lunes, 6 de marzo de 2017

Destino Cap.2

¡Lunes! Malditos lunes... Jajajaja

¿Qué tal el finde? Yo ya sabéis como, un non stop. El nene empieza a dormir mejor, pero aun así, el cuerpo no descansa.

Así que así estoy. Hecha un rastrojo. Pobre de mi. 😆  Últimamente, no salgo mucho de casa, ya que entre los arreglos de la casa y tal... No hay manera de encontrar un hueco, más que para salir a hacer la compra y poco más. Supongo que cuando todo esto termine, iré recuperando mis hábitos. Porque hace mucho que no subo post de compras. Y eso que he comprado mucho, pero ya ni recuerdo todo lo que he comprado. 😂  Hacerle fotos a todo, ahora me resultaría frustrante. Porque vamos, he comprado de todo: Una vaporeta, una raqueta mata-mosquitos (los electrocuta... Es genial. ¡Ni un mosquito este verano!), ropa para el niño, lámparas para la terraza, colonias, la silk epil, unas colchonetas que se inflan moviéndolas por el aire (una cosa muy rara, lo sé), una cama nueva (creo que eso os lo comenté), un vaporizador de aromas, unas gárgolas para decorar la entrada, un jacuzzi inflable para el que vamos a hacer una tarima en la terraza, linternas, sábanas, cojines, una batería externa para el móvil (super útil).

También he comprado algo de ropa para mi, ya que ahora todo me va grande y a medida que vaya adelgazando ya podré ponerme mi ropa, pero ahora solo tenía la pre-mamá y me va tremendamente grande. Y bueno... Como veis, muchas cosas en dos meses. Se ve que el síndrome del nido nos ha pegado ahora. Pero ahora que la economía está algo decente, es mejor aprovechar cuando hay, porque si luego no hay, te quedas con todo por hacer y a falta de cosas. Vamos, que estamos dejando la casa, como nueva. No os penséis que todo esto ha costado mucho, que Amazon tiene muy buenos precios y vamos pillando ofertas. ¡Soy la reina de los chollos!

Creo que por hoy, ya os he contado bastante. Pero bueno, poco a poco os iré enseñando cosas que vaya comprando, que ya hace demasiado. 👀  Ahora vamos a lo interesante. El segundo capítulo de Destino.

Capítulos anteriores:

Destino Cap.1



DESTINO

Capítulo 2:


La primera semana, Elena apenas vio a Joe. Apenas estaba en casa, pero la casa siempre estaba impoluta. Ella se sentía mal ,porque pensaba que era él quien limpiaba. Pobre ilusa. El domingo de esa misma semana , Elena saltó del susto. Una mujer mayor, de unos sesenta años, bajita, rechoncha y con cara amable, había preparado un desayuno que hacía quedar mal a cualquier chef de categoría.

- Soy la señora Pupple. - Sonrió.- Al fin la conozco, señorita.

- Llámame Elena, por favor. -Dijo sonriendo. -Así que tú eres la artífice de que mi habitación parezca sacada de una revista y no una leonera... Lo siento, con la mudanza no he tenido tiempo de hacer nada. -Dijo apenada.

- No te preocupes. -Sonrió. - Joe ya me dijo que no paras nunca por aquí. Tenía ganas de conocerte. Eres una chica interesante.

- ¿Interesante? - Rió.- Gracias. Aunque acabas de conocerme.

- No sabes lo mucho que se conoce a alguien por su habitación.

Elena se sentó en la barra de la cocina y se sirvió un café. Lo que no esperaba es que Joe saliese en calzoncillos, con cara de sueño y con el pelo revuelto. Realmente ese hombre, era impresionante.

- ¡Ah, perdón...! Pensaba que no estarías despierta. Solo vengo por un zumo.

- No te preocupes, no me importa. -Apartó la mirada algo ruborizada, aunque él no lo notó.

- ¿Qué te he dicho de ir en pelotas por la casa cuando hay mujeres delante? - Dijo la señora Pupple a modo de bronca, pero cariñosamente.

- Es domingo. Hoy no hay reglas, ¿recuerdas? - Dijo él, dándole un beso en la mejilla. - ¿Te vas a chivar a mamá?

