jueves, 19 de enero de 2017

Tag: Películas

¡Cariñitos! ¿Qué tal el día?

Aquí hace un frío de mil demonios. BRRRRR! ¡Achís! (Si, lo que me faltaba, estoy constipada y tengo una pupita en el labio, ¡duele! T_T). En fin, como veis en el título, hoy tengo un tag que tenía pendiente del año pasado. O_O ¿En serio? He pasado demasiados días desconectada. Menos mal que ya me estoy poniendo al día.

En fin, ¡vamos a ello! Ya sabéis que estos tags siempre sirven para conocer más a los bloggers. En este caso, a moi. 😊  Hoy estoy de buen humor, así que voy al lío antes de que el peque me llame. Jeje.

1. ¿Cuál es tu película favorita? 

Imposible. No puedo decidirme por una. Sin embargo, si que diré cual es, una de las que más me gustan: A walk to remember. Un paseo para recordar. (En España). Está basada en un libro del mismo nombre que escribió el autor Nicholas Sparks. Es uno de mis autores favoritos en cuanto a género romántico y drama, se refiere.


2. ¿Cuál es la escena que más te gusta de tu película favorita? 

Una de las mejores escenas es cuando Landon empieza a cumplir la lista de deseos de Jamie. Pero mi favorita es cuando ella le dice que no se enamore de ella y él se ríe. Pobre iluso, no sabía que iba a enamorarse hasta las trancas. 



3. ¿Cuál es la película que te hace llorar? 

Lo digo y lo repito: Un paseo para recordar. Ni Titanic, ni ninguna otra que sea de drama. Para mi, esta película, marcó un antes y un después. Ya que fue la primera película que me hizo llorar de verdad. Que la sentí duramente. Aparte que la banda sonora es impresionante y se me ponían hasta los pelos de punta. 


4. ¿Cuál es la película que te gusta y todos odian? 

Mmmm... Esta es difícil. Más que nada, porque a mi me gusta mucho el cine gore y las películas de terror antiguas. Y no a todo el mundo le gustan los efectos antiguos. Una película que por ejemplo mi marido dice que no le gusta porque le parece una chorrada es : DEMONS de Dario Argento. Es antigua con ganas, pero a mi me encanta. Soy muy friki de este tipo de películas. Me causan risa y me entretienen mucho. Llamadme loca... *Lo sé, lo estoy.*



5. ¿Qué película odias y todos aman? 

Hay muchas que odio. Pero hay una que me saca de mis casillas: Guerra mundial Z. ¿En serio? ¿Zombies que corren? NO. ZOMBIES CACA. Si un zombie corre, no tiene gracia. 



6. ¿Cuál es tu pareja preferida de películas? 

En esta, lo tengo claro, adoro a Johnny Depp en Piratas del Caribe, junto con Keira. Hacen que me mee de risa. Pero tampoco soy objetiva, porque adoro a Johnny Depp... 👀   Pero esos personajes y su relación amor-odio, me matan. 



7. ¿Cuál es el actor o actriz del que estás enamorad@? 
Vale, aquí tengo dos y son INTOCABLES. Son mis niños. Y si pudiese los fusionaría o me montaría un trío con ellos. *Qué cochinota soy jojojo* Ian Somerhalder y Joe Manganiello. Esos dos hombres... ¡ARGGGGG! Malotes y sexys. :) 





8. ¿Quién es tu villano favorito?

No sé quién decir, porque soy fan de los villanos. La mayoría suelen ser mejores que los protagonistas. Más divertidos, más todo.  ¿No os parece? Por decir, alguno, Haníbal Lecter. Es un personaje espectacular, interpretado por un actor aún más increíble. 



9. ¿Cuál es la película que te sorprendió? 

Airbender, el último maestro del aire. Realmente, había visto el anime, solo algunos capítulos, pero la película me sorprendió gratamente. Los efectos me gustaron y me parece una pena que no la hayan continuado. Esperemos que el director recapacite, porque a mi no me pareció mala. 



10. ¿En qué película te gustaría vivir? 

Complicado, porque soy más de series que de pelis... Mmmm... Jo, yo viviría en Mistic Falls de Crónicas vampíricas. Por si Damon quisiese chuparme la sangre o lo que no es la sangre. *Uy, eso ha sonado muy pervertido... jiji.* Pues, no sé... Esta me la salto, porque no hay mundos de pelis que me llamen la atención. A mi me van los vampiros, lobos, etc... Y no hay muchas pelis que me apasionen sobre ese género. 

