látigo rozó sus pechos, sensibles por las pinzas, su cuerpo se erizó. Quería gemir. Quería gritar, quería mirarle a la cara y decirle de todo y nada. pero si lo hacía, él iba a parar y ella no podía consentirlo. Quería sentir. El látigo fue recorriendo su cuerpo, lentamente, haciéndola sufrir. Dejando que sus piernas comenzasen a flaquear. Pero cuando fue su lengua la que recorrió su cuello, todos los pensamientos que tenía, se fueron... Ahora empezaba lo divertido.
Como apenas tengo tiempo, y ahora solo escribo una vez por semana, me parece fatal no escribir algo interesante. Así que ahí os dejo un pequeño relato que espero que os guste. La inspiración va volviendo, lo cual no está mal. Jejeje
LÁTIGO
Tenía prohibido gritar.
Tenía prohibido quejarse.
Tenía prohibido mirarle a los ojos.
Tenía prohibido suspirar.
Por eso cuando el látigo rozó sus pechos, sensibles por las pinzas, su cuerpo se erizó. Quería gemir. Quería gritar, quería mirarle a la cara y decirle de todo y nada. pero si lo hacía, él iba a parar y ella no podía consentirlo. Quería sentir. El látigo fue recorriendo su cuerpo, lentamente, haciéndola sufrir. Dejando que sus piernas comenzasen a flaquear. Pero cuando fue su lengua la que recorrió su cuello, todos los pensamientos que tenía, se fueron... Ahora empezaba lo divertido.
sábado, 1 de julio de 2017
La vida de Mia Cap.4
¡Eyyy!Lo prometido es deuda, ¿o no? Dije que poco a poco volvería y así lo hago. No puedo prometer escribir cada día historia, pero sabéis que soy cumplidora. No lo puedo evitar, soy así. 👅
¿Vosotros cómo estáis? Yo hoy he pasado un día con la familia y estoy agotada. Ahora el peque se ha quedado torrado y toca aprovechar. ^_^ Y como estoy inspirada y teclear tampoco me va a matar, ahí voy. Espero que os guste este nuevo capítulo.
LA VIDA DE MIA
CAPÍTULO 4
Mia preparó el café y Joe se fue a la ducha. Él estaba ofuscado y ella cabreada por el hecho de pensar que Joe estaba mal por otra mujer. Sin embargo, debía resignarse.
Volvió a casa dispuesta a pasar un día tranquilo. Se sentó a desayunar y por primera vez, no esperó a que Joe llegase. Cogió una taza de café y una magdalena y se dispuso a desayunar sin más. Sus padres la miraban con interés.
- ¿Mia? ¿Dónde está Joe? ¿Porqué no ha venido contigo? - Pregunto papá Mozzie.
- Se estaba duchando. Ahora vendrá. - Respondió Mia algo distraída con el periódico.
- Ya... ¿Y porqué no le esperas para desayunar?
- Porque va a tardar y me duele la barriga. Quiero volver a la cama. ¿Pasa algo, papi? - Enarcó la ceja.
- No, en absoluto. Como siempre le esperas... Me ha parecido raro. ¿Habéis discutido?
- No. No ha pasado nada. -Se bebió el café de un trago y se levantó. - Me voy a la cama a descansar. No me encuentro bien.
Después de subir a su habitación, Mia se dio cuenta de que acababa de hacer precisamente lo que más odiaba en el mundo, dejar que sus sentimientos la dominasen y mentirle a sus padres.
Ese domingo, pasó sin mucho trajín. Mia no salió de su habitación y aunque Joe le tocó a la puerta varias veces, no quiso responder. Mia decidió que debía pensar las cosas bien. Aunque estuviese enamorada, no podía hacer nada. Así que se decantó por hacer más cosas que la distrajesen y así, alejarse de su hermano un poco.
Joe no podía creerse lo que estaba pasando. Su hermana, ya no era su hermana. De pronto, todo había cambiado de la noche a la mañana. Ese domingo de borrachera, y sus palabras hacia ella, lo habían trastocado todo. Mia estaba distante y parecía feliz. Se había apuntado a tantos cursos, que apenas pasaba tiempo en casa. Y no tenía tiempo para hablar con ella. Después de clase, solo volvía a casa para comer y después se volvía a marchar. Y los fines de semana, había empezado a socializar con chicos de su edad, aunque se la notaba aburrida. Esos chicos no le gustaban nada, pero ella intentaba olvidarle. Y él debía hacer lo mismo, pero sentía que traicionaba sus sentimientos, cada vez que estaba con otra mujer.
- No puedo más... - Dijo Joe a Markus, su mejor amigo. - Tengo un problema enorme.
- ¿Un problema? ¿Tú? - Lo miró. - Ya veo, es un problema de faldas. ¿Quién es? ¿La conozco?
- La conoces... Muy bien. - Suspiró.- Me siento como un pedófilo.
- Joder, Joe, ¿me estás hablando en serio?
- Tan en serio, que estoy pensando en ir a un psicólogo. -Suspiró. - Me tiene loco, maldita sea. -Dio un golpe con la mano al sofá. - No puede estar pasándome esto. ¡Es solo una niña!
- Una niña que no se ha despegado de ti nunca. Desde que te conozco, esa niña te ha seguido. Además, ya no es un bebé. Y ha puesto un cuerpo y tiene una cara, que cualquiera tiene que mirarla. - Dijo en un tono algo lascivo, que hizo reaccionar a Joe.
- ¿Qué insinúas, capullo? - Lo agarró del cuello de la camiseta y lo fulminó con la mirada. - ¡Ni se te ocurra acercarte!
- Oye, solo digo que tu hermana está muy buena. Para tener dieciséis años y ser un pequeño taponcito que parece una bruja exterminadora con esos ojos... Está demasiado buena. Es peligrosa para cualquier hombre. Y tú siempre te has dejado encandilar por esos ojazos. En cuanto te echa una miradita, te mueres. No puedes resistirte a ella.
- Te odio. Odio que tengas razón, odio lo que siento... -Soltó a Markus y se sirvió otra copa. - Esto tiene que acabar. No puedo seguir así. Esta noche, saldremos a buscar mujeres. Necesito despejarme y llevo demasiado tiempo sin estar con una mujer.
- Eso está hecho, hermano. Haré que te olvides de ese falso amor por tu hermana. Seguro que solo estás confundido, yo también lo estaría si tuviese a semejante mujercita rondándome a todas horas y encima no tuviese mi sangre. - Se encogió de hombros. - Es natural.
- ¿Tú crees? - Se quedó pensando. - Tal vez tengas razón. -Suspiró. - Necesito cambiar de aires. Anda, vámonos...
CONTINUARÁ...
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sábado, 27 de mayo de 2017
La vida de Mia Cap.3
¡Hola amores! ¿Cómo estáis?
Yo hoy me he levantado bien tempranito, a ver si puedo hacer la ronda. El cachorrito lleva desde las seis en pie, y ahora aprovecho ese ratito de siesta que está haciendo. 😜
Como os prometí, hoy voy a intentar pasarme por todos los blogs. Si no puedo todos, mañana seguiré. Así que no os preocupéis, que ya sabéis que no me olvido nunca. Voy a hacer el capi que ya llevo demasiados días con ideas en la cabeza y si no las escribo , al final no quedarán como quiero. Jejejeje
Pues allá vamos. Si no has leído los anteriores, abajo tienes las flechitas para ir hacia atrás. ^_^
LA VIDA DE MIA
CAPÍTULO 3
- ¿Y bien? ¿Puedo irme? - Preguntó cuando Joe volvió de preguntarles.
- Si, yo te llevaré a casa. Pero con la condición de que me cuentes que te pasa. Has estado llorando y quiero saber quién ha sido el que te ha hecho daño. O que te está molestando. - Dijo muy serio.
- ... - Lo miró. - No puedo.
- Siempre me lo has contado todo.
- Pues esto, no.
Se levantó de la silla, cogió su chaqueta y salió hacia el coche. Joe caminaba detrás de ella y no podía parar de mirarla. Su hermana sufría, él tampoco estaba bien. Había algo ahí que no funcionaba. La mirada de Mia, hablaba por si sola. Aunque él quería escuchar que era por otra cosa. No quería meterse en el lío que podía meterse y menos con una adolescente hormonada de solo dieciséis años.
Se quitó esa idea de la cabeza y caminó hacia el coche decidido a llevarla a casa y luego pegarse una ducha fría. Le hacía falta.
El trayecto hasta su casa, fue completamente silencioso. Mia miraba por la ventana y Joe intentaba no mirarla. Al entrar en la casa, Joe volvió a preguntar.
- Mia, cuéntamelo. Dime que te pasa. Tal vez yo pueda ayudarte.
- No es algo que quiera hablar contigo. Estoy cansada. Me voy a dormir.
Subió a su habitación y cerró con pestillo. Solo lo hizo para evitar caer en la tentación. Era una tontería, ya que ella misma podía abrir y cerrar a su antojo, pero era como una llamada de atención propia, para no salir corriendo a besar a Joe. Lo estaba intentando con todas sus fuerzas.