- Sabes que no. -Dijo riendo. - Me gusta esta chica. - Le susurró en el oído, mientras Elena intentaba no escuchar y leía el periódico.

- ¿Lo quieres? - Dijo al ver que Joe la miraba y miraba el periódico.- Yo estoy a punto de terminar.

- He pensado que hoy podríamos salir a conocernos mejor. A fin de cuentas, llevas una semana y pico viviendo aquí, pero apenas hemos hablado.

- Tienes razón. -Se quedó pensativa por un momento.- Está bien, ¿vamos a comer al McDonals? Mi presupuesto no da para más.

- Tranquila, yo invito. Anda, ve a darte una ducha. Pareces sacada de una peli de terror. -Dijo riendo, aunque en el fondo, se estaba dando cuenta de que esa chica era demasiado guapa y se escondía bajo ropa fea y se hacía recogidos bastante normales.

- ¿Eh? - Se levantó corriendo y al mirarse al espejo, tenía el maquillaje corrido y unos pelos con los que incluso la niña del exorcista se habría asustado. - ¡Mierda! - Se fue corriendo a su habitación.

Unas horas más tarde, Elena salió de su habitación completamente diferente. Muy diferente a como Joe la había conocido. Cuando llegó a la cita para intentar alquilar la habitación, fue con un traje con pantalón bastante informal, una coleta y su enorme sonrisa. Sin embargo, ahora Joe, veía a la mujer explosiva a la cual le había alquilado la habitación. Imponente, preciosa y demasiado sexy. Los pantalones que imitaban al cuero, le marcaban las curvas. El body negro se le ceñía al cuerpo y los tacones que llevaba, eran para parar el tráfico. El pelo liso, la chaqueta de cuero... Y su increíble mirada gris, hacían que Joe no pudiese apartar los ojos de ella. Sin embargo, se había hecho la promesa de ser un hombre más tranquilo. Había sido un picaflor durante mucho tiempo. Y si, esa chica era realmente explosiva a la vez que inteligente y trabajadora. Pero no se merecía a un hombre como él, por lo que desechó la idea de inmediato. Elena encontraría a un hombre a su altura que solo tuviese ojos para ella y que no la usase para solo un rato.

- Estás muy guapa. ¿Nos vamos?

- Claro. Tú también estás genial. Pareces un motero y todo. ¿Tienes moto? ¿O eres el típico con un ferrari que va chuleando con las mujeres?

- Tengo moto. - Rió ante la espontaneidad de ella. - Eres divertida. ¿Quieres que vayamos en moto?

- La verdad es que si. ¿Podemos? - Se le iluminó la mirada y Joe sintió pena por no haber conocido a una mujer así antes de tener semejante reputación.

- Entonces, hecho.

Se fueron al garaje a por la moto y después de muchos "¡Oh,dios! ¡ME ENCANTA!" , se pusieron rumbo a un restaurante cerca de la playa. Hacía frío, pero apenas había gente y se notaba que era invierno. Pero la tranquilidad a Elena le gustaba. Aunque al ver los precios, palideció. Era un sitio que ella no podría permitirse más que en Navidad y de forma excepcional. Comieron, rieron, estaban muy a gusto. Sin embargo, Elena notó que Joe ocultaba muchas cosas. Era un buen hombre, pero no parecía ser el típico hombre que sentaba la cabeza y tenía hijos. Y seguía sin entender porqué quería una compañera de piso con todo lo que tenía. Por lo que ni corta, ni perezosa, le preguntó.

- ¿Porqué? Pues... La casa es grande y me quería demostrar a mi mismo, que puedo convivir con una mujer sin acostarme con ella. Que puedo respetar.

- ¿Eh? - Se quedó con la boca abierta. - ¿Es en serio?

- Completamente. Mi madre cree que no sé vivir con mujeres y que las trato mal. Pero yo creo que no soy así. Me gustan las mujeres, es cierto. Pero yo creo que puedo vivir con una mujer sin meterme entre sus piernas. Además, tú misma en la entrevista, dijiste que no querías relaciones, ni tampoco tenías relaciones esporádicas. Por lo que me pareciste la candidata ideal.