Tal vez en una peli musical, para poder cantar todo el día. :) 

11. ¿Cuál es tu género favorito? 

TERROR. Lo digo a boca grande, porque hay tan pocas pelis de terror buenas que las pocas que me gustan son de mis favoritas. 


12. ¿Cuál es tu película de animación favorita? 

Difícil... ¿Cualquiera de Tim Burton? ¿Cualquiera que contenga escenas musicales? Algunas preguntas son difíciles, pero ya sabéis por donde van los tiros. Una de las que me gustan mucho, es la Bella y la Bestia por el tema musical. Me encanta la banda sonora. 



13. ¿Cuál es la primera película que viste en el cine? 

Sinceramente, mis padres me llevaban tanto al cine... Que es imposible acordarme. He visto demasiadas películas y no recuerdo cual fue la primera. 


En fin, creo que hasta aquí por hoy. ¿Os ha gustado el tag? Si lo hacéis, no os olvidéis de avisarme para que me pase a leeros. 

¡Muaks!



miércoles, 18 de enero de 2017

Cambios en el cuerpo: Post-parto.

¡Hola amorcitos! ¿Cómo estáis?

Yo viendo progresos y cambios en mi vida. y uno de ellos, como ya dije, es el cuerpo. Estos últimos meses, todo ha dado un giro radical. Sabéis que hace dos años, hice una dieta muy estricta y me quedé bastante delgada y en un peso saludable. Y ahora con el embarazo y el haber dejado de trabajar, cogí bastante.

Durante el embarazo, gané más de 16 kilos. Más lo que había cogido cuando dejé el trabajo. Vamos, una burrada. Empecé el embarazo con bastantes kilos de más, pero justo cuando estaba de ocho meses, ya sabéis lo que pasó. Estaba muy, pero que muy hinchada. Como podéis ver en la foto. Todos me decían que ese peso iba a costarme mucho bajarlo, porque nadie imaginaba que era lo que me pasaba. Ni siquiera los médicos. Aun así, el peso era una barbaridad. Llegué a los 95-96 kg. En la foto podéis apreciar la hinchazón de la cara, los brazos, las piernas. Era una barbaridad.

Esa foto la hice el día 30 de diciembre de 2016. En ese momento, me encontraba bien. Pero ya sabéis que pasó después. Y ahora me está tocando cuidarme.

Obviamente, con una cesárea, no puedo hacer ejercicio todavía, ya que no hace apenas nada que me la hicieron.
Y debido a las pastillas que estoy tomando, se me ha quitado mucho el apetito.



Justo después de la cesárea, se me acumuló todo el líquido en las caderas. Se me deformó muchísimo el cuerpo. Los médicos sabían que no era normal, porque tanta retención y la tensión tan alta, predecía lo que iba a pasar. Yo me veía muy deforme y pensaba que el cuerpo se me iba a quedar en una forma de guitarra deforme. Por suerte, durante mi estancia en el hospital y debido a mis pocas ganas de comer, el líquido empezó a eliminarse. Me hacían beber mucha agua y aparte llevaba sueros constantemente. Cuando pensé que no iba a salir de ahí, ya no me importó mucho mi aspecto físico. Pero al recuperarme y darme el alta, vi que mi cuerpo había cambiado una barbaridad. La barriga estaba desapareciendo.

El jueves, al llegar a casa, quise plasmar en una foto el cambio. Me dolía bastante la cicatriz y me veía un colgajo muy feo, pero la barriga había bajado. Aun tenía bastante líquido retenido, pero la verdad, se me veía bastante bien para haber parido hacía solo 15 días. ¿No?

Y hoy, he vuelto a ver el progreso. Me estoy intentando cuidar y moverme mucho, ya que no quiero ser de las que se quedan en el sofá y el culo se les pone tamaño cojín. Que no quiero quedarme como un bicho palo, pero realmente me asusté cuando me vi tan hinchada en el hospital. Jamás me había visto tan grande. Y nunca había tenido semejante barriga.

Como os decía, hoy me he hecho una foto nueva y me he pesado. Lo típico. A todos nos gusta ver el progreso de las cosas. Sobretodo a mi, ya que nunca había tenido colgajito en la barriga.