Mientras tanto, Joe fue a su casa, un pequeño chalet dentro de la misma propiedad de sus padres. Se desvistió, y se metió en la ducha. Había prometido a una mujer volver a la fiesta, pero no podía. Sacarse a esa chiquilla de la cabeza, no era fácil. Debía verla como a una hermana y no lo hacía en absoluto. Llevaba un año intentando paliar sus sentimientos, se sentía sucio por querer a una niña que era como su hermana. Aunque en el fondo, nunca se habían tratado como tal. Joe se había comportado como un hermano, si. Sin embargo, el trato entre ellos, siempre había sido más personal. Mia se escapaba de su habitación por las noches, alegando que no podía dormir y se dormía en su cama. A su lado.
Esa noche, ninguno de los dos pudo dormir. Joe se pasó la noche con duchas frías y tomando whisky. Mientras Mia, había estado dando vueltas por la habitación y fumando a escondidas en su terraza. Hasta que vio las luces del coche de sus padres y esperó a que se durmiesen para poder seguir fuera.
A la mañana siguiente, Joe no apareció. Era la primera mañana en todo el tiempo que ella llevaba allí, que Joe no iba a desayunar. Era demasiado raro y sus padres la mandaron a buscarlo.
Al llegar a la casa de Joe, Mia se lo encontró durmiendo la mona. Tirado en el sofá, con la tele encendida, el salón oliendo a whisky y el cenicero lleno hasta arriba.
- ¡Eh! - Lo meneó.- ¿Se puede saber que demonios te pasa? Joe, despierta.
- ¿Mmmm? -Abrió un ojo y la miró. - No deberías estar aquí.
- Puffff... Te apesta el aliento. Vete a duchar y ven a casa a desayunar. Los papis están histéricos. Creen que te has muerto o algo así.
- ¿Eh? ¿Pero qué hora és?
- Las nueve. - Se sentó a los pies del sofá. - ¿Qué pasa? ¿Alguna guarrilla te ha dado mala noche?
- Yo no la llamaría guarrilla. -Frunció el ceño.
- Ajá... Así que es por una mujer. - Torció la boca hacia un lado.- No sabía que tenías novia.
- No la tengo. Anda vete a casa. Yo ahora iré. Tengo que darme una ducha. - Se incorporó y se tambaleó.
- Te prepararé un café antes de irme. O los papis se van a cabrear si te ven así. - Murmuró y se fue a la cocina.
Joe se quedó mirando a aquella pequeña mujer. Apenas alcanzaba el metro y medio y le estaba dando más problemas de cabeza y corazón que cualquier mujer hecha y derecha.
Continuará.
⇠Capítulo anterior Capítulo siguiente→
Yo hoy me he levantado bien tempranito, a ver si puedo hacer la ronda. El cachorrito lleva desde las seis en pie, y ahora aprovecho ese ratito de siesta que está haciendo. 😜
Como os prometí, hoy voy a intentar pasarme por todos los blogs. Si no puedo todos, mañana seguiré. Así que no os preocupéis, que ya sabéis que no me olvido nunca. Voy a hacer el capi que ya llevo demasiados días con ideas en la cabeza y si no las escribo , al final no quedarán como quiero. Jejejeje
Pues allá vamos. Si no has leído los anteriores, abajo tienes las flechitas para ir hacia atrás. ^_^
LA VIDA DE MIA
CAPÍTULO 3
- ¿Y bien? ¿Puedo irme? - Preguntó cuando Joe volvió de preguntarles.
- Si, yo te llevaré a casa. Pero con la condición de que me cuentes que te pasa. Has estado llorando y quiero saber quién ha sido el que te ha hecho daño. O que te está molestando. - Dijo muy serio.
- ... - Lo miró. - No puedo.
- Siempre me lo has contado todo.
- Pues esto, no.
Se levantó de la silla, cogió su chaqueta y salió hacia el coche. Joe caminaba detrás de ella y no podía parar de mirarla. Su hermana sufría, él tampoco estaba bien. Había algo ahí que no funcionaba. La mirada de Mia, hablaba por si sola. Aunque él quería escuchar que era por otra cosa. No quería meterse en el lío que podía meterse y menos con una adolescente hormonada de solo dieciséis años.
Se quitó esa idea de la cabeza y caminó hacia el coche decidido a llevarla a casa y luego pegarse una ducha fría. Le hacía falta.
El trayecto hasta su casa, fue completamente silencioso. Mia miraba por la ventana y Joe intentaba no mirarla. Al entrar en la casa, Joe volvió a preguntar.
- Mia, cuéntamelo. Dime que te pasa. Tal vez yo pueda ayudarte.
- No es algo que quiera hablar contigo. Estoy cansada. Me voy a dormir.
Subió a su habitación y cerró con pestillo. Solo lo hizo para evitar caer en la tentación. Era una tontería, ya que ella misma podía abrir y cerrar a su antojo, pero era como una llamada de atención propia, para no salir corriendo a besar a Joe. Lo estaba intentando con todas sus fuerzas.
Mientras tanto, Joe fue a su casa, un pequeño chalet dentro de la misma propiedad de sus padres. Se desvistió, y se metió en la ducha. Había prometido a una mujer volver a la fiesta, pero no podía. Sacarse a esa chiquilla de la cabeza, no era fácil. Debía verla como a una hermana y no lo hacía en absoluto. Llevaba un año intentando paliar sus sentimientos, se sentía sucio por querer a una niña que era como su hermana. Aunque en el fondo, nunca se habían tratado como tal. Joe se había comportado como un hermano, si. Sin embargo, el trato entre ellos, siempre había sido más personal. Mia se escapaba de su habitación por las noches, alegando que no podía dormir y se dormía en su cama. A su lado.
Esa noche, ninguno de los dos pudo dormir. Joe se pasó la noche con duchas frías y tomando whisky. Mientras Mia, había estado dando vueltas por la habitación y fumando a escondidas en su terraza. Hasta que vio las luces del coche de sus padres y esperó a que se durmiesen para poder seguir fuera.
A la mañana siguiente, Joe no apareció. Era la primera mañana en todo el tiempo que ella llevaba allí, que Joe no iba a desayunar. Era demasiado raro y sus padres la mandaron a buscarlo.
Al llegar a la casa de Joe, Mia se lo encontró durmiendo la mona. Tirado en el sofá, con la tele encendida, el salón oliendo a whisky y el cenicero lleno hasta arriba.
- ¡Eh! - Lo meneó.- ¿Se puede saber que demonios te pasa? Joe, despierta.
- ¿Mmmm? -Abrió un ojo y la miró. - No deberías estar aquí.
- Puffff... Te apesta el aliento. Vete a duchar y ven a casa a desayunar. Los papis están histéricos. Creen que te has muerto o algo así.
- ¿Eh? ¿Pero qué hora és?
- Las nueve. - Se sentó a los pies del sofá. - ¿Qué pasa? ¿Alguna guarrilla te ha dado mala noche?
- Yo no la llamaría guarrilla. -Frunció el ceño.
- Ajá... Así que es por una mujer. - Torció la boca hacia un lado.- No sabía que tenías novia.
- No la tengo. Anda vete a casa. Yo ahora iré. Tengo que darme una ducha. - Se incorporó y se tambaleó.
- Te prepararé un café antes de irme. O los papis se van a cabrear si te ven así. - Murmuró y se fue a la cocina.
Joe se quedó mirando a aquella pequeña mujer. Apenas alcanzaba el metro y medio y le estaba dando más problemas de cabeza y corazón que cualquier mujer hecha y derecha.
Continuará.
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viernes, 19 de mayo de 2017
La vida de Mia Cap.2
¿Qué tal amores?
Yo bastante cansada, ya que el nene con las vacunas, no está muy bien. Lleva unos días revueltito por eso. Es un rollo, pero es lo que hay. 😓 Sienta fatal verlo así, pero bueno... Estos días, están siendo más tranquilos. Solo limpio, cocino y estoy con el peque, así que no tengo mucho que decir. Además, tengo muchas ganas de escribir y tengo que aprovechar ahora que puedo. Espero que os guste este capi.
LA VIDA DE MIA
CAPÍTULO 2
Una semana más tarde, Mozzie, Hao y Joe, fueron al orfanato. Joe quería conocer a su nueva hermana. Le hacía ilusión no ser hijo único. Y sabía la ilusión que tenían sus padres por tener una niña. Eran una hermosa familia a la que se les iba a sumar una personita más.
Al llegar al orfanato, Mia estaba preparada. Mozzie y Hao, la habían ido a visitar toda la semana. Pero Joe era un chico ocupado. Tenía novia, un trabajo a tiempo parcial, ya que sus padres le estaban enseñando a ganarse sus cosas a pulso. Y aparte estudiaba y sacaba muy buenas notas. Era un buen hijo. Por lo que el no haber ido a ver a su "hermanita", lo fastidiaba, pero ahí estaba. Estaba perdiendo un día de clase, solo para ir a buscarla.