- Ya veo... Así que me elegiste porque soy una mojigata... - Dijo con cierto tono de disgusto, aunque en el fondo ,estaba contenta. Ese hombre iba a procurar respetarla, pero también le daba pena, porque le encantaba. Físicamente, era perfecto. E intelectualmente, parecía un hombre demasiado inteligente como para que alguien pudiese tomarle el pelo.

Eran la pareja perfecta de convivencia.



Continuará...


domingo, 5 de marzo de 2017

Destino Cap.1

¡Hola, hola amores!

Como veis, hoy no voy a hacer reto, porque hoy me apetece escribir algo nuevo y a mi bola. Así que voy a contaros un poquito mi vida (como siempre, aunque últimamente lo he estado haciendo menos) y luego paso a ponerme a escribir. Que me ha pegado el venazo y ya sabéis que cuando me pongo... Tengo que escribir.

Pues bien, hoy ha sido un domingo cualquiera. Entre las obras de la terraza y el jardín, me he pasado el día con el niño, porque mi marido estaba fuera ayudando y eso. No paramos quietos. El nene por suerte está algo mejor. Aun tiene muchos gases, pero va mejorando. El día dos, que cumplió dos meses, lo llevamos a revisión. No sé si ya lo he dicho... Estoy en la parra. Pero por si acaso, pues lo digo. Ya pesa 4,760 kg y mide 53.5 cm. Es una pasada lo rápido que crece. Parece que fue ayer que me estaba muriendo en la UCI y él era un renacuajo de 2.235 kg y ahora ya es un gordi sanote. Vamos, que más contenta no puedo estar. Bueno, si, cuando se ponga bueno, estaré más aun. En fin, voy a ponerme con la historia, que tengo ganas de ver que me sale. 😝  Voy a usar a un hombre que muchos y muchas ya conoceréis, pero es que me encanta: Joe Manganiello. La chica, será a mi gusto ,aunque tendrá un nombre que ya he usado en distintas ocasiones: Elena.




DESTINO

Capítulo 1:


Elena estaba nerviosa. Era la primera vez que iba a compartir piso con alguien y la verdad, aquel hombre, la imponía mucho. Joe era alto, casi dos metros, moreno, de ojos oscuros con tonos verdosos y muy musculoso. Daba un poco de miedo verle, pero parecía agradable. Sobretodo, porque ella no llegaba al metro sesenta y era más bien menuda.  El alquiler no era mucho y para colmo, lo tenía todo al lado. El trabajo, las tiendas, los supermercados... Aun no podía creerse que hubiese encontrado semejante chollo. Era un ático precioso, de dos dormitorios, de más de doscientos metros cuadrados y muy moderno. Con una terraza enorme con piscina. Y para dar el punto final, tenía unas vistas impresionantes hacia el mar. Mallorca era increíble vista desde ahí arriba.

- Buenos días. -Dijo saludando al portero y entrando con una maleta y una caja.

- Buenos días, señorita. ¿A qué piso va? -La miró de forma rara. A fin de cuentas, era una extraña y ese sitio era todo un lujo.

- Voy al ático, me mudo aquí. -Dijo sonriendo e intentando calmar el ceño fruncido de aquel hombre.

- No me han notificado nada. Iré a comprobarlo. Por favor, no se mueva.

- Tengo la llave. - Sacó la llave de su bolsillo, molesta por la desconfianza. - Va a ser mi casa, pero si tiene que comprobarlo, se lo diré a mi compañero de piso. Seguro que no le hace gracia.

- ¿El señor Manganiello con una compañera de piso? - Enarcó la ceja sin dar crédito a lo que estaba escuchando. - Tengo que comprobarlo. - Se fue murmurando algo que Elena escuchó.- Todas hacen lo mismo, se piensan que pueden colarse en mis narices... - Gruñía mientras cogía el teléfono, pero de pronto, la cara le cambió y al colgar parecía otra persona. - Señorita, puede subir. ¿Necesita ayuda? - Dijo cambiando el tono a uno demasiado amable.

- No ,gracias. Espero que no se haya metido en ningún lío por mi culpa. En unos veinte minutos llegará un camión con mis cosas. ¿Podría avisarme? Yo bajaré a ocuparme de todo. - Dijo intentando contener la risa nerviosa. ¿Pero con quién demonios se había metido? ¿Con un mafioso?

- No se preocupe, yo me ocuparé de recibirles y enviarles arriba. Es mi trabajo. - Dijo mientras la acompañaba al ascensor.