¿Qué os parece? De 96 kilos, he pasado a 79 kg. La barriga ha bajado casi entera. La cicatriz está sanando muy bien y va a quedar muy escondidita, ya que los médicos hicieron un trabajo genial. No puedo quejarme. Y el peso lo estoy perdiendo de forma gradual y para nada drástico. Me han quedado las estrías que ya tenía de antes y no más.

Es decir, que mi cuerpo, se está portando bastante bien conmigo. Y creo que yo me estoy cuidando bastante. No quiere decir que vaya a ponerme a hacer una dieta estricta. Básicamente, porque el niño me chupa bastante energía y con las pastillas estoy medio grogui todo el día, pero intento moverme mucho. De momento, veo progresos. Veremos como va siguiendo la cosa. Por ahora, mi cachorrito ya me hace quemar muchas calorías y con lo poco que como, creo que no tardaré en recuperar un peso decente. Necesitaré un poco de ayuda con la alimentación, pero creo que lo conseguiré. 💪    ¿Cómo lo veis? 😛


¡Hasta mañana!

martes, 17 de enero de 2017

RETO CON FRASES #2

¡Volvemos a la rutina! ^_^

¿Teníais ganas de reto? ¡Pues aquí está! Han pasado muchos días sin hacerlo y eso que pensaba hacerlo más seguido, pero ya sabéis, cosas de la vida. El reto de hoy va a ser muy concreto.

Bien, pues esta vez, van a ser dos frases y el reto consistirá en usarlas las dos. Juntas.

Y las frases son las mismas que las del gif: ¿Eso es lo que estás haciendo? ¿Tratas de hacer que te odie?

El tema es el que vosotros queráis. Como mínimo tiene que tener 200 palabras. Fácil, ¿verdad? *Sonrisa*

Bien, no olvidéis re-dirigir y nombrar el blog en vuestro reto. Y por supuesto, dejad el enlace en el comentario cuando lo hagáis, para añadiros a la lista. ^_^

Si no habéis hecho el anterior, os dejo el link:

RETO CON FRASES #1


PARTICIPANTES:

Dominatrix - Yessy Kan (Manifestkan)
Resignación - Kath Harfield (Solo me pasa a mi...)








lunes, 16 de enero de 2017

Mi desaparición Parte 3

¡Hola amores!

¡Si! ¡Ya empiezo a ser yo otra vez!
Os voy a seguir contando desde donde me quedé, pero ya hoy termino con el drama. Porque por fin estoy retomando desde donde lo dejé.

Leed las primeras partes para enteraros de todo:

Mi desaparición Parte 1
                                                      Mi desaparición Parte 2

Como os dije, el día 12 de enero, salí del hospital. ¿Pensaba que llegaría ese momento? Pues la verdad, que como he dicho en varias ocasiones, NO. Ese día, al llegar a casa, quería hacer tantas cosas, que pensaba que iba a colapsar. Sin embargo, acabé saliendo a comprar, dejando a mi bebé con su papi, que debo decir que se está portando como un padrazo y cada día me enamora más (si es que se puede).

Nuestra primera noche, la pasamos como tocaba, los tres juntos. Yo ahora estoy tomando unas pastillas anti-convulsantes, es decir, para que no me vuelvan a dar más convulsiones y mi cerebro se recupere de tanto estrés. Por lo que dormir por fin con mi marido y con mi hijo, me hizo sentir realmente que empezaba de nuevo a vivir. Como dije, en el hospital, cualquiera se consume. Sobretodo si no sabes que puede pasar, pero una vez fuera, la cosa cambia. Esa primera noche, fue una maravilla. Dormí, porque las pastillas me dejaron bastante chof, pero cada vez que me despertaba, me quedaba atontada mirando a las dos personas que tenía al lado.

Verles, saber que todo iba a estar bien, que todo iba a ser como antes, era lo que realmente me hacía mejorar.

No puedo describir más sensaciones, porque cuanto más lo pienso, ahora cada vez parece más lejano. Y aunque sé que ya ha pasado y que estoy bien, es algo que no podré olvidar jamás. Porque me habría perdido lo más maravilloso del mundo: Ser madre. Si, mi hijo habría estado muy bien cuidado y yo ni siquiera me habría dado cuenta de nada, porque ya no hubiese estado, pero cuando lo has pasado y piensas en: Podría no haber estado aquí... El cuerpo se te queda frío.