Cuando Mia vio a Joe, fue una especie de flechazo. Joe se enamoró de la pequeña y ella le tuvo confianza casi al momento. se acercó a él y lo abrazó. El momento fue mágico. Ya con todos los papeles arreglados, la pequeña Mia, se dirigía al que iba a ser su hogar. Ya que ni sus padres de acogida, ni su hermano, iban a dejar que se la llevasen. Ya era un hecho.
Al llegar a la mansión de los Manganiello, Mia tuvo miedo, era demasiado grande, había una mujer mayor y gordita que la esperaba con dulces y un hombre calvo que la miraba con una sonrisa de oreja a oreja. El recibimiento fue tan cariñoso, que Mia se sentía fuera de lugar. No creía merecer tanto. La culpa de una violación en aquella niña de seis años, había hecho mella. Sentía una culpa que no era de ella. Sin embargo, tenían que tener mucha paciencia con la pequeña.
Después de dos semanas de aprenderse cada escondite de la casa, la niña se sintió más relajada. Joe la llevaba de paseo, al parque y presumía de hermanita. Y sus padres, la tenían como a una niña consentida. A pesar de que ella nunca pedía nada. Solo libros y más libros. La extensa biblioteca de los Manganiello, era el refugio favorito de la pequeña.
Y así, Mia, empezó a sentirse parte de la familia. Era raro tener dos papás, pero le gustaba. Lo había aceptado sin más. Su trauma, poco a poco se fue olvidando. Al menos, en la familia. Aunque ella no podía olvidarlo. Muchas veces tenía pesadillas. a pesar de eso, la niña empezó a crecer feliz. Mia Salvatore, era hija de los Manganiello, ya era un hecho. Tal vez no llevaba su apellido, pero era su familia.
Años más tarde...
Joe era muy protector con ella. Era un hermano bastante hostigador. "No te pongas esto", "Esa falda es muy corta..."
Cuando Mia cumplió dieciséis años, ya no era la niña que había salido del orfanato. Ahora era una adolescente, con las hormonas revolucionadas. ¿Su problema? Se había fijado en la persona equivocada: Joe. Sabía que eso no estaba bien, había vivido con él siempre y debía considerarlo un hermano. Pero no podía, ya que por mucho que quisiesen decir que era su hermano, no lo era. En su vida de lujos y etiqueta, Mia conocía a muchos chicos, aunque con el trauma que tenía, no se dejaba tocar. Y los chicos a los que conocía en las fiestas de la alta sociedad, eran todos unos inútiles sin oficio, ni beneficio. Sin embargo, su hermano era otro cantar.
Era cierto que era un golfo, puesto que iba con una y con otra. A pesar de eso, era un buen hombre. Jamás le hacía daño a una mujer, al menos, no de forma intencionada. Mia veía los escarceos de Joe, y eso la mataba. Ella era la que realmente encajaba con él. Al menos, eso pensaba ella en su mente de adolescente. Aunque Mia era una estudiante de matrícula, con una inteligencia superior y en su mente sabía que eso no podía ser, no había podido evitar sentir lo que sentía.
Una noche, en una fiesta de la alta sociedad, sus padres la dejaron beber una copa de vino. Mia no había bebido nunca, por lo que una sola copa, la volvió loca. Se encontraba mal, y de pronto, la sombra de aquella niña triste y alejada, volvió a su rostro. Esa simple copa de vino, la había devuelto a un estado del que hacía años nadie la veía. Su cara era el rostro de la tristeza. Sus padres y su hermano, se fijaron en ella, y asustados, fueron a socorrerla. Estaba sentada en un taburete de la barra. Sin mirar a nadie. pero nadie sabía, que en realidad, no estaba pensando en aquella violación. Estaba pensando en otras cosas. Cosas que dolían...
- ¿Mia? - Joe la tocó en el hombro y ella en un acto reflejo, le pegó en el estómago.- ¡Joder! - Le agarró la mano, antes de que volviese a golpearle. - ¿Qué demonios te pasa?
- ¡Ah! Eres tú... -Dejó la mano caer, en señal de pacifismo.
- ¿Quién va a ser si no? ¿El coco? - Enarcó la ceja. - ¿Se puede saber qué te pasa? Pareces un muerto viviente. Nuestros padres están preocupados.
- No me apetece estar en esta fiesta. - Dijo en tono neutro.- Tu amiguita no deja de mirar para acá. ¿Porqué no vas con ella y me dejas en paz?
- Ese carácter rebelde no me gusta, Mia. ¿Acaso te he hecho algo para que me hables así?
- Nada. ¿Puedes convencerles para que me dejen ir a casa? - Lo miró directamente y a Joe casi le da un infarto.
Los ojos de Mia, estaban brillantes y no precisamente por las luces. Los tenía empañados. Su hermana estaba sufriendo y él no sabía por que...
Continuará...
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Yo bastante cansada, ya que el nene con las vacunas, no está muy bien. Lleva unos días revueltito por eso. Es un rollo, pero es lo que hay. 😓 Sienta fatal verlo así, pero bueno... Estos días, están siendo más tranquilos. Solo limpio, cocino y estoy con el peque, así que no tengo mucho que decir. Además, tengo muchas ganas de escribir y tengo que aprovechar ahora que puedo. Espero que os guste este capi.
LA VIDA DE MIA
CAPÍTULO 2
Una semana más tarde, Mozzie, Hao y Joe, fueron al orfanato. Joe quería conocer a su nueva hermana. Le hacía ilusión no ser hijo único. Y sabía la ilusión que tenían sus padres por tener una niña. Eran una hermosa familia a la que se les iba a sumar una personita más.
Al llegar al orfanato, Mia estaba preparada. Mozzie y Hao, la habían ido a visitar toda la semana. Pero Joe era un chico ocupado. Tenía novia, un trabajo a tiempo parcial, ya que sus padres le estaban enseñando a ganarse sus cosas a pulso. Y aparte estudiaba y sacaba muy buenas notas. Era un buen hijo. Por lo que el no haber ido a ver a su "hermanita", lo fastidiaba, pero ahí estaba. Estaba perdiendo un día de clase, solo para ir a buscarla.
Cuando Mia vio a Joe, fue una especie de flechazo. Joe se enamoró de la pequeña y ella le tuvo confianza casi al momento. se acercó a él y lo abrazó. El momento fue mágico. Ya con todos los papeles arreglados, la pequeña Mia, se dirigía al que iba a ser su hogar. Ya que ni sus padres de acogida, ni su hermano, iban a dejar que se la llevasen. Ya era un hecho.
Al llegar a la mansión de los Manganiello, Mia tuvo miedo, era demasiado grande, había una mujer mayor y gordita que la esperaba con dulces y un hombre calvo que la miraba con una sonrisa de oreja a oreja. El recibimiento fue tan cariñoso, que Mia se sentía fuera de lugar. No creía merecer tanto. La culpa de una violación en aquella niña de seis años, había hecho mella. Sentía una culpa que no era de ella. Sin embargo, tenían que tener mucha paciencia con la pequeña.
Después de dos semanas de aprenderse cada escondite de la casa, la niña se sintió más relajada. Joe la llevaba de paseo, al parque y presumía de hermanita. Y sus padres, la tenían como a una niña consentida. A pesar de que ella nunca pedía nada. Solo libros y más libros. La extensa biblioteca de los Manganiello, era el refugio favorito de la pequeña.
Y así, Mia, empezó a sentirse parte de la familia. Era raro tener dos papás, pero le gustaba. Lo había aceptado sin más. Su trauma, poco a poco se fue olvidando. Al menos, en la familia. Aunque ella no podía olvidarlo. Muchas veces tenía pesadillas. a pesar de eso, la niña empezó a crecer feliz. Mia Salvatore, era hija de los Manganiello, ya era un hecho. Tal vez no llevaba su apellido, pero era su familia.
Años más tarde...
Joe era muy protector con ella. Era un hermano bastante hostigador. "No te pongas esto", "Esa falda es muy corta..."
Cuando Mia cumplió dieciséis años, ya no era la niña que había salido del orfanato. Ahora era una adolescente, con las hormonas revolucionadas. ¿Su problema? Se había fijado en la persona equivocada: Joe. Sabía que eso no estaba bien, había vivido con él siempre y debía considerarlo un hermano. Pero no podía, ya que por mucho que quisiesen decir que era su hermano, no lo era. En su vida de lujos y etiqueta, Mia conocía a muchos chicos, aunque con el trauma que tenía, no se dejaba tocar. Y los chicos a los que conocía en las fiestas de la alta sociedad, eran todos unos inútiles sin oficio, ni beneficio. Sin embargo, su hermano era otro cantar.
Era cierto que era un golfo, puesto que iba con una y con otra. A pesar de eso, era un buen hombre. Jamás le hacía daño a una mujer, al menos, no de forma intencionada. Mia veía los escarceos de Joe, y eso la mataba. Ella era la que realmente encajaba con él. Al menos, eso pensaba ella en su mente de adolescente. Aunque Mia era una estudiante de matrícula, con una inteligencia superior y en su mente sabía que eso no podía ser, no había podido evitar sentir lo que sentía.
