domingo, 9 de abril de 2017

Vida en la granja Cap.1

¡Feliz domingo! ¿Qué tal?


Yo algo descansada. Aunque no tanto como querría. No sé que me pasa en la espalda, porque aun con el colchón nuevo, parece que sigo escacharrada. Ni sofá, ni nada. Estoy rota de la espalda. Pero eso no es ninguna novedad. Aparte que me he pegado todo el día sin parar... 😂  Soy un nervio.

Hoy os dejo con esta historia. Espero que os guste.


VIDA EN LA GRANJA


Su vida había cambiado. Había sido muy feliz en la ciudad, pero tocaba irse de allí. Lo había perdido todo por culpa de una mala relación. Su ex-novio se había llevado todo su dinero y había vaciado el piso que tenía alquilado en la ciudad. La había dejado sin nada. Quería matarlo, pero había desaparecido. Incluso había tenido el morro de hablar con la dueña del piso para que le diera la fianza a él. Por lo que Marta se vio en la calle y con una sola salida: Volver al pequeño pueblo donde pasaba los veranos. Había heredado una pequeña casa al lado de una granja. Estaba todo bastante apartado y en aquel pueblo, no había mucho que hacer. Sin embargo, no tenía otra opción. Agarró la única maleta que aquel mal nacido le había dejado y fue directa al pueblo.

Al llegar, se encontró con que la pequeña casa de verano de sus abuelos, estaba completamente destrozada. Habían pintadas y se veía a leguas que habían entrado a hacer fiestas o a saber qué. Se deprimió aun más. Esa no era la casa que ella recordaba. Era un desastre. Ventanas rotas y tapiadas con madera. Chirridos en las puertas, muebles destrozados, sofás rajados y pintados, manchados con a saber... Esa noche, lloró. Lloró hasta que no pudo más. Encendió una vela, se encendió un cigarro y se quedó mirando por la ventana. Esa iba a ser su vida ahora.

El primer día fue caótico. Cogió los pocos ahorros que por suerte tenía en su cuenta y compró pintura y algunos enseres para poder "arreglar" la casa. Intentó animarse todo lo que pudo, pensando que tal vez en ese pueblo, las cosas le irían mejor. Algunos dependientes, la reconocieron. A fin de cuentas, ella había nacido allí. No solo había pasado los mejores veranos de su vida. Y ahora volvía ahí. Debía encontrar trabajo e intentar recuperar su propio orgullo. Ese mismo día, empezó por lo principal, la habitación y el baño. Iba a tener que dormir en el suelo una temporada, pero al menos iba a intentar dejar esa casa, lo mejor posible. A fin de cuentas, ese iba a ser su nuevo hogar, debía cuidarlo y mimarlo, como habían hecho sus abuelos. Se sentía culpable, de no haberse preocupado hasta ese momento...



CONTINUARÁ...

10 comentarios:

  1. No es un mal comienza. Despierta curiosidad.
    Saludos.

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  2. Hola guapa! Me encantan las historias donde él/la protagonista vuelve al pueblo o empieza de 0 en otro lugar. Te ha quedado genial este primer capítulo, ya tengo ganas de más :))
    Un besito!

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  3. Creo que va a ser una historia muy intersante. Lo de la espalda puede ser del niño y conforme vaya creciendo, más. Es un peso encima que antes no llevabas y ahora son muchas horas, la espalda se tiene que ir fortaleciendo. Criando a mis dos hijas he tenido biceps como nunca, jajaja!
    BESOS!

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    1. No,no... El niño es un extra. Yo ya padezco de la espalda... Pero con el niño y las malas posturas... ¡PEOR! jajajaja

      Ya mejoraré. Un besazo guapa!

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  4. Me gusta, es un comienzo muy bueno.
    Vaya novio, que pillo de calibre le salio!
    Bso

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