Pero ahora, estoy feliz, llevo fuera del hospital varios días, poco a poco la cicatriz mejora y ya he conseguido salir a pasear.  Mi hijo me tiene enamorada, es un pequeño bicho (y tiene a quien parecerse jeje), pero vale la pena todo.

Porque cuando tienes un hijo, valoras la vida. El miedo a que le pueda pasar algo a esa pequeña personita o que te pueda pasar a ti y no puedas verle, te hace ser egoísta con la vida y pedir más. Quieres exprimir hasta el último segundo con la gente que quieres. Y yo ahora tengo mucho. Dar las gracias se queda corto. No hay nada en el mundo que pueda ser más grande que una segunda oportunidad.

Hoy me han dado un testimonio de una chica que pasó por lo mismo, pero tuvo la mala suerte de no superarlo. Y su marido y su bebé, acabaron sin ella. He visto como mi marido sufría, y mi madre, ya que como os conté, son los que estaban a mi lado las 24 horas. Y no puedo imaginar el dolor que habrían pasado los míos si me hubiese ido. Ver a mi marido casi en shock, y ver como ha cambiado y como me demuestra ahora lo que me quiere y lo mucho que me habría echado de menos, nos ha cambiado mucho. Siempre ha sido muy cariñoso y empalagoso, (y vosotros lo sabéis porque lo he contado en muchas ocasiones), pero ahora es... Ahora como pareja somos mucho más fuertes. Somos un equipo. Aunque antes ya lo éramos, pero ahora, he visto más, mucho más. Aprovechamos los momentos, porque tenemos a una personita que nos necesita fuertes, unidos y vivos. El futuro siempre es incierto, pero os aseguro que el presente vale mucho la pena.

Hay que disfrutar cada minuto, cada segundo. Hacer lo que a cada uno le gusta, estar con las personas que quieres, reír, llorar, sentir... Hay que vivir como si cada día fuese el último. Hoy me han dicho que me ven sonreír mucho. Porque ahora tengo ganas de hacerlo, porque doy gracias a la vida, porque me he demostrado a mi misma que soy fuerte y que puedo con esto y con más. ¡Así que ahora mi drama termina!

¡ESTOY VIVA Y NO PIENSO IRME A NINGUNA PARTE!

También quiero agradecer a un grupo de mamás de whatssap, que me han estado apoyando todo este tiempo y preocupándose por mi. A todos los que me habéis llamado, escrito emails, los que habéis venido al hospital a verme... A todos. GRACIAS.

Y ahora... ¡Se acabó el drama! Vuelta a la rutina con mis post habituales. Eso si, ahora veréis muchas cositas de mamás, porque ahora tengo a esta preciosidad en mi vida y ya sabéis que me encanta cotorrear de mi vida.

Eso si, el blog seguirá con sus retos, sus historias, sus compras... ¡CON TODO! ¡VUELTA A LA RUTINA! ¡EMPIEZAN LAS RONDAS!


OS QUIERO




domingo, 15 de enero de 2017

Mi desaparición Parte 2

¡Hola amores!


Lo sé, ahora no soy muy constante, pero intento retomar mi vida donde la dejé. Es decir, para mi, estas últimas semanas, han sido muy duras y vamos a continuar. Si no has leído el principio y quieres leer mi testimonio: Mi desaparición Parte 1

Ya que hasta que me desahogue del todo, aun queda un poco. Bien, os conté que estuve en la UCI. Obviamente, allí no pude ver a mi pequeño. Por lo que el primer día que desperté ahí, me sentí morir. Me habían alejado de mi bebé, de mi marido y de mi madre. Y en ese momento, realmente les necesitaba mucho, más que nada por el terror, pánico... No sé, en ese momento sentía muchas cosas. Las enfermeras entraban y salían constantemente. Mi tensión estaba un poco más controlada, pero aun seguía alta. Estaba conectada a una vía que iba directa a mi corazón, las llaman bombas, porque cada "x" tiempo, va soltando pequeñas dosis. Intentaban que no me muriese, pero alejada de todo y de todos, yo me sentía en otro mundo. Era muy duro, sobretodo porque habían dos visitas al día, pero para los acompañantes, no era agradable.