Una noche, en una fiesta de la alta sociedad, sus padres la dejaron beber una copa de vino. Mia no había bebido nunca, por lo que una sola copa, la volvió loca. Se encontraba mal, y de pronto, la sombra de aquella niña triste y alejada, volvió a su rostro. Esa simple copa de vino, la había devuelto a un estado del que hacía años nadie la veía. Su cara era el rostro de la tristeza. Sus padres y su hermano, se fijaron en ella, y asustados, fueron a socorrerla. Estaba sentada en un taburete de la barra. Sin mirar a nadie. pero nadie sabía, que en realidad, no estaba pensando en aquella violación. Estaba pensando en otras cosas. Cosas que dolían...
- ¿Mia? - Joe la tocó en el hombro y ella en un acto reflejo, le pegó en el estómago.- ¡Joder! - Le agarró la mano, antes de que volviese a golpearle. - ¿Qué demonios te pasa?
- ¡Ah! Eres tú... -Dejó la mano caer, en señal de pacifismo.
- ¿Quién va a ser si no? ¿El coco? - Enarcó la ceja. - ¿Se puede saber qué te pasa? Pareces un muerto viviente. Nuestros padres están preocupados.
- No me apetece estar en esta fiesta. - Dijo en tono neutro.- Tu amiguita no deja de mirar para acá. ¿Porqué no vas con ella y me dejas en paz?
- Ese carácter rebelde no me gusta, Mia. ¿Acaso te he hecho algo para que me hables así?
- Nada. ¿Puedes convencerles para que me dejen ir a casa? - Lo miró directamente y a Joe casi le da un infarto.
Los ojos de Mia, estaban brillantes y no precisamente por las luces. Los tenía empañados. Su hermana estaba sufriendo y él no sabía por que...
Continuará...
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jueves, 18 de mayo de 2017
La vida de Mia Cap.1
¡Hola chic@s!Como os dije, tengo muchas ideas en la cabeza. Obviamente, no tengo ni idea de como van a quedar. Pero espero que os guste esta historia. Lo digo de ya: No es mi vida, simplemente uso el nombre porque me gusta. Lo digo para aclararlo, ya que a simple vista, podría parecerlo. Pero en absoluto. 😆 Espero que os guste la nueva historia. ^_^
LA VIDA DE MIA
CAPÍTULO.1
En este mundo, hay muchos tipos de personas. Están los ricos sin corazón, los pobres delincuentes, las buenas personas, los ricos que donan sus fortunas, a los que les gustan los niños, a los que no... Sin embargo, entre este mundo de variedades, una familia de alta cuna, tenía un hijo, el pequeño Joe. Que ya contaba con dieciséis años y empezaba a tener su vida con amigos, etc. Sus padres, dos empresarios de fama mundial, gays y con mucho salero, no querían tener solo un hijo. Por lo que decidieron adoptar a una niña, tener la pareja, era lo adecuado. Joe, sin embargo, era hijo biológico de uno de ellos, habían contratado un vientre de alquiler, pero aunque ambos pusieron esperma, nunca quisieron saber quien era el padre, para que ambos tuviesen las mismas condiciones. Aun así, sabiendo que podían tener más hijos biológicos, decidieron adoptar.
Sin embargo, al llegar al orfanato, se encontraron con una realidad terrible. Adoptar era extremadamente complicado. Sin embargo, acoger a pequeños temporalmente, era bastante más fácil. Por lo que decidieron inscribirse, para al menos, poder ayudar a algún niño, ya les daba igual si era un niño o una niña. Y allí la vieron...
Un niña de pelo largo, lacio, negro, apartada de todos los niños. Una niña de seis añitos, con cara de pilla, pero triste. Cuando la niña se dio cuenta de que la estaban mirando, levantó la vista y ahí mismo, a esos padres con mucho amor que dar, se les paró el corazón. Los ojos grises de la pequeña Mia y su cara mofletuda, los dejaron enamorados. Querían a esa niña. Sin ninguna duda. Ella los miró, pero apenas les prestó atención. Les apartó la mirada y siguió con un pequeño libro que parecía estar leyendo.
Mozzie y Hao, se miraron entre sí, y con una mirada, bastó para decirlo todo. Fueron directos a la directora del centro.
- ¿Queréis a Mia? - Dijo la directora perpleja.
- Si. -Dijeron a unísono.
- Creo que antes, deberíais conocer sus antecedentes. No es una niña fácil.
- Se le ve en la cara. -Dijo Mozzie. - Parece que tiene carácter. Aunque ni siquiera se ha acercado a nosotros.
- Yo no tengo problema en que os la llevéis, de hecho, creo que si no vosotros no lo hacéis, nadie lo hará. No es como las otras niñas. No está feliz de tener familia y tiene miedo. Esta niña ha estado en dos casas de acogida. Y en una de ellas... -Negó con la cabeza.- La niña volvió drogada y violada. El problema, es que ella lo recuerda. Y se niega a irse.
- ¿Qué? - Hao palideció.- Pero... ¿Cuántos años tiene?
- Seis años... Os seré muy sincera. Es una niña inteligente, tan inteligente que a veces parece incluso más lista que yo, directa, pero... Habla muy poco. No es la típica niña que va a estar feliz por irse con una familia. Ella cree que aquí está a salvo. Y con una familia sustituta, no. Sé que vosotros, vais a cuidarla. Simplemente por el hecho de la forma en que habéis tratado a todos los del centro, como a mi. Y el hecho de no tener que trataros de "Usted", habla mucho de vosotros. Pero... ¿Realmente pensáis que esto puede funcionar?
- Ahora más que nunca. -Dijo Mozzie agarrándole la mano a su marido. - Queremos llevárnosla. Ella con nosotros va a estar bien. Y... Si pudiésemos quedárnosla... Mejor.
- ¿Adoptarla? Bueno, ella siempre se presenta con su apellido. No quiere cambiarlo. Puede parecer una pequeña niña, pero es de decisiones claras. Y pienso que a los niños hay que hacerles caso. Para que no pierdan sus orígenes. Ella tuvo padres. No la abandonaron. Simplemente, no tenía más familia y ellos murieron, por lo que acabó aquí. Es una pena, pero es la realidad.
- Nos la llevamos. Arréglalo, por favor. Esa niña tiene que tener una buena vida. La llevaremos donde haga falta.
- Está bien. Lo arreglaré todo para que podáis venir a buscarla lo más pronto posible. -Dijo la directora complacida.
Sabía que esos hombres la iban a cuidar como si fuese su hija biológica. Mia iba a estar bien...
CONTINUARÁ...
Capítulo siguiente→
miércoles, 17 de mayo de 2017
Vida en la granja Cap.9 FINAL
Hellooooo!¿Qué tal? Yo aquí aprovechando un ratito en el que el peque se ha quedado torradito. Como os prometí, hoy traigo un nuevo capítulo. ¿Teníais ganas? Yo tengo tantas ideas en la cabeza, que solo tengo ganas de escribir. Aunque veremos cuanto tiempo me deja el cachorrito. En fin, no me enrollo más, porque si no, no escribiré y el pequeñín se despertará.
VIDA EN LA GRANJA
Capítulo 9
Después de la visita y de comer la mejor comida que le habían hecho en años. Marta se quedó sola. a pesar de la insistencia de Lara de que esa noche se fuese con ellos, se negó. No podía dejar de pensar en todos los problemas que Larissa le había causado, en todo lo que había pasado en su vida. No había sido fácil y seguía sin serlo. Siempre luchando por sobrevivir, desde que se quedó sola.
Una semana más tarde y con solo unas monedas en su cartera. Recibió la llamada de su jefe. Los vídeos habían llegado y querían que ella estuviese delante. A pesar del enfado monumental que tenía con su jefe por no haberla creído, se puso sus vaqueros, una camiseta bonita y fue con la cabeza bien alta.
Al entrar, Larissa la miró de arriba a abajo. Su cara no era la más animada de la sala. Sabía que estaba metida en un buen lío, si las cámaras habían grabado aquel incidente.
- Me alegro que hayas podido venir, Marta. -Dijo su jefe. - Vamos a resolver este asunto de una vez.
- Si, pero te aconsejo, que la próxima vez, antes de arruinarle la vida a alguien, pongas cámaras de seguridad en directo y con un ordenador. - Murmuró fulminando a Larissa, que aun no había abierto la boca. - Y tú, más vale que a partir de ahora me respetes, porque yo no soy una de tus títeres. - Dijo señalándola con muy mala baba.
- Yo no hice nada, tú me pegaste. -Respondió sin más.
- Pon el video, por favor. -Dijo mirando a su jefe. - Algunas necesitamos trabajar.
Después de ver el video, Larissa fue quedándose más y más blanca. Aunque se sentía intocable, ya que era la que más ingresos generaba en el local. La cara del jefe, fue cambiando poco a poco. Al principio, parecía incrédulo, pero se iba poniendo cada vez más rojo de ira, al ver como Larissa se había golpeado ella misma. Marta suspiró. Dejando atrás todo el estrés de los días anteriores. Ahora se sabía la verdad. Un poco tarde, pero al menos, ahí estaba la evidencia. Por suerte no la habían detenido, aunque en el fondo, le habría encantado que la hubiesen denunciado, para haber hundido a Larissa con aquel video.