- Espero que la próxima vez que me vea, no me prohíba la entrada. -Murmuró subiendo al ascensor y viendo la cara de susto que se le quedaba al pobre hombre. - Era una broma...

Pulsó los botones del ascensor y al llegar, metió el código que le había dado Joe, ese sitio era realmente impresionante. Las puertas del ascensor se abrieron y ahí estaba aquel hombre. Mirándola con una sonrisa bastante extraña, pero con una mirada cálida.

- Bienvenida a tu nuevo hogar. - Dijo ayudándola con la caja. - ¿Porqué el portero no te ha ayudado? -Frunció el ceño.

- Le he dicho que no hacía falta... - Lo miró y sonrió, realmente pensaba que se había metido en la boca del lobo. - Pero gracias. -Joe metió la caja en la habitación de Elena. - ¿Tienes más cajas abajo? ¿O solo has traído esto?

- El camión llegará en un rato con el resto de mis cosas. En mi coche apenas caben. - Se encogió de hombros. - ¿Has hecho café? ¿Me invitas a uno?

- Estás en tu casa. Ya te dije que todo lo que hay aquí, puedes usarlo, no tienes que pedir permiso para tomarte un café. Mientras no entres en mi habitación a cotillear, soy un hombre muy tranquilo. Me gusta que respeten mi espacio. Y mi habitación es el único sitio donde puedo estar a mis anchas. Además, suelo ir desnudo por estar acompañado a veces y dudo que te haga gracia entrar a mi habitación y encontrarme con alguien...

- No, claro. -Se sonrojó. No esperaba tal muestra de sinceridad, cuando apenas le conocía. Pero al menos, ahora sabía que era un mujeriego. - Pues... Iré a ponerme un café. Aun no he desayunado y creo que me voy a quedar dormida si no tomo un chute de cafeína.

- Estás en tu casa. -Dijo siguiéndola. - ¿Quieres comer algo? ¿Es que no has dormido, niña?

- No me llames niña... Que seas un viejo, no significa que yo no sea una mujer hecha y derecha. -Dijo fingiendo indignación y poniendo un puchero que a Joe le resultó adorable. Esa fue la forma en la que rompieron el hielo.

- ¿Viejo? ¿Yo? ¿Pero me has visto? Si estoy muy bueno. Más de un chaval querría estar como yo.

- Claro, claro... Un hombre oso. -Se mofó sirviéndose el café.

- Creo que nos vamos a llevar bien. -Dijo riendo ante la respuesta de Elena.

Cuando se tomó el café, inmediatamente comenzaron a subir cajas. Aunque había pedido que no lo hicieran, al final el portero hizo caso omiso y le ahorró el trabajo. La verdad, resultaba muy cómodo que te hiciesen el trabajo pesado, ya que estaba muy cansada. Al día siguiente debía madrugar para ir a trabajar y no tenía muchas ganas de quedarse destrozada por la mudanza. Aun así, tenía que empezar a sacar cajas y montar su habitación. Le dejaron la cama lista, porque el resto de mobiliario, estaba nuevo y Joe le había dicho que no hacía falta que trajese más cosas. Elena lo agradeció, porque sus muebles eran bastante viejos. Tan solo había vivido en un piso tras la muerte de sus padres y con el dinero que ganaba, no le daba para comprar muebles nuevos. Había comprado cosas bastante viejas, pero útiles a fin de cuentas. Se tiró en la cama y se quedó pensando en porqué un hombre como Joe, que al parecer manejaba dinero y no necesitaba compañera de piso, había decidido alquilar una habitación...



Continuará...

sábado, 4 de marzo de 2017

52 retos de escritura: Día 22

¿Qué tal?

Yo hoy no he parado. Entre compras, cosas en casa y el niño, no paro quieta. 😛  Me he comprado unos sprays de L'oreal que son chulísimos. Uno lila, uno azul y uno gris. Tengo unas ganas locas de probarlos. Más que nada porque a veces necesito hacerme mis propios mimitos. Y ya sabéis que con estas cosas me vuelvo loca. He probado uno en las puntas, pero como se va con el lavado, pues ya no lo tengo. Pero en cuanto pueda ponérmelo por todo, me haré fotos para que veáis lo chulos que son.