Yo soy una persona que normalmente, le gusta estar sola y soy muy independiente. Pero en ese momento, lo único que quería, era que mi familia estuviese ahí. ¿Y si los médicos no podían hacer nada? ¿Y si no conseguían controlar la eclampsia? Muchos casos fallecen y claro, yo tenía el móvil cerca y leía cosas... Demasiadas. El primer día, vino uno  de los médicos, el neurólogo. Mi problema es que la eclampsia me había atacado directamente al cerebro. Entonces recordé que justo antes de subirme a la UCI, me habían hecho un TAC. Por suerte, todo había salido bien y en mi cerebro solo había un pequeño edema que se reabsorbería solo. ¿La verdad? Eso me asustó. ¿Un daño cerebral? ¿Seguro que se iba a reabsorber? Debía confíar, lo sabía, pero tenía semejante susto encima que los ratos que estaba sola, no paraba de llorar o de pensar en la muerte.

Me tomaban la tensión cada hora, me ponían medicamentos más fuertes, me daban pastillas... El primer día fue caótico. Apenas pude dormir. Me visitaron mi marido y mi madre en diferentes turnos. Fue duro. El segundo día, lo pasé algo mejor, los médicos alucinaban con la mejoría y mi familia sé que lloró al ver que yo ya tenía la vista mejor y tenía color en la cara. Las enfermeras eran realmente encantadoras y se les notaba la vocación por el trabajo. Intentaban calmarme constantemente, me visitaban e intentaban ponerme cómoda para que la tensión se regulase sola... No tengo palabras para expresar lo bien que se portaron. Aunque me tenían medicada por todas partes, tanto por vena, como oralmente, debo reconocer la gran labor humana que hacen. Recuerdo con cariño a todas, sin excepción. El trato en la UCI, era realmente tranquilizador, ni una mala cara, todo muy humano. Las enfermeras y los médicos intentaban tratarte de la mejor forma posible, y explicarte las cosas para que no tuvieses miedo. Aunque por dentro yo seguía temblando como una hoja. El miedo a que volviese a darme otro ataque, era demasiado.

Al día siguiente, volvieron los médicos y me dijeron que iban a intentar quitarme la bomba. Era el tercer día y la tensión empezaba a no pasar de 14, lo cual era realmente bueno. Pero claro, seguían teniendo miedo de que al quitarme la bomba, volviese a subir. Por lo que desde las ocho de la mañana, empezaron a rebajar la medicación de la bomba. La verdad es que la enfermera que estuvo conmigo ese día, hizo lo posible por poder sacarme de la UCI. Incluso me dijo algo que se me quedará marcado para siempre: Tranquila, que si no conseguimos que vayas a la habitación hoy, tú verás a tu hijo. Te sacaré yo aunque sean diez minutos para que puedas tenerlo.

Esa frase, ese gesto y la forma en la que me lo dijo, me hizo ver que realmente le preocupaba mi estado de ánimo, ya que yo estaba realmente deprimida. Sin embargo, gracias a esa chica y tras muchas subidas y bajadas, consiguieron estabilizarme la tensión. Cuando me dijeron que iban a quitarme la bomba, rompí a llorar. Me lo dijeron justo cuando mi marido entró a verme con un pase especial de dos horas. Se pasó las dos horas conmigo y al final... Esa enfermera consiguió que me fuese a la habitación con mi hijo. No os podéis imaginar la sensación cuando lo cogí y pude verle. Creo que mi cara era un poema, porque en cuanto me lo pusieron en brazos, me derrumbé. ¿Os imagináis pensar que no ibais a ver nunca más a una personita que os necesita tanto?

Incluso la enfermera de la UCI, bajó a conocer a Ian. Realmente asusté a todo el mundo. Hasta la enfermera lloró. Sin embargo, ahí no acababa nada, porque debía seguir en observación. Ese momento, no lo olvidaré jamás. Volver a ver a mi hijo y tenerlo encima, con su olor, tan pequeñito... No le deseo a nadie esa separación. Porque aparte, estaba con los dolores por la cesárea. Y para colmo, no había podido darle pecho, que era lo que yo quería. Pero estaba viva, que era lo importante. Esa noche, mi bebé durmió pegado a mi, piel con piel. Intenté mantenerme despierta todo lo que pude, pero mi madre y mi marido fueron los que estuvieron atentos, ya que yo no podía apenas moverme. Aunque le di todos los bibes que pude y lo tuve todo el tiempo que pude encima.