- Lo lamento, Marta. Sabía que había gato encerrado, pero... No te creí. Lo siento. Si aun quieres volver... Tu turno empieza en media hora. Sírvete algo para beber, relájate y luego hablaremos de dinero. -Le dijo aun rojo de rabia. - Ahora si me disculpas, tengo que hablar con Larissa. -La acompañó a la puerta y vio como Larissa estaba aterrada, sentada, sin decir nada.
Al salir, de pronto escuchó gritos. Su jefe no era alguien a quien hacía gracia enfadar. Y él y Marta, por suerte, aun no habían discutido. Ya que con semejantes caracteres, podía estallar un infierno. Marta no se preocupó más. Había recuperado su trabajo y eso era lo único que le importaba. Aunque sabía que Larissa le haría la vida imposible. Al menos podía trabajar.
Semanas más tarde...
Marta estaba tirada en el porche de su casa, descansando. Al fin había terminado de arreglar su casa. Ahora volvía a estar en todo su esplendor. El padre de Javi había ido muchos día a ayudarla con el jardín. Y de vez en cuando su madre, también iba a verla, llevarles comida y ayudarla con la limpieza. Ese día, por fin habían terminado. Después de una buena ducha, se tiró en el porche con un libro. Su vida por fin estaba empezando a cambiar. Larissa estaba despedida, Javi ya no iba al pub y todo estaba tranquilo.
Las semanas habían pasado con una tranquilidad y un ajetreo asfixiantes, pero reconfortantes con el final. A lo lejos, se escuchó un coche. Era raro, ya que los únicos que la visitaban, eran los padres de Javi. pero reconoció la furgoneta desde lejos. Era él. ¿Qué hacía ahí?
- Hola... - Dijo cuando bajó del coche con una cesta, llena de cosas ricas y una botella de vino. - Solo... Vengo a traerte esto. -Levantó el dedo cuando vio que iba a rechistar. - Es un detalle mío, por los problemas que te causé. Mis padres no tienen nada que ver.
- No era necesario. -Miró la cesta. - Pero gracias. -La cogió.
- ¿No vas a gritarme? -Dijo flipando.
- ¿Debería?
- No... Pero si estás tan tranquila, ahora puedo decirte esto. He terminado con Larissa.
- ¿Y qué? A mi me da igual.
- ¿De verdad? ¿No te alegras? Pensaba que la odiabas. -Dijo algo decepcionado, ya que esperaba algo de entusiasmo al saber que estaba soltero otra vez.
- Es tu vida. ¿Porqué iba a alegrarme? Si has querido dejarla, perfecto. Era una bruja. - Dijo como si nada entrando a la casa con su enorme cesta. - Mmmm... Ferrero Rocher. - Abrió la caja y se metió un bombón en la boca.
- Me alegro que al menos esto te guste. -Dijo mirándola en la penumbra de la cocina. - Esto... ¿Te apetece que salgamos alguna vez?
Marta lo miró y se quedó pensativa. En realidad, ese chico siempre le había gustado. Aun con su carácter de idiota, ese chico era realmente encantador cuando se lo proponía. Por lo que no tuvo otra respuesta que darle.
-Si. -Dijo descorchando la botella de vino.
No sabían cual sería su futuro, si estarían juntos o no. Pero... ¿Porqué no intentarlo?
FIN
Espero que os haya gustado. ^_^
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lunes, 8 de mayo de 2017
Vida en la granja Cap.8
¡Hola amores!Sé que últimamente, mis post son un desastre. Algunos mejor que otros, pero es que estoy hasta arriba de cosas. Sin embargo, ¡hoy tengo un poco de tiempo! Así que voy a darle a la tecla un poco jijiji
Espero que os guste el capi de hoy. Y perdonad si tardo en hacer las rondas de vuestros blogs, pero ya sabéis que tarde o temprano, me paso siempre. Solo pido un poco de paciencia, ¡que sois muchos! jejeje
VIDA EN LA GRANJA
Capítulo 8
- ¿Vas a ignorarme para siempre? - Dijo sin dejar de mirarla.
- Por culpa de tu maldita novia, me han suspendido en el trabajo. ¿En serio crees que me hace gracia tenerte en mi casa? - Dijo tomándose su café y sin mirarle. -Si no fuese porque va a empezar a llover, estarías fuera durmiendo. - Farfulló.
- Lo siento... -Dijo en voz casi inaudible.
Minutos más tarde, se escuchó el claxon de un coche. Los padres habían llegado... Y aunque con Javi se comportaba de una manera fría, con sus padres, era un amor. Cambiaba completamente. Lara la miró de arriba a abajo y le gustó lo que vio. Esa chica era simplemente perfecta. Se había criado con Javi y la conocía bien. A pesar de la fachada de chica dura y de ciudad, seguía siendo la niña a la que le gustaba corretear desnuda por su jardín y llenarse de barro para torturar a Javi "el limpio", como ella lo llamaba de pequeña. Sin duda, Larissa era un problema. Si Javi no se daba cuenta, era porque el muy idiota, estaba cegado por toda la silicona que llevaba y porque era la mujer más fácil del pueblo. Más que fácil. No solo su trabajo le daba la reputación que tenía. Y Lara debía hacer algo. Su hijo no podía dejar que esa mujer le fastidiase la vida.
Mientras Marta preparaba el café y hablaba con el padre, Javi se quedó mirando a su madre. Sabía que era vieja loca, tramaba algo. Y no era algo bueno o eso creía...
Después de una hora bastante amena, el padre de Marta se ofreció a ayudarla con el pequeño huerto que tenía en la parte trasera. Mientras la madre, se puso a cocinar, como si fuese su casa. Marta no se sentía tan en familia en esa casa, desde que sus abuelos se habían ido. Javi apenas hablaba, ni se movía de la silla donde se había sentado al desayunar. Sin embargo, en algún momento de lucidez tras su borrachera, cogió un bote de pintura que había en una esquina y se puso a pintar. No entendía como Marta vivía en esas condiciones y ni siquiera se quejaba. Cuando ella le vio pintando y lijando paredes, se sorprendió, pero no dijo nada. Ya le daría las gracias luego.
A las dos de la tarde, el sol quemaba, a pesar de ser invierno, era bastante demoledor cuando se trabajaba en el campo. Entraron sudando a la casa, tanto el padre de Javi como ella, cuando Lara los llamó. La casa olía a comida casera, no a las pocas cosas recalentadas que en ese momento ella podía permitirse.
- ¿De dónde has sacado todo eso? Si no he hecho la compra. ¿Yo tenía esto? - Dijo cogiendo un cacho de pan de la mesa.
- He ido a hacer la compra mientras estabais trabajando. Te he traído comida para una semana. no puedes seguir viviendo así. Vas a caer enferma, niña. ¿Porqué no nos has pedido ayuda? - La regañó. - Puede que tus abuelos no estén y tampoco tus padres, pero nosotros siempre hemos sido parte de tu familia. Y si necesitas diner...
- ¡No! -La cortó. - No necesito dinero. -Negó con la cabeza. - Puedo hacerlo yo sola.
- Deja de ser tan cabezota, mi madre intenta ayudarte. -Replicó Javi.
- Y se lo agradezco, pero puedo hacerlo yo sola. No me gusta depender de nadie. Ni deber nada a nadie. Y menos a la familia. Deberle a la familia trae problemas.
- Pero ahora no tienes ingresos... -Dijo Javi.- Como has dicho, todo es culpa mía. Deja que yo te de algo de dinero.
- ¿Y tratarme como a la prostituta de tu novia? ¿Tú estás mal de la cabeza? - lo fulminó.- He dicho que no quiero nada. Y menos tuyo. - Se giró hacia Lara y cambió el tono. - Lo siento, te agradezco el ofrecimiento y... Gracias por la comida, pero no necesito dinero. Estoy segura de que todo se solucionará.
Aunque en el fondo, no lo creía. Larissa la había metido en un lío bastante grande, sin comerlo y sin beberlo.
- Entiendo que no quieras dinero, pero esta compra la vas a aceptar. Y cuando venga la semana que viene, también aceptarás la siguiente. Y no me lo vas a discutir. - Dijo Lara implantando su ley absoluta. No había opción de rechistar.
- Pero...
Javi miró a Marta y negó con la cabeza. Si replicaba, era probable que se armase una buena. Su madre era una santa, pero podía ser el mismísimo diablo. Y cuando se trataba de una chica sin recursos, que para ella era como una hija, no existía la réplica.
CONTINUARÁ...
viernes, 28 de abril de 2017
Vida en la granja Cap.7
¡Feliz viernes pichones! ¿Cómo estáis?Yo sigo de obras, agobiada y con polvo por todos lados. Es bastante estresante, ya que nos habían dicho que mañana las terminarían y solo faltarían las puertas, a las que les queda un mes para llegar. Pero visto lo visto, yo no creo que mañana me terminen dos baños, los arreglos que faltan y que lo limpien todo. ¡NO ME LO CREO! De hecho ,estoy segura de que pasará algo. ¿Nos apostamos algo? En fin, hoy al menos me han terminado de embaldosar la chimenea, que era una cosa importante. Pero el avance cuesta verlo, cuando tienes taaaaaanto por en medio. Resulta frustrante, pero bueno.