Vamos al lío.

22. Escribe una historia de terror, cuyo contexto se enmarque en un manicomio.


CERRADO

Entraron en el manicomio. Hacía años que estaba cerrado, pero iban a volver a abrirlo a pesar de lo que se decía. Se comentaba que se escuchaban voces, las cosas se movían solas, pero ellos querían entrar. Querían verlo antes de que lo reformaran. Comprobar que las historias eran ciertas.

- Lauren, esto no me gusta... ¿Porqué hemos tenido que venir de noche? ¿Acaso los fantasmas no salen de día?

- No creo que sean fantasmas, Kyle. Creo que son espíritus malvados. ¿Acaso no conoces bien la historia de este sitio? - Dijo entrando con la linterna y la cámara. - Se dice que torturaban a la gente. Y muchos desaparecían sin más. Jamás volvieron a encontrarlos.

- No me gusta esto... -Murmuró nervioso. No deberíamos estar aquí.

- No me digas que tienes miedo... - Rió y entró.

- Pues si, no te lo tomes a risa. Esto es serio. - Se tocó la cruz que llevaba al cuello y entró tras ella.

Todo estaba oscuro, había camillas en medio de los pasillos, pero lo que más le chocó a Kyle fue que vio lo que siempre salía en las películas de miedo. Y eso lo había acojonado aun más: Una silla solitaria al final del pasillo. Una silla de ruedas. Le daba repelús y miró a Lauren nervioso. Estaba deseando salir corriendo, pero su novia parecía encantada.

- ¡Mira Kyle! ¡Hay un montón de archivos! - Gritó emocionada. - Me extraña que la policía o los que lo abandonaron no se lo llevasen. ¿A ti no?

De pronto se escuchó un ruido y Kyle brincó.

- Lauren, vámonos de aquí. - Miró la silla de ruedas y vio que no estaba en el mismo sitio. Sin embargo, estaba quieta.

- Serán ratas, Kyle. No seas miedica. Esto es muy interesante. Creo que somos los primeros en entrar aquí. Si no, no estaría esto. ¿No crees?

- ¿No se te ha ocurrido que tal vez no hayan conseguido salir? -Dijo nervioso. - Yo me voy. Tú haz lo que quieras.

Salió de detrás de mostrador en el que estaban mirando los archivos y de pronto la silla pasó por delante de sus narices. Como si alguien la hubiese empujado. Sin embargo, ahí no había nadie...

- ¿Quién hay ahí? No tiene gracia. -Dijo Lauren molesta. -Desde luego, odio a la gente que tiene la gracia en el culo.

- Lauren.. -Kyle de pronto se quedó petrificado.

Ella gritó y vio el cuerpo de Kyle echando sangre por los ojos y una mano atravesándole el pecho. Una mano que no parecía humana.

Intentó correr, pero fue inútil. Estaba paralizada. Los papeles que tenía en la mano se le cayeron de la impresión. Y casi sin darse cuenta, la mano la atravesó también a ella. Lo último que vio, fue la cara de su asesino. Algo de otro mundo...



FIN


Me encanta el terror, aunque eso ya lo sabéis. Pero las historias de manicomio son tan típicas, que no sé si me habrá quedado muy bien. Espero que al menos disfrutéis la lectura.


¡Un besoooo!

viernes, 3 de marzo de 2017

52 retos de escritura: Día 21

¡Hola!

¿Cómo va? Al fin es viernes. Aunque a mi ahora todos los días me parecen casi iguales. Con alguna salida esporádica, pero casi iguales. Hasta que el nene crezca un poco y pueda dormir. JOJOJO
De momento, nos han dado un laxante para bebés, para que el nene no esté estreñido y para que suelte los gasecitos. Ahora parece que está mejor, así que estupendo. ^_^

En fin, vamos a ver que sale en el reto de hoy.


21. Crea un relato cargado de sarcasmo para describir la escena de unos recién casados que organizan una cita con los amigos para ver en conjunto todo su reportaje de boda. Incluyendo también la luna de miel...


EL VIDEO


Eran las ocho de la tarde, Mark y Lucy, estaban esperando a sus amigos. Iban a ver el vídeo de su boda y de la luna de miel. Ni siquiera ellos lo habían visto todavía. Iba a ser divertido.