A partir de esa noche, las cosas comenzaron a "mejorar". La vista la seguía teniendo mal, pero ya veía a una distancia más decente y cada vez podía levantarme mejor. No sabéis lo bien que me sentó poder darme una ducha en condiciones, lavarme el pelo, sentirme persona y poder estar con el cachorrito. Yo creo que estar con mi familia, me hizo mejorar. A partir de ahí, las pastillas fueron bajando, los días pasando y la cosa mejorando. Aunque pensaba que no iba a salir de ahí. Los médicos pasaban a diario: ginecólogo, neurólogo y nefrólogo. Cada vez me bajaban más la medicación, hasta que por fin me empezaron a quitar las grapas. Un día me quitaron la mitad, al día siguiente el resto... Y por fin me quitaron la vía que me llegaba al corazón y que habían dejado por si tenían que ponerme de nuevo una bomba. Ya que los médicos no quería pillarse los dedos si me volvía a subir la tensión.

Y ese mismo día, voy y me entero de que han ingresado a mi abuela una planta más arriba. Obviamente, no me lo querían decir, porque no querían que me subiese la tensión, pero lo escuché sin querer. Y fui a verla. Me dejaban salir a pasear, de hecho, me decían que era bueno, pero los mareos eran terribles. Tenía una infección de colon. Por lo que iba a pasarse unos días ahí.

Y después de estar desde el día 30 en el hospital, el día 12 de enero, apareció un ángel en forma de médico para darme lo que tanto esperaba: El alta. Por fin me iba a casa. Después de tantos días de sufrimiento, por fin iba a volver a mi comodidad. Y al fin, mi madre podría respirar tranquila, mi marido podría dormir y comer en condiciones. Y mi hijo iba a conocer su casa. En realidad, me sentía fatal porque mi abuela estaba ahí, pero... ¿Cómo no iba a estar contenta de ir a casa? Los médicos me habían salvado la vida, aun a pesar de ir medicadísima e iba a poder ver a mi hijo crecer.

El día 12 de enero a las 10,30 am, me dieron el alta. Iban a tardar en darme todos los papeles, por lo que decidí darme una ducha en condiciones, arreglarme un poco y quitarme por fin el feo camisón de hospital. Después de un par de horas de espera, apareció un enfermero para decirme que antes de irme, debía hacerme una resonancia magnética. Ya que el neurólogo lo había solicitado para descartar algún daño y así poder estar tranquilos completamente. Porque el TAC salió bien, pero claro, en una resonancia, sale todo mejor.

No sé si alguna vez he dicho que soy claustrofóbica, por lo que la resonancia no me hizo ninguna gracia. Me tuvieron ahí metida 30 minutos e intenté no vomitar y no ponerme a gritar por el pánico. Sabía que si lo hacía, iban a tardar más o tendrían que repetirla. Pero aguanté volver a ponerme camisón de hospital, que me metiesen en el tubo y que hiciesen lo que tenían que hacer. Los médicos hicieron que todo fuese lo más cómodo posible y estoy agradecida, pero doy gracias de no seguir en el hospital.

Los hospitales no solo consumen al paciente, sino a los familiares. Quitan vida a la gente y eso hace que el paciente se sienta peor. No solo porque yo quería que mi familia estuviese, porque tenía miedo de estar sola. Sino, que por ese egoísmo de no querer estar sola, mi marido y mi madre, estaban durmiendo y comiendo fatal. Que sé que ellos se quedaban encantados conmigo, porque también habían pasado mucho miedo, pero me sentía fatal porque tuviesen que quedarse conmigo las 24 horas. Y aparte comían solo porquerías o bocadillos. Era terrible. Por lo que, aunque ya se lo he dicho a ellos, no puedo dejar de dar las gracias a mi familia. Por no haberme dejado sola en ningún momento, por haberme aguantado todos los llantos, el miedo y la sensación de muerte que se cernió sobre ellos en tan solo unas horas. Unas horas que lo cambiaron todo. Ahora voy a tomarme la vida de otra manera e intentar disfrutarlo todo mucho más, porque estar al borde de la muerte, te cambia. Mucho.


Continuará...
¡ME VOY A CASA! 

viernes, 13 de enero de 2017

Mi desaparición Parte 1

¡Hola a todos! ¿Me habéis echado de menos?

Yo a vosotros si, más que nada, porque pensaba que tal vez, no podría volver a hacer esto nunca. ¿A qué me refiero? Pues a que lo que os voy a contar, es la experiencia más bonita y traumática que me ha sucedido en la vida.