Después de muchos días sin subir historia (lo siento, pero ando liadísima con todo), aquí os traigo un nuevo capi. ^_^¡Qué lo disfrutéis!
VIDA EN LA GRANJA
Capítulo 7
Al llegar a casa, Marta se tiró en la cama y rompió a llorar. No por la pena, si no por la rabia de lo que había pasado. ¿Qué culpa tenía ella de que Javi le hubiese hablado y de que esa zorra fuese su novia? Ninguna. Estaba cabreada, indignada. Quería matar a Larissa. O "La zorra", como la había apodado en ese mismo instante.
Pasó la noche en vela, arreglando su casa que poco a poco tomaba forma. La cabeza le martilleaba, tenía ganas de vomitar y el cabreo no se le pasaba. Le dio la madrugada y salió a tomar el aire. El amanecer allí, era hermoso. Limpio, sin nada delante. Su casa daba directamente a un lago que estaba despejado, por lo que todo brillaba. Aunque ella no veía el lago, debido a la vegetación, estaba ahí, solo un par de árboles lo tapaban y por algún resquicio, podía verse el agua. El sol comenzaba a intensificarse y ella estaba agotada. Cogió su taza de café, su cigarro y se sentó en el porche a llorar. ¿Porqué le estaba pasando eso a ella? ¿Qué había hecho para merecerse tanto sufrimiento? No era una mala chica, ayudaba a la gente aunque no la conociese. Y sin embargo, su karma, parecía no existir.
Después de mucho rato, mirando a la nada. Una furgoneta vieja y casi sin color, aparcó frente a su casa derrapando. El conductor no parecía estar muy cuerdo. Y ahí vio como Javi bajaba, borracho como una cuba.
- ¿Se puede saber que demonios haces aquí? ¿Dónde está la zorra de tu novia? ¿Guardándote los huevos que no tienes? - Lo fulminó.
- Vengo en son de paz, no te pongas así... -Se tambaleó y se apoyó en el coche. - Solo he venido a pedirte perdón por lo de Lariiiiisssaaaa... -Alargaba tanto las palabras, que costaba entenderle.
- No quiero tu perdón. No me sirve de nada para recuperar MI trabajo. -Espetó cabreada. - ¡Y no deberías conducir! Llamaré a tu madre para que mande a alguien a buscarte. ¿ES QUE QUIERES MATARTE? Imbécil. - Se metió en la casa y cogió su teléfono sin esperar respuesta de Javi.
- ¡No llames! -Gritaba desde fuera. -¡Estoy bien!
- ¡Que te folle un pez espada y te duela mucho! ¡GILIPOLLAS! - Dijo mientras marcaba el número de la casa de Javi. - ¿Lara? Soy Marta, tengo a tu hijo en la puerta de mi casa como una cuba y quiere conducir. ¿Podéis venir a buscarlo? No lo aguanto.
- ¿Eh? Pero ahora no estamos en casa, cariño. ¿Te importa retenerle solo un par de horas? En cuanto volvamos iremos a por él.
- No me hace gracia, pero lo haré por ti. -Tras despedirse, colgó. Estaba que echaba humo. - Tú, monigote sin huevos, entra y vete a dormir la mona al sofá.
- No quiero dormir. ¿Tienes whiiiisky? -Sonrió.- ¿Eso significa que me has perdonado? - La miró tambaleándose y entrando a la casa.
- Para ti, NO. -Respondió tajante.
- ¿Por qué eres tan arisca conmigo? No es culpa mía... -Se tiró en el sofá y dos segundos después, roncaba como una marmota.
- Desde luego, no entiendo porque tengo que aguantar esto. Karma, si existes, más vale que tenga una buena recompensa. -Bufó y se fue a dar una ducha. La necesitaba de forma urgente. Se encontraba cansada y tenía un hambre canina.
Un par de horas más tarde, a eso de diez de la mañana, Marta estaba haciendo un desayuno decente. La casa olía a bacon, huevos y tostadas. Y eso despertó a un Javi hambriento, que en ese momento, no sabía donde se encontraba.
Ella estaba en la cocina, con la radio puesta, con unos pantalones muy cortos y una camisa atada al abdomen, la típica a cuadros rojos. Era todo un paisaje digno de admirar. Aunque estaba tan metida en su mundo, que no se daba cuenta de la mirada de Javi. Hasta que se giró y le vio parado en la puerta de la cocina.
- Hola...
- Así que al fin te has despertado. Tus padres no tardarán en venir a recogerte. No puedes conducir así y yo no puedo llevarte. -Le puso un plato y se sentó sin mirarle. - Deberías comer algo. Hueles como si te hubieses bebido un estanque de agua podrida, así que por tu estado, probablemente, no cenaste anda anoche.
- Eres muy observadora. -Él no podía quitarle los ojos de encima. Y ella, evitaba mirarle...
Continuará...
jueves, 27 de abril de 2017
Deseos del pasado Cap.2 Final
¡Hola guapos!
Otro día más en el que no paro, ya os iré contando, porque voy que no paro. Estoy haciendo fotitos de toda la obra, para poder hacer un buen post. Jejejeje Os dejo con el último capítulo de la historia, que espero que os guste. ^_^
Otro día más en el que no paro, ya os iré contando, porque voy que no paro. Estoy haciendo fotitos de toda la obra, para poder hacer un buen post. Jejejeje Os dejo con el último capítulo de la historia, que espero que os guste. ^_^
Deseos
Del Pasado
Capítulo 2
: El final.
-Joseph,¿qué
demonios haces aquí? -Dije mirándole, pero él no respondía.
Joseph
se acercó a mi cama y me agarró, para seguir durmiendo
profundamente. “Te quiero” susurró
antes de que empezar a roncar. En ese momento, mi cuerpo se quedó paralizado, no pude moverme.
El
hombre que mas había amado y que seguía amando, estaba en mi cama. No estaba segura de si ese
“te quiero”,era para mi, pero esa noche le tenía junto a mi. A pesar de mi enfado, esa noche dormí
como nunca.
antes de que empezar a roncar. En ese momento, mi cuerpo se quedó paralizado, no pude moverme.
El
hombre que mas había amado y que seguía amando, estaba en mi cama. No estaba segura de si ese
“te quiero”,era para mi, pero esa noche le tenía junto a mi. A pesar de mi enfado, esa noche dormí
como nunca.
Me
desperté como nueva,Joseph seguía agarrado a mi. Sentía que me
asfixiaba, su pierna y su brazo
me apretaban contra él. De pronto, vi como abría sus ojos y me miraba sorprendido.
me apretaban contra él. De pronto, vi como abría sus ojos y me miraba sorprendido.
-¡Oh, dios
mío! ¡Lo he vuelto a hacer! -Dice dando un salto de la cama. -Lo
siento mucho.
-Viniste
sonámbulo. No sabía que lo eras... Me dio miedo despertarte. -Dije
bastante tranquila, dada
la
situación.
la
situación.
-Me
pasa desde hace un tiempo... -Suspira.-Siento si te asusté. No lo
pretendía. -Dice nervioso.
-Da
igual. Has dormido como un tronco, pero te has portado bien. Ahora...
Si puedes salir o al menos
darte la vuelta. Creo que me has manoseado los suficiente mientras dormías. No me soltabas el pecho.
-Murmuré bastante cortada.
darte la vuelta. Creo que me has manoseado los suficiente mientras dormías. No me soltabas el pecho.
-Murmuré bastante cortada.
-De
verdad que lo siento. -Se da la vuelta. - Me pasa desde que
terminamos.
-¿Qué
es lo que se supone que terminamos? -Mi voz a sonado mas fría de
lo que esperaba.-Nosotros
jamás hemos tenido nada,¿no? -Esas palabras me quemaban, pero no podía parar de repetirlas.
jamás hemos tenido nada,¿no? -Esas palabras me quemaban, pero no podía parar de repetirlas.
-Eso
no significa que nunca te quisiera y que...
-¡Alto!
-Lo corté.- No intentes arreglarlo.
-Por
favor, déjame contarte lo que pasó. Solo contártelo ,para sacármelo
de dentro y... Luego échame
si así lo deseas. -Sus ojos eran suplicantes, daba la impresión de que si le decía que no, se moriría ahí
mismo. ¿Dónde estaba el hombre seguro que yo había conocido?
si así lo deseas. -Sus ojos eran suplicantes, daba la impresión de que si le decía que no, se moriría ahí
mismo. ¿Dónde estaba el hombre seguro que yo había conocido?
-Habla.
-Me levanté completamente desnuda, siempre dormía desnuda y era él
quien había invadido
mi cama.
mi cama.
-No
me acosté con Megan voluntariamente. Me drogó. -Dice serio.-Jamás
quise hacerte daño.
Probablemente no me creas debido a mi reputación. Pero a ti, jamás te mentí. Tú lo sabes. No podría
hacerlo. Megan me lo confesó a la mañana siguiente. Había echado una droga rara... No recuerdo el
nombre. ¿LSD? -Intenta recordarlo.