- Ya han llegado. ¿Pones la cinta, Mark?

- Claaaaro, siempre yo. Soy la maruja de la casa. - Murmuró.

- ¿Ya empezamos con el sarcasmo? - Enarcó la ceja molesta. - Si no te apetecía, haberlo dicho.

- Ya están aquí, ¿no? -Bufó.

La puerta sonó y entraron todos los amigos. Se sentaron y bromearon un rato antes de empezar a ver el vídeo. Pero no esperaban ver lo que vieron. En la boda, todos estaban borrachos y descubrieron que no todo había sido felicidad. Habían caras largas por parte de las familias.

- ¡Qué majos tus padres! ¿No? - Miró a Lucy. - Son super adorables. Se nota que me quieren muuuuucho.

- Y los tuyos. Son taaaan simpáticos. Los quiero tantísimo. -Sonrió.

De pronto, llegó la luna de miel. Los vídeos parecían ser de felicidad absoluta, pero después de varios días, las cosas ya no eran igual. Su luna de miel, se había convertido en un infierno.

-¡Qué maravilla de luna de miel! ¿A qué si? - Dijo Lucy a sus amigos. - Es todo tan perfecto, que creo que ya puedo morir en paz.

- Esto... Creo que deberíamos marcharnos ya. Se hace tarde. - Dijo uno de los amigos visiblemente incómodo.

-No te preocupes, si ahora viene la mejor parte. Con lo pequeña que la tiene, el vídeo ni siquiera es porno. -Dijo Lucy, mirando a su marido de soslayo.

- Perra...

- Cabrón.



FIN

jueves, 2 de marzo de 2017

52 retos de escritura: Día 20

¡Holaaaaa!

¿Cómo estáis? Yo hoy he tenido un día movidito. Al cachorrito le han puesto dos vacunas y he estado preocupada todo el día. T_T Lo normal en bebés, supongo. Así que hoy no voy a hablar mucho. Haré un micro relato, ya que no tengo mucho tiempo. Voy con el tiempo pegado al culo. Jejeje 

Espero que os guste.


20. Escribe un relato que no contenga la letra "P"


VENGANZA



Entró desde la ventana. Lo vio dormir, no iba a tardar en hacerlo. Sacó sus utensilios y cogió la cuerda. Iba a ahorcarle. Agarró la cuerda, se acercó lentamente y le rodeó el cuello. En menos de un minuto, estaba muerto. Le había clavado un cuchillo, no quería fallar. Había hecho bien su trabajo. Miró a su alrededor, sonrió y salió a través de la ventana. Su venganza estaba cobrada. 


miércoles, 1 de marzo de 2017

52 retos de escritura: Día 19

¡Hola, hola! ¿Cómo estáis?

Nosotros de día festivo, que es el día de "Les Illes Balears". Pero vamos, me he pegado el día vagueando, ya que como aun no han traído la cama, tengo los riñones molidos. Y aparte el nene, sigue con los gases. Un rollo enorme. Y para colmo, mañana cumple dos meses y seguramente le empiecen a poner vacunas. Espero que no le de fiebre ni nada... 😓   Pero bueno, por él aguantamos lo que sea. Aunque estemos para el arrastre. 😂  En fin, vamos a ver que me sale para el reto. ^_^


19. Escribe un relato cuyo personaje atormentado, solo vea el suicidio como solución.


EL FINAL


El dolor le estaba matando. Sus huesos estaban flojos, el pelo se le había caído y veía como su familia estaba sufriendo. Odiaba verles así. Se suponía que él era el fuerte, el hombre de la casa. Y sin embargo, estaba desvalido y con pocas esperanzas de curarse. El sueldo de su mujer no bastaba para pagar los recibos. Y los ahorros los habían fundido con medicamentos, recibos atrasados y viajes al hospital para recibir su tratamiento. Años atrás, había contratado un seguro de vida. Esa era la solución para su familia: Su muerte. Subió a la terraza sin pensarlo mucho. Junto a una botella de whisky y su último cigarro.  Al menos su familia, iba a estar cubierta, ya que el seguro lo cubría absolutamente todo... Incluso el suicidio. Bebió hasta no poder más y se fumó el cigarro. Subió a la cornisa y... Saltó.



FIN