Voy a contarlo todo con pelos y señales. ¿Porqué? Pues porque lo necesito. Porque lo he pasado muy mal y he sentido que se me iba la vida completamente. Empezaré desde el principio para que podáis entender todo lo que pasó.

El día 30 de diciembre, empecé a encontrarme muy mal. Ya sabéis que estaba enferma y no había manera de recuperarme. Pues bien, esa noche, la pasé en urgencias. Me estuvieron controlando la tensión toda la noche y ahí fue donde se dieron cuenta de que no tenía una gastroenteritis. Había pasado la noche con tensiones tan altas, que no había manera de controlarlas. Me pusieron medicamentos y consiguieron "reducirla" un poco, pero ahí se descubrió que me pasaba: Tenía preeclampsia. Leí cosas sobre ello, pero no pensaba que iba a ser tan grave. Esa noche, me dijeron que iban a ingresarme. Y pasé la noche del 31 de diciembre, en el hospital, medicada y con unos dolores de cabeza que me mataban. No paraba de vomitar y realmente, no fue una noche especial. El ginecólogo, me atendió y me dijo que iba a quedarme al menos dos semanas ingresada para controlarme y que finalizarían el embarazo el día 13 de enero. Es decir, al cumplir las 37 semanas. Yo me asusté mucho, porque pensaba que podía pasarle algo al bebé, pero estando en el hospital, no podía pasarme nada malo, ¿no?  Iba a estar vigilada las 24 horas.

Pues bien, me ingresaron, pero la cosa no fue como los médicos esperaban. Mi marido y yo exigimos que lo sacasen. Yo no aguantaba, me estaba muriendo. No se podía aguantar. Mi marido amenazó con llevarme a otro hospital si no hacían algo. Y decidieron,que si, que iban a  inducirme el parto. Las tensiones eran tan altas que mi vida estaba en riesgo y finalizando el embarazo, podían salvar ambas vidas. Firmé unos papeles y comenzó un proceso de pre-inducción. Me pusieron un cóctel de medicamentos y empezaron las contracciones. Estábamos a día 1, pero no funcionó. Simplemente, se intentó. Ya el día 2, unos ginecólogos, me indujeron el parto. Pensaba que los dolores acabarían pronto, pero las contracciones dolían y para colmo, la tensión no me bajaba, por lo que la cabeza, parecía que me iba a explotar. Aguanté mucho los dolores, pero en cuanto estuve dilatada de 3 cm, los médicos se dieron cuenta de que el dolor era insoportable y era un parto de riesgo. Mi hijo iba a nacer de forma prematura y para colmo, yo no estaba bien, todo apuntaba a que iba a ser terrible. Mi marido no paraba de agarrarme la mano, yo lloraba, me encontraba muy mal. Le hicieron salir para ponerme la epidural, me pincharon varias veces, y aguanté como pude todo el dolor. Solo pensaba en que mi hijo saliese bien. Nunca me había sentido tan acobardada como en ese momento. Tenía mucho miedo, pensaba que Ian podría salir mal, demasiado pequeño... El miedo de cualquier madre, sobretodo, después de tantos días estando enferma. Estuve horas y horas dilatando, más de veinte médicos me toquetearon, me sentía como una muñeca de prácticas, no os voy a engañar. Me tocaron ahí abajo tantas manos, que no diré que me sentí violada, porque es muy fuerte, pero fue muy desagradable. Los tactos apenas los notaba, pero no estaba cómoda.

Tras muchas horas, comprobaron que el ph del bebé estuviese bien. Durante todo el día, todo había ido sobreruedas. El ph estaba bien e iba dilatando. Sin embargo, al llegar a los 7 cm, algo no iba bien. El ph salió muy justo y temieron por la vida del bebé, por lo que me dijeron que iban a hacerme una cesárea de emergencia. Después de tanto sufrir y de tanto miedo, al final, no iba a poder tenerlo natural. Realmente, en ese momento, ya no me importaba ni yo misma, solo quería que el bebé estuviese bien. Aunque el miedo me tenía paralizada. ¿Y si notaba el corte? ¿Y si le pasaba algo al bebé por mi culpa? Mi cuerpo rechazaba la placenta, de ahí la preeclampsia. En ese momento, me sentía muy mala madre. Sin embargo, quería que mi bebé no sufriese.