Probablemente no me creas debido a mi reputación. Pero a ti, jamás te mentí. Tú lo sabes. No podría
hacerlo. Megan me lo confesó a la mañana siguiente. Había echado una droga rara... No recuerdo el
nombre. ¿LSD? -Intenta recordarlo.
-¿Es
una broma? -Salté intentando no matarle ahí mismo.- Ella era MI
amiga. Los dos me la
jugasteis. ¿Esperabas que me lanzase a tus brazos solo por oírte decir eso?
jugasteis. ¿Esperabas que me lanzase a tus brazos solo por oírte decir eso?
-No.
Ya te he dicho que solo quería que supieses la verdad. Jamás te
hubiese hecho daño. Lo
siento, Candice. -Dicho esto, se acercó y me besó la mejilla dirigiéndose a la puerta, pero las
palabras brotaron de mi boca.
siento, Candice. -Dicho esto, se acercó y me besó la mejilla dirigiéndose a la puerta, pero las
palabras brotaron de mi boca.
-Perdí
un bebé. -Joseph se paró en seco, pero no se giró.
-¿Cuándo?
-Dijo con un hilo de voz.- ¿Cuándo lo supiste? -Su voz era
claramente el sonido del
dolor.
Me rompí por dentro al recordar el dolor.
dolor.
Me rompí por dentro al recordar el dolor.
-Iba
a decírtelo en día que te encontré con ella... -Dije rompiéndome
completamente y cayendo al
suelo llorando.
suelo llorando.
No
sé cuanto tiempo lloré, pero el sol había bajado mucho cuando por
fin recuperé el sentido de
dónde y con quién estaba. Joseph estaba a mi lado, callado, no me miraba, pero su mano estaba
posada
sobre la mía. El silencio me agradó, me dio tiempo para reaccionar como una persona cuerda. En ese
momento, miles de sentimientos que había estado guardando, habían salido, me había liberado. Sabía
que el dolor de la pérdida de mi hijo, iba a ser imposible de olvidar, pero haberle confesado a Joseph
lo que había pasado, me hacía sentir libre.
dónde y con quién estaba. Joseph estaba a mi lado, callado, no me miraba, pero su mano estaba
posada
sobre la mía. El silencio me agradó, me dio tiempo para reaccionar como una persona cuerda. En ese
momento, miles de sentimientos que había estado guardando, habían salido, me había liberado. Sabía
que el dolor de la pérdida de mi hijo, iba a ser imposible de olvidar, pero haberle confesado a Joseph
lo que había pasado, me hacía sentir libre.
No
sabía que iba a pasar, el futuro era incierto para Joseph y para mi.
Los dos habíamos sufrido una
separación dura, supe que podía creer en él. En el momento que vi sus ojos, la sinceridad que no me
transmitió en su momento, me la transmitía ahora. Tal vez Joseph y yo no volviésemos a estar juntos.
Tal vez si. Solo sé que esto era un nuevo comienzo, para los dos… Fuese juntos, o no.
separación dura, supe que podía creer en él. En el momento que vi sus ojos, la sinceridad que no me
transmitió en su momento, me la transmitía ahora. Tal vez Joseph y yo no volviésemos a estar juntos.
Tal vez si. Solo sé que esto era un nuevo comienzo, para los dos… Fuese juntos, o no.
FIN
miércoles, 26 de abril de 2017
Deseos del pasado Cap.1
¡Hola bombones! ¿Qué tal?
Hoy he estado cotilleando por mi ordenador (si, a veces se me olvida todo lo que tengo 😂 ) y he encontrado una historia corta que escribí hace muchísimo tiempo. Solo son dos capítulos, así que aquí os dejo el primero que espero que os guste. ^_^ ¡Me voy a limpiar! Non stop.
Hoy he estado cotilleando por mi ordenador (si, a veces se me olvida todo lo que tengo 😂 ) y he encontrado una historia corta que escribí hace muchísimo tiempo. Solo son dos capítulos, así que aquí os dejo el primero que espero que os guste. ^_^ ¡Me voy a limpiar! Non stop.
Deseos Del Pasado
Capítulo 1: El secreto mejor guardado
habíamos visto. El mejor amigo de mi
padre: Joseph Morgan, 33 años, rubio, ojos profundos y una
sonrisa tan
tierna como mortífera. Joseph y yo, habíamos tenido grandes
momentos a escondidas.
Había sido el primer hombre que me había
tocado, el primer hombre que había sabido lo que
necesitaba en todo
momento, pero esa felicidad duró poco. Él, no era para mi...
-Candice...
-Se acerca a mi de forma cautelosa.
-Joseph.
-Digo con la voz tan áspera y seductora que creo que hasta mi padre
se ha dado cuenta.
-Estás
preciosa. -Me besa la mano. Su voz suena aterciopelada, parece un
felino a punto de saltar a la
yugular de su presa.
-Pues
tú estás mas viejo. -Digo carraspeando e intentando no caer en sus
redes otra vez.
-Pero
con los años mejoro. -Me guiña el ojo y se va con mi padre.
Estábamos
en una fiesta de fin de año. Nosotros no lo celebrábamos como la
gente normal, la gente
normal la pasaba con su familia, frente al
televisor, esperando que diesen las uvas e intentando no
atragantarnos con ellas. Ese año era distinto, nuestro enorme
salón, parecía pequeño con tanta gente.
Mi padre había invitado a
todos sus empleados y la gente había venido de etiqueta, solo para
un rato
agradable con el jefe y hacerles la pelota. Intenté
esconderme, pero Joseph vigilaba cualquier
movimiento que hacía.
Dos
años antes, me habría parecido adorable, pero en ese instante, solo
quería matarle. Me había hecho
mucho daño. Tanto, que no quería
que volviese a mirarme. Se había acostado con mi mejor amiga.
Aunque tampoco tenía nada que reprocharle, puesto que él dejó las
cosas claras: Solo íbamos a
acostarnos, nada mas. Y aunque al
principio yo intentaba verlo como algo normal, me había
enamorado de
él. Mi mejor amiga lo sabía, pero aun así, se acostó con él y los
pillé en mi propia casa.
Esa imagen de verlos desnudos, no
desaparecía de mi mente, por mucho que lo intentase. Armé un
escándalo cuando los vi, pero yo sabía cuales eran las condiciones
de Joseph, por lo que di por
terminado, lo que fuera que tuviésemos.
Lo que Joseph no sabía, era que yo me había callado algo
que el
anhelaba con todas sus fuerzas a pesar de ser un playboy: tener un
bebé. Y yo... De no ser por
él disgusto que me llevé al verlos en
la cama, no habría sufrido lo que sufrí. Mi bebé, su hijo, no
había llegado ni al segundo mes de gestación.
Durante
meses estuve deprimida. Nadie sabía que me pasaba, pero todos me
apoyaron. Mi secreto
estaba a salvo conmigo. Nadie sabría nunca que
ese bebé había existido. Ni siquiera él...
Joseph
caminaba saludando a todos los empleados. Todos lo adoraban, ya que
era el jefe de personal
y siempre era atento con la gente a su
cargo, pero solo con verle, se me revolvía el estómago. Los
recuerdos volvían y eran dolorosos...
-¿Te
encuentras mal? -Se acerca.
-Estoy
perfectamente. -Digo con la mejor de mis sonrisas, aunque mas falsa
que un caballo
disfrazado de unicornio.
-Conozco
esa mirada. -Dice poniéndose serio.- Algo te duele.
-Solo
con verte ya tengo ganas de vomitar. -Digo sin reparos. No
deberías conocerme tan bien...-No
me apetece estar en la misma
sala donde estás tú. Discúlpame. -Digo agarrándome el vestido
para
poder caminar.
-Candice, espera.
-Pone la mano contra la pared impidiéndome el paso.- Creo que...
Tenemos que
hablar. Te... Te debo una disculpa.
-No
me debes nada, Morgan. -Lo miro con dolor. ¡Joder! ¡Deja
que me vaya y no estaré mal! -Tú y
yo, nunca hemos tenido nada
que ver. ¿Recuerdas? -Lo mira con significado.
-E...Esto...-
Se queda callado recordando que esas fueron las mismas palabras que
él me dijo cuando
lo encontré en la cama con mi mejor amiga. -Lo
siento. No quería molestarte. -Dice quitando la
mano y dejándome
pasar.
Tras
la fiesta, todos los invitados se fueron ,borrachos, llenos y
satisfechos con la comida.
Todos, excepto Joseph. Saber que ese
hombre iba a estar bajo el mismo techo que yo, era como si me
metiesen en una cárcel con cristales en el suelo para no poder
salir de mi habitación. Eran las cinco
de la mañana y me sentía
prisionera en mi propia habitación. Dieron las seis y las siete y
seguía
dando vueltas en la cama. Hasta que la puerta se abrió sin
que nadie llamase y Joseph entró... Pero...
¿Estaba dormido?