Mi marido se puso a llorar como un bebé, ya que no iba a poder entrar y me vio muy asustada. Los médicos intentaban calmarme. Una enfermera me dio la mano y me pusieron un calmante. Entré a quirófano y todo se volvió oscuro. Ahí empezó un sueño profundo. Escuchaba voces, pero lejanas. Hasta que unos 20 minutos más tarde, escuché como me despertaban y me decían que no me preocupase, que todo estaba bien. Pero mi bebé no estaba por ningún lado. No me lo pusieron encima y eso me destrozó. Había salido con falta de oxígeno: Distress. Como dijeron los médicos. Y debido a que yo tenía la cesárea, no podía verlo. Lloré y lloré, porque quería a mi pequeño cerca y encima no sabía como estaba. Solo sabía que se lo iban a llevar al padre, porque al ser prematuro, acabaría en la incubadora y él lo vería primero.  Y así fue. Me subieron de nuevo a la habitación donde había estado dilatando y ahí estaba mi marido, llorando porque había podido ver al pequeño solo cinco minutos, pero por suerte, estaba muy bien. Sus pulmones habían reaccionado rápidamente y no le había afectado en nada. Ese susto pasó y yo me relajé. Aun así, quería ver a mi peque, pero no podía...

Me llevaron a la habitación cuando estuve estabilizada. No me dejaban ver al peque, pero mi marido le hacía fotos constantemente. Verle lleno de cablecitos para vigilarle, me mató de pena, pero los médicos decían que estaba sano y que solo era precaución por ser ochomesino. Salió con 35 semanas y 4 días, por lo que ya estaba bien formadito, pero como nunca se sabe, había que prevenir y debían controlarlo. Yo no podía moverme con la cesárea, me mareaba muchísimo y me dolía, pero al día siguiente, me dejaron levantarme. Lloré mares para ponerme en la silla de ruedas, pero necesitaba ver a mi hijo. Y cuando le vi... Os aseguro que todos los males se me fueron. Lloré y lloré, lo besé, lo achuché, no paraba de repetir lo pequeño que era. Ese momento fue tan increíble que me sentí la cosa más pequeña, al lado de lo más grande que tenía en los brazos.

Era la cosa más preciosa que había visto nunca. Y lo había hecho yo. ¿Podía pasar algo malo? En ese momento, yo pensaba que no, pero me equivoqué. Ahí empezaba de nuevo todo lo malo. Pensaba que con mi hijo en brazos, todo sería estupendo, pero mi tensión se negaba a bajar. Y cada vez me encontraba peor. Aun con la medicación, todo se me hizo cuesta arriba. La cabeza me iba a explotar y volvía a tener ganas de vomitar. Pero aguanté lo que pude. Al día siguiente, mi marido apareció con el niño en la habitación y me eché a llorar. Por fin podía tenerlo conmigo en la habitación, pero no iba a poder disfrutar. Estuve el día entero con el niño. Me lo puse al lado, no quería soltarlo, pero la medicación me tenía tonta.

Recibí bastantes visitas, pero estaba feliz. Con mi hijo ahí, todo estaba perfecto. Lo que no esperaba es que el dolor, la cabeza y la tensión, pudiesen ponerse peor. Al día siguiente, los médicos venían a verme, la tensión no bajaba. El día 4 de enero, me dio el primer ataque, CONVULSIONÉ.  Yo apenas lo recuerdo, solo sé que empecé a temblar y comencé a perder la visión. Me dolía mucho la cabeza y dejé de ver de un segundo a otro, fue traumático. Empecé a llorar porque no veía nada y el neurólogo ya estaba delante. Ahí volví a temblar y todo se volvió oscuro. Me dio el ataque delante de él, por tanto, actuaron rápidamente. El neurólogo me trasladó a la UCI. Me llevaron a hacerme un tac, por si habían daños cerebrales, pero todo salió bien. Me pusieron unas gotas en los ojos, aunque habían dicho que tal vez tardase en recuperar la vista. Realmente me asusté mucho, pensaba que no volvería a ver o algo peor, en verdad, incluso los médicos se asustaron. Pensaban que no iba a salir de la UCI. Y así se lo hicieron saber tanto a mi marido, como a mi madre. La cosa estaba muy difícil. No esperaba que pasase algo así.


Mañana continuaré, ya que empiezo a estar algo cansada y la medicación me puede. Tened paciencia con las rondas. Prometo pasarme a veros a todos. Mañana os sigo contando. 💓