Continuará
viernes, 21 de abril de 2017
Vida en la granja Cap.6
¡Helloooooo! ¿Qué tal?Yo al fin empiezo a ver adelantos en casa, por lo que empiezo a estar algo más tranquila por un lado, pero por otro, estoy atacada por todo lo que me va a tocar limpiar. ¡SOS! 😅
Como hoy tengo el tiempo justo, voy a darle a la tecla y a seguir la historia. ^_^
VIDA EN LA GRANJA
Capítulo 6
Los días pasaron tras aquella discusión por parte de Javi, ya que Marta había pasado de él. Ella seguía yendo a su trabajo y liada con su casa, por lo que pronto se le olvidó aquel encuentro.
Una semana después, estando en el trabajo, Javier apareció...
- Un whisky... Doble. -Se sentó en la barra con cara de cansado y Marta se la puso.
- Son ocho euros. -Dijo seria, cuando se dio cuenta de que alguien la miraba y no de muy buena forma. - ¿Por eso vienes? ¿Porque tu novia trabaja aquí? - Lo miró.
- Si. Y antes de que digas nada, mi madre no sabe que es puta. Así que espero que mantengas la boca cerrada.
- No es asunto mío. Y tampoco me interesa. Solo he preguntado ,porque creo que tu novia intenta matarme con la mirada. - Le puso la copa y se fue a atender otros clientes.
Después de un par de horas, Marta se tomó un descanso y salió a fumarse un cigarrillo. Y entonces, apareció ella.
- ¿Qué hacías hablando con mi novio? ¿De qué os conocéis? - La miró enarcando la ceja.
- Lo conozco desde la infancia, Larissa, no te pongas tonta conmigo. No quiero broncas y menos por un tío que ni me va, ni me viene.
- ¿Desde la infancia? Javi no me ha dicho nada. - La fulminó.- Más vale que no te acerques a él. Es mío.
- Vale, lo que tú digas. A mi tu novio no me interesa. No sabía que las putas eran tan celosas. Ahora si me disculpas, tengo que volver al trabajo. - Tiró el cigarro, la miró de forma tajante y la apartó con la mano.
Entró a la barra y se dispuso a trabajar, cuando minutos después, Larissa entró llorando y con el brazo lleno de sangre.
- ¡Ha sido ella! ¡Me ha atacado! - Gritó como una histérica.
Marta, que estaba en su mundo sirviendo copas, no se dio cuenta, hasta que su jefe la llamó.
- ¿¡Qué!? ¡Yo no he hecho nada! -Dijo indignada. - ¡Solo se ha cabreado conmigo porque su novio me ha pedido una maldita copa! ¡Se lo habrá hecho ella! ¡Yo no la he tocado! - Dijo cabreada.
- Lo siento, Marta. Pero hasta que no me lleguen los vídeos de seguridad, será mejor que te marches a casa... Hasta que esto se aclare.
- ¡Pero necesito el trabajo! -Dijo entrando en pánico.
- Lo sé, pero Larissa llega años aquí. No puedo echarla. Da mucho dinero al local y tú lo sabes. Lo siento...
Marta salió como un alma en pena y Javi la vio. Pero ella pasó por su lado con la cara demacrada y sin tan siquiera mirarle. Para Javi, ese momento, pasó a cámara muy lenta. Y para Marta, estaba siendo la peor etapa de su vida y todo por algo que ella no había hecho...
CONTINUARÁ....
martes, 18 de abril de 2017
Vida en la granja Cap.5
¡Hola! ¿Qué tal?Pues yo hoy, bastante mosqueada. ¿La razón? Pues resulta que ayer, vino el fontanero y vino en plan todo a prisa y solo nos colocó un mueble y retrete. Y hoy hemos llamado a otro, porque obviamente, si tenemos que hacer el otro baño, necesitamos el nuestro hecho. Pues cuando ha llegado el nuevo, casi nos da un patatús. Un hombre impresentable, en chancletas y fumando y gritando. Como ya sabréis, mi carácter no es muy bueno a veces y... Me ha tocado la moral. Así que lo he puesto en sus trece y le he dicho que en mi casa no se fumaba y que bajase el tono de voz. Al final, le hemos dicho que podía irse por donde ha venido. Y aun con como ha venido, nos miraba mal. ¡El colmo! Das trabajo, para que encima te vengan como pepito por su casa y de malas maneras. PUES NO. Incluso el jefe de nuestra obra lo ha dicho, que lo ha visto muy maleducado e impertinente, así que, mejor que se haya ido por donde ha venido. Hemos alucinado todos, porque no esperábamos semejante pieza. Vaya forma de presentarse en una casa. Solo le faltaba haber venido con la litrona de cerveza y ponerse a hablar por el móvil. 😡 No hay excusa para la gente así.
VIDA EN LA GRANJA
Capítulo 5
Javier miró a Marta echando chispas de los ojos. Estaba realmente enfadado.
- ¿Tenías que decirlo? -Bufó y miró a su madre. - Tengo derecho a divertirme, mamá. Solo fui a tomar unas cervezas.
- ¿Y no había otro sitio? ¿Y tú...? - Miró a Marta.- Deberías buscar otro trabajo. En ese sitio podría pasarte algo.
- No, no lo hay a las horas a las que fui. -Gruñó y se sentó a desayunar con cara de amargado. - Soy mayor de edad, mamá.
- No me va a pasar nada, sé defenderme sola... Y como he dicho, pagan muy bien y solo sirvo copas.
Después de eso, se hizo el silencio. Lara miraba a Marta con curiosidad y de vez en cuando hacía algún gruñidito remugando. Mientras, Javi fulminaba a Marta y ella lo ignoraba, más pendiente de su café. Un rato después, la tensión empezó a desvanecerse y Lara rompió el hielo.
- Mi hijo está prometido con una golfa, ¿sabes? - Dijo de sopetón.
- ¿Eh? - Marta se atragantó con el café y tosió.
- ¡MAMÁ!
- ¿Qué? ¿Acaso miento? Es la golfa del pueblo y a ti solo te gusta, porque es una chica fácil.
- No... Yo no suelo cotillear. - murmuró Marta un tanto preocupada por el rumbo que había tomado la conversación. - Supongo que la querrá mucho. -Dijo bajito.
- ¿Quererla? ¡Ja! Este niño no se quiere más que a si mismo.
- ¿PORQUÉ HAY TANTO ESCÁNDALO AQUÍ ABAJO? -Un hombre de pelo igual de cano que Lara y con un bastón, pero joven como Lara, salió al jardín. - ¿Es que en esta casa no se puede descansar? - Se quedó mirando a Marta.- La nieta de Billy...
- Hola... - Dijo con timidez al mirar al padre de Javi. - Señor.
- ¿Señor? De pequeña no eras tan tímida. De hecho, te encantaba pasearte desnuda por el jardín cuando tirabas a Javi en la piscina. - Se sentó al lado de su mujer y Marta se puso como un tomate.
- Lo siento. -Dijo al recordar las vergonzosas escenas de su infancia.
Comenzaron una charla amena. Aunque Javi, se levantó a la mitad y se marchó aun indignado por las revelaciones. Marta se quedó perpleja con su comportamiento. Sin embargo, pasó una deliciosa mañana con aquella pareja adorable que la hacía estar otra vez en familia. Tras despedirse, volvió a su casa con cierta pena. Su cochambrosa y triste casa. Poco a poco cogía color, pero habían cosas que sabía que no podría hacer sola. Pero ahí estaba ella, manos a la obra para dejar su casa lista. A mitad de la tarde, se tiró en el porche con un zumo a descansar. Estaba cubierta de polvo y llena de heridas. Realmente cansada.
Cerró los ojos para descansar un rato a la luz del sol, cuando una sombra se le puso delante.
- ¿Quién te crees que eres para soltarle eso a mi madre? - Dijo mirándola cual toro enfurecido.
- ¿Eh? ¡No lo he hecho con mala intención! - Se levantó tan rápido que se mareó y tropezó, cayendo de culo. - ¡Ouch... !
- ¡Eh! - Se acercó.- ¿Estás bien? -Dijo mostrando un poco de humanidad.
- Si... Creo que si... Me has asustado.
- Eso te pasa por bocazas. -Su cara volvió a ser la de un hombre enfadado por haber pisado su terreno.
- ¡Pues haberme avisado! ¡No soy adivina!
- ¡Oh,vamos! ¡Cállate! ¡Estás encantada de haberlo dicho! ¿Era una especie de venganza o qué?
- ¿Porqué iba a vengarme de ti si apenas te conozco? - Dijo mirándole.- Yo conocía a un niño antipático que me hacía la vida imposible. Como hombre, ni sé como eres, y la verdad, tampoco tengo intención de averiguarlo. Así que si me disculpas, tengo que trabajar. - Se levantó del suelo y se sacudió el trasero.
- ¿Qué? ¡Estamos discutiendo! - Dijo indignado.
- Tú estás discutiendo, yo no. Buenas tardes. -Entró en su casa y le cerró la puerta en las narices.
Y Javi se quedó ahí. Como un animal herido, mirando la puerta y dándose cuenta de que la pobre muchacha, tenía razón. En realidad, no se conocían. No podía haber hecho nada apropósito...
Continuará
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